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1/23/2026

El pan y el acero: por qué la izquierda sin memoria es una izquierda sin futuro

 El pan y el acero: por qué la izquierda sin memoria es una izquierda sin futuro



por Geraldina Colotti RedContactoSur


Hay un momento, en la historia de las revoluciones y de sus derrotas, en el que el enemigo no necesita disparar para vencer: le basta con despuntar las armas de la crítica de quienes deberían estar al otro lado de la barricada. Hoy, mientras el socialismo bolivariano sufre el ataque más feroz —militar, económico y simbólico— la izquierda europea parece hallarse a merced de todos los vientos, incapaz de reconocer en la agresión a Caracas la agresión a sí misma.



Esta narrativa hegemónica, que demoniza y criminaliza cualquier intento de ruptura con el orden establecido, no busca solo derrocar a un gobierno: busca quitarnos el derecho a la memoria de las revoluciones. Al arrebatarnos el recuerdo de los procesos que osaron desafiar al capital, nos han quitado el derecho a la lucha de clases y, por consecuencia, la posibilidad de construir una paz basada en la justicia social.



Precisamente para contrastar este vaciamiento de las conciencias, la Internacional Antifascista propuso recientemente cinco líneas de acción durante un encuentro virtual coordinado por Ronald Gómez, en el que participaron cientos de delegados de todo el mundo. Las propuestas, resumidas por el diputado Nicolás Maduro Guerra —hijo del presidente, músico y economista marxista— son un manifiesto de movilización permanente: inundar de cartas la Casa Blanca y las cárceles donde están recluidos los secuestrados; llevar la denuncia del rapto a todas las sedes institucionales; exigir a los medios que informen sobre la realidad de un doble secuestro que viola todas las leyes internacionales; realizar murales en cada ciudad; activar cuentas regresivas públicas y colocar las fotos de Nicolás y Cilia en cada casa y sede política. Es un llamado a cumplir con nuestra parte, justo ahora que el Pentágono ataca y la revolución insurge.



Debemos observar con extrema atención lo que sucede en Caracas. El gobierno liderado por Delcy Rodríguez es un gobierno encargado: una fórmula que sanciona la vacante temporal del puesto, reafirmando que la presidencia de Nicolás Maduro no ha cesado, sino que ha sido interrumpida por un acto de fuerza externo. En Venezuela, el pueblo no ha dejado de marchar. Las movilizaciones culminaron en la gran marcha del 23 de enero, una fecha fundamental que conmemora la expulsión del dictador Marcos Pérez Jiménez en 1958.



Una jornada que recuerda la resistencia popular traicionada por los pactos de élite posteriores, un paralelismo amargo con nuestra Resistencia en Italia, a menudo vaciada de su impulso revolucionario original. Hoy, como entonces, la plaza exige que los prisioneros del imperialismo vuelvan a casa, rechazando cualquier normalización del atropello.



En este escenario, la propaganda tóxica trabaja a pleno rendimiento, pero sus mentiras chocan contra la dureza de los hechos.



Variación de la ubicuidad fantástica (Lo que decían antes)



Recordemos la fábrica de ruidos antes del mortífero ataque del 3 de enero. Nos vendían un guion a lo Queneau: Nicolás estaba en fuga, un fantasma que desayunaba en Teherán y cenaba en Moscú. Los laboratorios de la calumnia ensayaban sus ejercicios de estilo para anestesiar al mundo. Mientras preparaban los drones y aceitaban los fusiles, nos contaban la fábula de un presidente escapista. Era la cortina de humo mediática antes del zarpazo.



Variación del secuestro real (La verdad herida)



Pero el 3 de enero la ficción murió. El secuestro no fue un ejercicio literario; fue un acto de piratería imperial con mártires reales, con sangre derramada defendiendo una puerta de madera que hoy es el altar de la soberanía bolivariana. Nicolás y Cilia no se esfumaron: fueron arrancados de su tierra en una violación atómica de todo derecho humano y lucreciano. El secuestro es real, las cadenas duelen y el silencio de la izquierda domesticada en Europa es la complicidad necesaria para este crimen de guerra.



Variación de la telenovela de la traición (Las mentiras de hoy)



Hoy, con los cuerpos de los líderes en cautiverio, la fábrica intenta secuestrar también nuestra unidad. El guion ahora es el del todos contra todos: que si Diosdado ya firmó la entrega, que si Delcy está enfrentada con Padrino, que si el chavismo es un archipiélago de deslealtades. Es la traición cuántica: todos se venden en los titulares de la prensa de Madrid y Miami, pero en la realidad de Miraflores todos sostienen el mismo fusil de la dignidad. Como decía Lucrecio, nil igitur fieri de nilo posse fatendumst —nada nace de la nada—. Y estas calumnias nacen del vacío de poder de un imperio que, al no poder quebrar al pueblo, intenta inventar su rendición.



Como militantes y como periodistas, tenemos el deber de romper el asedio. Por ello, he querido dirigir a los secuestrados esta carta, que busca ser un puente entre mi experiencia como ex presa política y su resistencia actual.



Caracas, enero de 2026


A Nicolás y Cilia, prisioneros de guerra, corazón de la resistencia



Nicolás, Cilia, os escribo con la tinta de la memoria, esa que nunca palidece porque fue templada entre las paredes de una celda. Os escribo como quien sabe que el silencio de una prisión puede ser más atronador que un bombardeo, pero que también puede convertirse en el coro de un pueblo entero que no se rinde.



Oírte decir, Nicolás, con las muñecas encadenadas: "Soy un prisionero de guerra, soy el presidente de Venezuela", hizo temblar los cimientos del viejo mundo. Rechazar el pacto con los tribunales no fue solo un acto de valentía individual; fue el gesto con el que rescataste la dignidad de todo el Continente. Elegiste no ser una víctima, sino un combatiente que ocupa una nueva trincea: la de la cárcel imperial.



Y para ti, Cilia, las palabras se hacen tierra y raíz. Tú no estás allí como sombra o reflejo, sino como un cuerpo político que el imperio teme. Eres la Primera Combatiente que supo transformar la ley en escudo y el derecho en espada. Tu cautiverio es el ataque del imperio a la dignidad de la mujer revolucionaria, aquella que no se dobla y que sostiene la mitad del cielo con la fuerza de la razón. Como escribió Neruda en su Canto General: Sube a nacer conmigo, hermano. Y nosotras hoy subimos a nacer contigo, hermana, porque tu silencio fiero es un grito que desenmascara la cobardía de los carceleros. Eres la prueba de que el feminismo o es revolucionario y antiimperialista, o no es.



Vuestro orgullo me remite a los tiempos de Brecht, a la fuerza de aquellos prisioneros que bajo el yugo del nazi-fascismo hacían de su integridad el arma más afilada. El que lucha puede perder, pero el que no lucha ya ha perdido. Vosotros estáis luchando, incluso detrás de esos barrotes que intentan en vano cercar la idea misma de la soberanía.



Recuerdo cuando advertías a la historia: decías que cada líder latinoamericano que se atrevió a desafiar al imperio terminó bajo tierra, como Árbenz o Allende. Pero también recordabas la excepción de fuego de Fidel, de Daniel y de nuestro eterno Chávez, a quien el pueblo devolvió al poder arrancándolo de las garras del golpe. Nicolás, no estás solo: eres la excepción que se hace regla. La historia no se repetirá como tragedia, sino como victoria, porque el pueblo que trajo a Chávez de vuelta a Miraflores es el mismo que hoy marcha para traer a vosotros a casa.



Inundaremos de cartas vuestras celdas y la Casa Blanca, para que cada mensaje sea un golpe contra el muro de vuestro secuestro. Llevaremos la denuncia de vuestro secuestro a cada tribunal e institución del planeta, sin descanso. Convocaremos a los medios internacionales para mostrar la fuerza de vuestra verdad contra sus mentiras. Los muros de cada ciudad hablarán de vosotros a través de murales que llevarán vuestros rostros, y en las puertas de cada casa y de cada sede pegaremos vuestro manifiesto, porque cada casa es vuestro bastión, cada calle multiplica vuestra voz.



Nicolás, Cilia: vuestro Por ahora es nuestro Para siempre. El mundo está mirando, y lo que ve es a un imperio que tiene miedo de dos prisioneros que le sonríen en la cara. ¡Siempre de pie!



---- RedContactoSur suma su voz a la de la Hermana Geraldina Colotti siempre acertada en sus analisis ,como Director de la red nuestro apoyo total a Nicolás ,Cilia al pueblo ,no estan solos el mundo los acompaña los apoya y defiende .


La comunicación alternativa consecuente con los principios de la liberación esta de su lado juntos venceremos al terrorista del planeta el gobierno de EEUU


Ruben Suarez Director

Luis Garcia Secretaria

¿Qué aporta realmente la manufactura china al mundo?

 


China ha publicado en enero sus estadísticas comerciales de 2025, en un contexto de persistente incertidumbre global. Las cifras muestran que las exportaciones crecieron un 6,1 % interanual y que las exportaciones de productos manufacturados encadenan nueve años consecutivos de crecimiento. Destaca especialmente la industria de fabricación de equipos, cuyas exportaciones aumentaron un 9,2 % y ya representan el 59,4 % del total.


Durante años, el debate internacional ha asociado las exportaciones chinas a una supuesta ventaja de precios basada en bienes de consumo final. Sin embargo, esa percepción no refleja la transformación estructural que vive la manufactura china ni explica la resiliencia de su comercio exterior.


Algunos argumentan que, ante las barreras comerciales de Estados Unidos, China desvía sus productos a otros mercados a precios bajos, presionando a las industrias locales. Esta visión parte de tres supuestos discutibles: que China compite solo en precios; que exporta principalmente bienes de consumo que sustituyen producción local; y que el comercio es un juego de suma cero. Los datos muestran una realidad distinta.


Si se analiza la estructura exportadora de China, los principales motores del crecimiento no son los bienes de consumo, sino los bienes intermedios y de capital. Entre enero y octubre de 2025, estos productos registraron crecimientos del 9,7 % y el 6 % respectivamente, y explicaron la mayor parte del aumento total de las exportaciones, mientras que los bienes de consumo mostraron una ligera caída. Esto refleja que la fortaleza de China no reside en trasladar productos finales de un mercado a otro, sino en su integración profunda en la cadena industrial global.


Esta tendencia también se observa en la diversificación de los destinos. En 2025, las exportaciones a países de África y de la ASEAN crecieron con fuerza, impulsadas sobre todo por bienes intermedios y de capital. Lejos de desplazar industrias locales, estos flujos están apoyando procesos de industrialización y modernización productiva.


A más largo plazo, el cambio es aún más significativo. En las últimas décadas, el peso del Sur Global en la economía mundial ha aumentado de forma sustancial. En ese contexto, China ha pasado de ser un proveedor de bienes de consumo para mercados desarrollados a convertirse en un suministrador clave de insumos industriales para países en desarrollo. La proporción de bienes intermedios en sus exportaciones no deja de aumentar, mientras que la de bienes de consumo disminuye.


Este giro no implica una competencia excluyente. En sectores de tecnología media y alta, las exportaciones de China y de otras economías emergentes han crecido de manera sincronizada, mostrando una dinámica de complementariedad y cooperación. China, al avanzar hacia eslabones de mayor valor añadido, también abre espacio para que otros países escalen en la cadena de valor.


Además, la competitividad de la manufactura china ya no se basa en precios bajos, sino en capacidades tecnológicas. Los avances en robótica industrial o energías renovables muestran cómo la innovación y la mejora del rendimiento explican la aceptación global de los productos chinos. Los proyectos de energía solar en África, por ejemplo, no solo reducen costes, sino que apoyan el desarrollo económico y social local.


En un momento en que las cadenas de valor globales se enfrentan a una profunda reconfiguración, la manufactura china está siguiendo una vía distinta a la de las potencias industriales tradicionales. En lugar de construir monopolios, aporta estabilidad, previsibilidad y cooperación. Más que exportar solo productos, China está contribuyendo a una infraestructura industrial global que favorece la resiliencia, la complementariedad y el desarrollo compartido.


via amsp

1/21/2026

Entre lo absurdo y lo cruel: el Nobel itinerante y la ciudad vacía de Groenlandia

Entre lo absurdo y lo cruel: el Nobel itinerante y la ciudad vacía de Groenlandia

“Absurdidad” se ha convertido en otra de las palabras clave a comienzos de 2026. Historias que ni las redes sociales ni la literatura de kiosco podrían inventar surgen repetidamente en el mundo real, impregnando el ambiente internacional de un sutil
 realismo mágico.
 
“Absurdidad” se ha convertido en otra de las palabras clave a comienzos de 2026. Historias que ni las redes sociales ni la literatura de kiosco podrían inventar surgen repetidamente en el mundo real, impregnando el ambiente internacional de un sutil realismo mágico.


Sin embargo, la niebla de lo absurdo siempre se disipa, y el mundo real sigue siendo cruel. Macondo, de García Márquez, tiene como trasfondo la soledad; Comala, de Juan Rulfo, resuena con el vacío.


El lector que cierra el periódico y apaga el celular puede terminar su café de un sorbo y retomar la vida con calma. Quien vive dentro de estos episodios no tiene esa suerte.


“María me entregó su Premio Nobel de la Paz por el trabajo que he realizado. Un gesto maravilloso de respeto mutuo. ¡Gracias, María!” — Donald Trump


La dirigente opositora venezolana María Corina Machado incrustó la medalla del Nobel de la Paz en un gran marco dorado y la regaló al presidente estadounidense Donald Trump, en reconocimiento a su supuesta “defensa de la libertad y la prosperidad” y su “promoción de la paz mediante la fuerza”.


El gesto desafía toda lógica. Para el público, solo puede interpretarse como un mensaje simbólico: “En nombre del pueblo venezolano, alabo a la ‘Lanza del Sur’ y a la ‘determinación absoluta’”. En otras palabras: “Le entrego el premio de paz que tanto ansía. Si va a apropiarse de mi país, comparta al menos el botín conmigo”.


Desde 1901, entre más de un centenar de galardonados y unas veinte organizaciones premiadas, han existido rechazos y laureados controvertidos. Pero este acto de pleitesía al inquilino de la Casa Blanca resulta único en su absurdo y teatralidad.


Convertir el Nobel de la Paz en un “juego de las sillas musicales”, donde Machado cede el último asiento, se convierte en un espectáculo destinado a provocar sonrisas y a abrirse paso en el tablero político. A cambio, la líder opositora recibió una bolsa de regalos con la firma de Trump, sin promesas de apoyo ni reconocimiento alguno.


“Una vez anunciado el Premio Nobel, su concesión no puede ser revocada, compartida ni transferida a otros.” — Comité Nobel de Noruega.


Para evitar esta farsa, el Comité Nobel noruego emitió días atrás un comunicado subrayando la seriedad del galardón y que no podía ser objeto de entregas privadas. Aun así no logró impedir que la medalla saliera rumbo a la Casa Blanca y que la comunidad internacional respondiera con sarcástica sorna.


Académicos y políticos noruegos se mostraron consternados. Como señaló la politóloga Janne Haaland Matlary, el episodio es “sin precedentes” y representa “un ultraje al premio”.


La esencia de esta payasada no reside solo en un nuevo golpe al crédito del Nobel de la Paz, sino también en lo que revela sobre las actitudes de la oposición venezolana y de la Casa Blanca respecto al ideal de paz: para la primera, todo vale si sirve para acercarse al poder; para la segunda, todo en el mundo pertenece al poder, y solo debe “recuperarlo”.


Machado no supo negociar el arte del trueque presidencial. Aunque el intercambio fue ostensiblemente limpio y la recepción entusiasta, ella —más allá de su nombre repetido en varias ocasiones— no logró obtener compromisos políticos públicos. La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, reiteró que Trump mantiene su afirmación de que Machado carece del apoyo necesario para liderar Venezuela.


“Le dije: 'Hace 200 años, el marqués de Lafayette le entregó una medalla de George Washington a Simón Bolívar, que siempre atesoró. Justo 200 años después, el pueblo de Bolívar le entrega al heredero de Washington una medalla como reconocimiento a su compromiso con nuestra libertad’” —María Corina Machado.


Simón Bolívar nació en Venezuela y fue enterrado en Caracas. En su honor, el nombre oficial del país es hoy “República Bolivariana de Venezuela”. El espíritu del Libertador sudamericano sigue inspirando a quienes aún conservan la fe.


El presidente colombiano Gustavo Petro confesó que, en los días en que se sintió amenazado por EE. UU., fue la “espada de Bolívar” la que le dio el valor para mirar al imperialismo de frente.


Sin embargo, la figura de Bolívar es un recurso limitado y su utilización, variada. Entre el “libertador de América del Sur” y el “héroe de dos continentes” se han tejido fórmulas insólitas para definir las relaciones diplomáticas entre el norte y el sur. En esta ocasión, la ecuación pareció reducirse a una escena mínima y desconcertante: “Hoy, entre el norte y el sur, solo quedan María y Donald”.


Un siglo de narrativa latinoamericana difícilmente habría concebido un realismo mágico tan perturbador como el de este episodio.


“Intervendrán, reconstruirán toda la infraestructura petrolera… al menos invertirán 100 000 millones de dólares.” —Donald Trump


Todo el mundo sabe que Trump ansiaba ese Nobel de la Paz.


“Todos dicen que debería ganar el Nobel de la Paz por cada uno de estos logros. No me importa el premio; para mí, lo importante es salvar vidas”, afirmó el presidente estadounidense en la sede de la ONU, según la transcripción oficial.


El plan ingenuo de Machado consistía en obtener compromisos a través de la máxima adulación, acercándose al poder mediante un gesto extremo.


Pero hay algo más que también es bien conocido: El líder norteamericano busca algo más que una medalla.


La exigencia central del Gobierno estadounidense en este momento es establecer en Venezuela un mecanismo de extracción petrolera de bajo coste y alta eficiencia. Para ello, se necesita un gobernante estable.


El llamado gobierno provisional venezolano realizó numerosas concesiones en un corto periodo de tiempo. No solo la presidenta encargada Rodríguez: también Nicolás Maduro Guerra, hijo de Nicolás Maduro, declaró que Venezuela debía contar con una embajada y mantener relaciones diplomáticas con Estados Unidos.


Sin embargo, esas cartas no pueden jugarse en el ámbito interno.


En una reunión con 17 gigantes petroleros estadounidenses, la expectativa del gobierno norteamericano actual de recibir “aportes masivos” no se materializó.


ExxonMobil, ConocoPhillips y otras compañías optaron por la cautela; incluso Chevron, la única gran empresa estadounidense aún presente en el país, no anunció inversiones adicionales.


El riesgo geopolítico no se disipa con una operación militar: las multinacionales desconfían de proyectos que exigen miles de millones en inversiones iniciales.


Así, una historia que comienza con sangre y combina horror y absurdo no sigue exactamente el guion previsto por ninguna de las partes.


Cuando ni siquiera el poder logra controlarlo todo, el llamado “Nobel ambulante” deja de ser solo ridículo para convertirse en una tragedia para la tierra que lo padece.


“Si Estados Unidos deja de concebir a la OTAN como una alianza basada en la consulta y pasa a utilizarla de forma unilateral para promover sus propios intereses, la OTAN carecerá de futuro.” — Jürgen Habermas.


El “Sacrificio del Minotauro” acababa de consumarse y el norte ensayaba su propia copia de las Termópilas.


Ante la presión de la administración norteamericano sobre Groenlandia, varios países europeos enviaron tropas a la isla para apoyar a Dinamarca frente a una posible acción militar estadounidense.


Sin embargo, el despliegue resulta exiguo. Siete países europeos confirmaron contingentes que, en conjunto, no superan las 40 personas; incluso contando fuerzas aún no desplegadas, la cifra estimada apenas ronda las 50. Si se suma el personal danés dedicado al mando y la logística, la presencia europea total alcanza aproximadamente 200 efectivos.


El contraste es evidente: la base estadounidense en Groenlandia mantiene una dotación que supera con creces —más de tres veces— a los efectivos europeos desplegados.


En otras palabras, este movimiento europeo es esencialmente simbólico, muy lejos de constituir una capacidad real para oponerse a Estados Unidos en la región.


Sin embargo, representa un gesto histórico: varios países de la OTAN ofrecen un “escudo humano” para disuadir la ocupación.


Este acto también permite interpretaciones más profundas: Europa reconoce, en cierta medida, su incapacidad militar para confrontar a EE. UU. en Groenlandia. Aunque el contingente sea simbólico, las naciones han erigido un muro humano con el fin de frenar a otra potencia de la alianza.


La preocupación de Jürgen Habermas radica, en gran medida, en el temor de que la subjetividad europea se someta a la hegemonía estadounidense y de que la OTAN se transforme en una herramienta unilateral de la voluntad de EE. UU. Probablemente nunca imaginó que llegaría el día en que Europa tendría que levantar un muro humano para resistir una amenaza proveniente de la nación norteamericana.


Trump respondió anunciando en redes sociales que, a partir del 1 de febrero, impondrá un arancel adicional del 10 % a las exportaciones procedentes de Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia.


Se ha abierto así un absurdo al estilo de Ionesco; nadie debe confiar en que podrá observarlo con tranquilidad. Los actores de esta escena pueden dirigirse hacia ti en cualquier momento.


VIA CGTN

1/20/2026

Rechazamos el GOLPE ELECTORAL en Honduras

 





Rechazamos el GOLPE ELECTORAL en Honduras

El imperialismo yanqui a traves de Trump en connivencia con la ultraderecha hondureña y regional, llevo adelante un Golpe Electoral en Honduras para desvirtuar y desconocer la voluntad popular, en las elecciones presidenciales y legislativas recientemente realizadas

CONSTATAMOS:

  1. La intervención de Trump que conmino al pueblo hondureño a votar al candidato del Partido Nacional ( derecha) Nasry Asfura. Esta intervención se acompaño de millones de mensajes que llegaron a los teléfonos de los hondureños, donde se los amenazaba con restringir o eliminar las partidas de ayuda que envían sus familiares desde los EEUU ( si no votaban al candidato de Trump y en particular si lo hacían por Rixi Moncada, candidata del partido LIBRE) y que son una parte importante de los ingresos de Honduras.

  2. Desde filas del gobierno, se denuncio previamente a las elecciones las fallas del sistema de trasmisión de datos electorales( TREP) a cargo de una empresa colombiana. Así como reuniones con políticos de derecha y funcionarios norteamericanos por parte de la Presidente del Consejo Nacional Electoral Ana Hall y la representante del Partido Nacional en dicho organismo Cossette Lopez.

  3. Solo después de 20 días y en medio de escándalos diversos, con el propio CNE dividido, las dos citadas junto a un Consejero Electoral suplente dieron los controvertidos resultados que dieron ganador por escaso margen a Nasry Asfura. Quedaron incluso cientos de mesas sin escrutar.

  4. En el curso del proceso se denunciaron actas fraguadas y resultados falsos de mesas donde arbitrariamente se le adjudicaron votos al preferido por Trump. El TREP fue pieza fundamental de un proceso que combino la COACCION al pueblo hondureño efectuada por Trump y sus aliados con un fraude complejo de los resultados.

El conteo del CNE tuvo interrupciones de hasta 20 horas. Compárese con el proceso electoral de las ultimas presidenciales en Venezuela, donde la pagina del CNE fue hackeada desde el exterior y sin embargo, pasada la medianoche, se dieron resultados ya en base a un amplia cantidad de mesas electorales escrutadas.

El escandalo de los grandes medios hegemónicos mundiales que se manifestó por esa pequeña demora contrasta con su total silencio ante lo que esta ocurriendo en Honduras. Esa actitud se extiende a una mayoría de gobiernos en América Latina y Europa, incluido el silencio del gobierno uruguayo frente a todos estos escandalosos hechos.

  1. Trump entretanto indulto al ex Presidente de Honduras Juan Orlando Hernandez que había sido condenado por una Corte norteamericana a 45 años de prisión por cargos de Narcotráfico. Esto evidencia ( al igual que el desmentido de la existencia del llamado Cartel de los Soles) la falsedad de toda la campaña de Trump en el Caribe.

  2. El Congreso de Honduras voto por mayoría una resolución solicitando al CNE realizar un conteo total de las 19 mil Actas electorales. Frente a ello, la Presidenta del CNE emitió un largo comunicado negándose a dicha medida de elemental transparencia democrática. . Trump ya amenazo con graves consecuencias si se cuestionaban los resultados anunciados.

Finalmente dicho conteo no se realizara, quedando además cerca de un millón de votos que no se escrutaron debidamente

Para valorar con mas profundidad lo que sucede en ese pais, hay que tener en cuenta que el imperialismo yanqui esta tratando de recuperar sus posiciones en las zonas de influencia perdidas y con el fin de contener el avance de China y otros paises a los que percibe como rivales geopolíticos.

Ha desplegado nuevamente su política monroista de saqueo, injerencia política y agresión armada a los pueblos de América Latina y gobiernos que considera enemigos. Busca asi con esa métodos, alargar e incluso tratar de revertir su lenta declinación, tratando de mantener su dominio militar y estratégico, lanzando cruentos zarpazos guerreristas como recientemente en Venezuela.

La Internacional Antifascista Capítulo Uruguay declara:

  1. Rechazamos y condenamos el saqueo, injerencia política y agresión armada del imperialismo yanqui, enemigo de los pueblos de América Latina y el Caribe. Repudiamos la injerencia, chantaje y amenazas de Trump contra el pueblo y gobierno de Honduras. Estamos en presencia de un Golpe Electoral pro imperialista.

  2. Su rechazo a un proceso electoral fraudulento, nada transparente y viciado de irregularidades. Con el cual se pretende imponer un gobierno títere a los designios imperialistas

  3. Su solidaridad con la organizaciones populares hondureñas y la lucha de dicho pueblo en sus expresiones sociales y políticas en la defensa de su autodeterminación, soberanía política y control de sus recursos económicos.. Llamamos a las organizaciones, personalidades y fuerzas progresistas de América Latina y del mundo, a condenar y rechazar dichas acciones del imperialismo yanqui

Montevideo, 19 de Enero de 2026

INTERNACIONAL ANTIFASCISTA Capitulo URUGUAY


#redcontactosur 

1/19/2026

Especial del Día de Martin Luther King: discurso del año 1964 sobre la segregación y el apartheid en Sudáfrica

AMY GOODMAN: Hoy es feriado nacional en honor a Martin Luther KingJr. King nació hace 90 años, el 15 de enero de 1929 y fue asesinado el 4 de abril de 1968, en el Motel Lorraine de Memphis, Tennessee. Tenía solo 39 años. Si bien se lo recuerda principalmente como dirigente de la lucha por los derechos civiles, Martin Luther King también luchó por la gente pobre, organizando la Campaña de los Pobres, para promover cuestiones vinculadas con la justicia económica. Martin Luther King también fue un crítico feroz de la política exterior estadounidense y la Guerra de Vietnam.


En 1964 Martin Luther King se convirtió en la persona más joven en obtener el Premio Nobel de la Paz. Días antes de recibir ese premio en Oslo, Noruega, el Dr. King viajó a Londres. Allí, el 7 de diciembre de 1964, auspiciado por el grupo británico Acción Cristiana, pronunció un discurso sobre la lucha por los derechos civiles en los Estados Unidos y el movimiento contra el apartheid en Sudáfrica. El discurso fue grabado por Saúl Bernstein, que trabajaba como corresponsal europeo de Pacifica Radio. La grabación de Bernstein fue encontrada recientemente por Brian DeShazor, director del archivo de Pacifica Radio. Este es el discurso del Dr. Martin Luther King Jr.

REVMARTIN LUTHER KING: Quiero hablarles principalmente de nuestra lucha en Estados Unidos y, antes de volver a mi asiento, hablar también de algunas de las luchas más grandes que hay en el mundo y de algunas de las luchas más difíciles que tienen lugar en lugares como Sudáfrica. Pero hay una pregunta urgente y conmovedora en los labios de la gente de nuestro país y de todo el mundo. La escucho casi donde quiera que vaya y en casi todas las ruedas de prensa. La pregunta es si estamos logrando realmente avanzar en la lucha para que haya una verdadera justicia racial en Estados Unidos. Y cada vez que trato de responder a esa pregunta, trato de evitar, por un lado, responder con un pesimismo exagerado; y por el otro, responder con un optimismo superficial. Y trato de incorporar o desarrollar lo que yo considero una posición realista, reconociendo que en los últimos años hemos logrado muchos avances significativos en la lucha por la justicia racial, pero también admitiendo que todavía nos quedan muchas cosas por hacer y muchos retos que asumir para poder resolver el problema. Y quisiera que, esta noche, esa posición realista sea la base para nuestro pensamiento conjunto, en el abordaje de este problema en Estados Unidos.

Hemos recorrido un camino muy largo, pero nos queda aún un camino muy largo por recorrer para poder resolver el problema. Seamos conscientes, en primer lugar, del largo camino recorrido. Y me gustaría decir al respecto que el Negro, en sí mismo, ha recorrido un camino muy largo en la reconsideración de su propio valor intrínseco. Ahora bien, para poder ilustrar esto es necesario hacer un poco de historia. Los primeros esclavos negros desembarcaron en las costas de América en el año 1619. Los llevaron hasta allí desde el suelo africano. A diferencia de los padres peregrinos que desembarcaron en Plymouth un año después, ellos fueron llevados contra su voluntad. Y durante la esclavitud, el Negro fue tratado de manera muy inhumana. Era una cosa para utilizar y no una persona a ser respetada. Hay un veredicto de la Corte Suprema de Estados Unidos del año 1857, conocido como el fallo Dred Scott, que ilustra bien esta idea y la situación que existía en ese momento. Este fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos decía, en esencia, que el Negro no es considerado ciudadano de Estados Unidos, sino simplemente propiedad de su dueño y, como tal, está sujeto a su mandato. Y luego decía que el Negro no tiene ningún derecho
que el hombre blanco esté obligado a respetar. Esta es la idea que prevaleció durante los días de la esclavitud. Cuando la esclavitud creció, se volvió necesario encontrar algún tipo de justificación. O sea, parece ser una verdad de la vida que los seres humanos terminan buscando siempre un argumento racional, aunque sea pobre, para sostener sus malas acciones, revistiendo un mal evidente con las hermosas vestiduras de la justicia. Y eso es exactamente lo que sucedió en el tiempo de la esclavitud. Hubo quien incluso hizo un mal uso de la Biblia y la religión buscando justificar la esclavitud y cristalizar los modelos dominantes. Entonces se argumentó, desde algunos púlpitos, que el Negro era inferior por naturaleza, por la maldición de Noé sobre los hijos de Cam. Y la máxima del apóstol Pablo se convirtió en consigna: “Siervos, sed obedientes a vuestro señor”.

Y supongo que algún hermano habrá leído la lógica del gran filósofo Aristóteles. Bueno, Aristóteles tuvo mucho peso en la creación de lo que hoy en filosofía se conoce como la lógica formal. Y en la lógica formal hay una gran palabra, conocida como silogismo, que es algo que contiene una premisa mayor, una premisa menor y una conclusión. Así que este hermano decidió argumentar a favor de la inferioridad del Negro usando la estructura del silogismo aristotélico. Decía que todos los hombres están hechos a imagen de Dios; esta era la premisa mayor. Luego venía la premisa menor: Dios, como todo el mundo sabe, no es negro. Por lo tanto, el Negro no es un hombre. Ese fue el tipo de razonamiento que prevaleció. Al vivir en situación de esclavitud y luego, más adelante, de segregación, mucha gente negra perdió la fe en sí misma. Mucha gente llegó a sentir que tal vez era menos que humana. Mucha gente llegó a sentirse inferior. Esto, me parece, es la mayor tragedia que tiene la esclavitud, la mayor tragedia que tiene la segregación, no es sólo su efecto físico sobre las personas, sino su efecto psicológico. Marca el alma tanto del segregado, como la del segregador. Otorga al segregador un falso sentimiento de superioridad, dejando al segregado con un falso sentimiento de inferioridad. Esto fue exactamente lo que sucedió. Y luego, algo pasó con el Negro. Las circunstancias hicieron posible y necesario que viajara más; la llegada del automóvil, la agitación creada por las dos guerras mundiales, la Gran Depresión. Entonces, su vida en las plantaciones rurales poco a poco dio paso a una vida industrial urbana. Su actividad económica fue aumentando gradualmente con el desarrollo de la industria, el crecimiento de los sindicatos y el mayor acceso a la educación. E incluso su actividad cultural fue aumentando paulatinamente, con la disminución sostenida del analfabetismo devastador. Todas estas fuerzas se conjugaron para hacer que el Negro de Estados Unidos se mirara a sí mismo con nuevos ojos.

Por todas partes, masivamente, la gente negra comenzó a revalorizarse a sí misma. Y al mismo tiempo, sucedió algo más: el Negro de Estados Unidos puso sus ojos y su mente en África, y se dio cuenta del magnífico drama que significaba la independencia en el marco de la historia africana.
Y observar los acontecimientos y darse cuenta de lo que estaba sucediendo, ver lo que estaban haciendo sus hermanos y hermanas negras de África, le dio un nuevo sentimiento de dignidad en Estados Unidos y un nuevo sentimiento de autoestima. El Negro pudo sentir que era alguien. Su religión le hizo saber que Dios ama a todos sus hijos y que todos los hombres están hechos a su imagen. Y que lo esencial en un hombre no es su particularidad, sino sus cimientos, no la textura de su cabello o el color de su piel, sino su eterna dignidad y valía. Y así el Negro de Estados Unidos pudo gritar sin pensarlo las palabras del elocuente poeta: “La expresión de la naturaleza no puede excluir el cabello motudo y la complexión negra. El color de piel puede variar pero el afecto mora en negros y blancos por igual”, y: “Si yo pudiese alcanzar de polo a polo o abarcar el océano con mis brazos, pediría que se me midiese por mi alma; la mente es la medida del hombre”. Y con este nuevo sentimiento de dignidad y este nuevo sentimiento de autoestima, nació un nuevo Negro, con una nueva determinación de sufrir, luchar, sacrificarse e incluso morir si era necesario, para poder ser libre. Y esto muestra el larguísimo camino que hemos recorrido desde 1619. Pero si hemos de atenernos a los hechos, es importante decir que no sólo el Negro ha podido reconsiderar su propio valor intrínseco, sino que toda la nación ha recorrido un largo camino
en la ampliación de los derechos civiles.

Quisiera mencionar algunas de las cosas que han sucedido en nuestro país con respecto a esto. Hace cincuenta años, e incluso hace 25, no pasaba un año sin que grandes cantidades de negros fueran brutalmente linchados por alguna turba violenta. Afortunadamente, los linchamientos han cesado casi completamente en la actualidad. Si volviéramos al principio del siglo, veríamos que en el Sur de Estados Unidos había muy pocos negros registrados para votar. En 1948, ese número había crecido a cerca de 750.000; en 1960, ya eran 1.200.000. Y para las elecciones presidenciales que tuvieron lugar hace unas semanas, ese número había llegado a más de dos millones. Llegamos a las elecciones con más de dos millones de negros registrados para votar en el Sur. Esto significa que el movimiento de derechos civiles, trabajando duramente, logró que más de 800.000 negros se registraran como votantes en los últimos tres años. Esto muestra todo lo que hemos avanzado.

Después, sobre la cuestión de la justicia económica, vemos que aún queda mucho por hacer, pero al menos podemos decir que sí se han logrado algunos avances. El salario promedio del empleado negro actual en Estados Unidos es 10 veces más alto que hace 12 años. Y el ingreso nacional de la población negra está ahora sobrepasando los 28 mil millones de dólares por año, lo que en total supera todas las exportaciones de Estados Unidos y es más que el presupuesto nacional de Canadá. Esto muestra que algo hemos progresado en este aspecto. Pero sobre todas las cosas, hemos notado —y seguro habrán leído mucho sobre esto aquí y en todo el mundo— una disminución paulatina, e incluso la desaparición, del sistema de segregación racial. Ahora bien, la historia oficial de la segregación racial comenzó en 1896. Mucha gente cree que la segregación racial existía en Estados Unidos hace mucho, mucho tiempo. Pero lo cierto es que era un fenómeno relativamente reciente en nuestro país, que lleva poco más de 60 años. Y se inició, a nivel jurídico, con una decisión conocida como el dictamen del caso Plessy contra Ferguson, que básicamente decía que podía haber instalaciones separadas pero iguales, estableciendo la doctrina “separados pero iguales” como ley en nuestro territorio. Todos sabemos cuáles fueron los resultados de la antigua doctrina Plessy: hubo siempre una estricta aplicación de la parte de “separados”, sin la menor intención de cumplir con la parte de “iguales”. Y se terminó de sumergir al Negro en el abismo de la explotación, donde experimentó la desolación agobiante de la injusticia. Y entonces, sucedió algo maravilloso. En 1954, la Corte Suprema de la Nación revisó la entidad jurídica de la segregación, declarándola constitucionalmente muerta el 17 de mayo de ese año. En esencia, dijo que la vieja doctrina Plessy debía ser eliminada, que las instalaciones separadas conllevan una desigualdad inherente y que segregar al niño en base a su raza es negar a ese niño igual protección ante la ley. Así que hemos visto muchos cambios a partir de esa trascendental decisión en 1954, que fue como una gran luz de esperanza para las millones de personas desheredadas de nuestro país. Entonces, sucedió otra cosa que alegró nuestros corazones. Es algo que sucedió este año. El año pasado, tras la lucha llevada a cabo en Birmingham, Alabama, el difunto presidente Kennedy se dio cuenta de que había una cuestión fundamental con la que nuestro país tenía que lidiar. Con un sentimiento de preocupación y con un sentimiento de urgencia, abordó el tema en un gran discurso, unos días antes… el mismo día, en realidad, en que se comenzaba a implementar la integración en la Universidad de Alabama. Y el gobernador Wallace se interpuso en la puerta, tratando de impedir esa integración. Kennedy tuvo que federalizar la Guardia Nacional ese día. De pie ante la nación, dijo con elocuencia que el problema que enfrentamos en el ámbito de los derechos civiles no es solo político, ni es solo económico, sino que es, en el fondo, una cuestión moral. Algo tan antiguo como las Escrituras y tan moderno como la Constitución. La pregunta que hay que responder es si vamos a tratar a nuestros hermanos negros del modo en que nos gustaría que nos traten a nosotros. Y luego de ese gran discurso, enseguida encomendó al Congreso de la nación el proyecto de ley más completo sobre derechos civiles que haya sido presentado por un presidente de nuestro gran país.

Desafortunadamente, tras muchos meses de batalla, por un tiempo nos cansamos un poco de, bueno, que hay algunos hombres en nuestro país a quienes les gusta hablar mucho. Tal vez ustedes hayan leído algo sobre las tácticas dilatorias y saben que se empantanan en la parálisis del análisis, que hablan y hablan sin parar. Y querían debatir ese proyecto de ley hasta hacerlo morir. Pero el presidente Lyndon Johnson se puso a trabajar en el tema. Empezó a llamar a congresistas y senadores, se reunió día tras día con personas influyentes del país y dejó claro que esa ley tenía que aprobarse, no solo en homenaje al fallecido Presidente Kennedy, sino también como un homenaje a la grandeza del país y una expresión de su dedicación a hacer real el sueño americano.

Y el verano pasado llegó el gran día en que esa ley nació y fue firmada por el Sr. Johnson el día 2 de julio, convirtiéndose en ley en todo nuestro territorio. Así que ahora en Estados Unidos tenemos una ley de derechos civiles. Y me alegra informarles que, en líneas generales, esa ley se está aplicando en comunidades de todo el Sur. Hemos visto niveles sorprendentes de acatamiento, incluso en comunidades del estado de Mississippi. Y con lo que cuesta encontrar algo bien hecho en Mississippi, vemos que las cosas están mejorando.

AMY GOODMAN: Estamos escuchando a Martin Luther King, el 7 de diciembre de 1964 en Londres. Regresamos con el discurso después de la pausa.

[Pausa]

AMY GOODMAN: Esto es Democracy Now! democracynow.org. El informe de “Guerra y Paz”. Soy Amy Goodman. Seguimos con la emisión exclusiva de Democracy Now! de un discurso de Martin Luther King cuyo audio fue recientemente encontrado en los archivos de Pacifica Radio. Es del 7 de diciembre de 1964, en Londres. Pocos días después, Luther King recibió el Premio Nobel de la Paz en Oslo, Noruega.

REVMARTIN LUTHER KING: No podemos olvidar que, precisamente este verano, tres activistas de derechos civiles fueron brutalmente asesinados cerca de Filadelfia, Mississippi. Todo esto nos deja en claro que no hemos alcanzado el nivel de hermandad, no hemos logrado la hermandad que necesitamos y que debe existir en nuestra nación. Todavía tenemos un largo camino por recorrer.

Mencioné el registro de votantes y el hecho de que hemos logrado registrar cerca de 800.000 nuevos votantes en los últimos dos o tres años, llegando a ser más de dos millones en la actualidad. Supongo que, al decirlo, eso suena como un verdadero progreso, y realmente es un avance. Pero permítanme contarles la otra cara de la moneda, que es el hecho de que hay más de 10 millones de personas negras que viven en el sur de Estados Unidos y que seis millones de las personas negras que viven en el Sur de Estados Unidos tienen edad para votar, y sin embargo, sólo dos millones están en el padrón. Esto significa que cuatro millones de personas aún no se han registrado para votar; no sólo por apatía, ni porque son complacientes —ese puede ser el motivo en algunos pocos casos— sino porque aún se siguen utilizando todo tipo de artimañas para evitar que los negros se registren en el padrón de votantes. Se realizan pruebas de alfabetización complejas, que casi nadie puede aprobar, ni siquiera teniendo un Doctorado en cualquier campo o una licenciatura en Derecho en las mejores facultades de Derecho del mundo. Y luego, en algunos de los condados del “cinturón negro” de Mississippi y Alabama, así como en otros lugares, existen represalias económicas contra la gente negra que busca registrarse y votar.

Además, hay gente que, de hecho, ha tenido que enfrentar la violencia física y hasta la muerte física. Esto muestra cuánto nos queda por hacer en este aspecto.

Mencionaba antes la justicia económica. Estoy seguro de que la cifra de 28 mil millones de dólares suena muy grande. Es un montón de dinero. Pero de todos modos, también debo mostrarles el otro lado de la moneda, para que mi descripción sea honesta. Es un hecho que el 42% de las familias negras de los Estados Unidos todavía gana menos de 2.000 dólares al año, mientras que sólo el 16% de las familias blancas gana menos de 2.000 dólares al año. El 21% de las familias negras de Estados Unidos gana menos de 1.000 dólares anuales, mientras que sólo el cinco% de las familias blancas gana menos de 1.000 dólares anuales. Y también vemos que el 88% de las familias negras de Estados Unidos gana menos de 5.000 dólares al año, mientras que sólo el 58% de las familias blancas gana menos de 5.000 dólares al año. De modo que podemos ver que todavía existe un gran abismo entre los poseedores, por así decirlo, y los desposeídos. Y para que Estados Unidos siga creciendo, progresando, desarrollándose y avanzando hacia la grandeza, este problema debe ser resuelto. Sin embargo, este problema económico se está agravando por la acción de muchas fuerzas que siguen vivas en nuestro mundo y en nuestra nación. Durante muchos años, se negó a la gente negra el acceso a oportunidades educativas adecuadas. Durante muchos años, se negó a la gente negra incluso el acceso a capacitación como aprendices. O sea que desde el trabajo y la industria muy menudo se discriminó a los negros. Y esto generó que el Negro se viera limitado, en términos generales, a ser mano de obra no calificada o semi-calificada. Ahora, debido a los procesos de automatización e informatización, esos trabajos ahora están desapareciendo. Así que el Negro que amanece en una ciudad como Detroit, en Michigan, sabe que es el 28% de la población y cerca del 72% de la población desempleada. Ahora, para hacer frente a este problema, nuestro gobierno federal tendrá que desarrollar importantes programas de reconversión laboral e importantes programas de obras públicas, para que la automatización sea una bendición, que es lo que debe ser en nuestra sociedad, y no una maldición. Y otra cosa, cuando pensamos en esta cuestión económica, debemos tener en cuenta que no existe nada más peligroso que construir una sociedad en la que haya un sector que siente que no tiene nada que aportar a la sociedad; nada más peligroso que construir una sociedad en la que hay gente que ve la vida como poco más que un largo y sombrío pasillo sin salida. Esa gente termina desesperada porque no tiene trabajo, porque no puede educar a sus hijos e hijas, porque no pueden vivir en una casa agradable, porque no puede acceder a un servicio de salud adecuado.

Siempre escuchamos diferentes explicaciones y diferentes mitos con respecto a la integración y por qué no se debería llevar a cabo. Quienes argumentan en contra de la integración suelen decir: “Bueno, si se implementa la integración en las escuelas públicas, por ejemplo, se va a hacer retroceder a la raza blanca una generación”. Y les gusta hablar del retraso cultural de la comunidad negra. Y luego dicen: “Bueno, además, los negros son delincuentes, en todas las ciudades tienen la tasa más alta de criminalidad que hay en Estados Unidos”. Y así, se argumenta hasta el infinito contra la implementación de la integración. Pero creo que hay una respuesta para eso, y es que si hay un retraso cultural en la comunidad negra —y ciertamente lo hay— se debe a la segregación y la discriminación. Se debe a los largos años de esclavitud y segregación. El comportamiento criminal no viene dado por la raza sino por el ambiente. La pobreza, la privación económica, el aislamiento social y todas estas cuestiones, engendran el crimen en cualquier grupo étnico. Y es maliciosa la lógica que utiliza los trágicos resultados de la segregación racial como argumento para justificar su continuidad. Es necesario revertirla. Y es necesario ver esta situación y hacer todo lo posible para hacer realidad la justicia económica en nuestra nación.

Mencioné antes que la segregación racial está desapareciendo en Estados Unidos, pero aún pervive. Hemos superado el tiempo de la segregación legal. Hemos terminado prácticamente con la segregación de derecho; a partir de la ley de derechos civiles, la decisión de la Corte Suprema y otras cuestiones, ya no puede haber leyes nacionales ni de un estado en particular que la avalen. Hemos superado los días en que el Negro no podía sentarse en un comedor, excepto en algunas situaciones aisladas, o cuando el Negro no podía registrarse en un hotel o en un motel. Estamos superando ese tiempo rápidamente. Pero está emergiendo otra forma de segregación. Está surgiendo a través de la discriminación en la vivienda, el desempleo y la segregación de hecho en las escuelas públicas. De modo que las condiciones de marginación existentes generan muchos problemas y una fuerte segregación de hecho, que tenemos que enfrentar día a día. Así que este es el problema que tenemos y es un problema con el que nos vemos obligados a lidiar. Y vamos a hacerlo con determinación. Estoy absolutamente convencido de que la segregación está en su lecho de muerte y también quienes la representan, tanto en Estados Unidos como en Londres, Inglaterra. El sistema está en su lecho de muerte. Todos sabemos, sin ninguna duda, que para que viva la democracia, en cualquier nación, la segregación debe morir. Y como vengo diciendo todo Estados Unidos, tenemos que poner fin a la segregación, no sólo porque va a mejorar nuestra imagen, porque sin duda mejorará nuestra imagen en el mundo. Tenemos que poner fin a la segregación, no sólo porque eso atraerá a la gente de Asia y de África, y esto sin duda será provechoso, es algo importante. Pero a fin de cuentas, la discriminación racial debe ser extirpada de la sociedad estadounidense, y de todas las sociedades, porque es moralmente incorrecta. Así que hay que ir con todo y elaborar fuertes programas de acción para librarnos de la segregación racial.

Ahora, me gustaría mencionar un par de ideas que circulan en nuestra sociedad —probablemente circulen también en la suya y en todas partes del mundo— que nos impiden implementar los programas de acción necesarios para terminar con la discriminación y la segregación. Una es lo que yo llamo el mito del tiempo. Hay individuos que sostienen que sólo el tiempo puede resolver el problema de la injusticia racial en Estados Unidos, en Sudáfrica o en cualquier otro lugar; hay que esperar la acción del tiempo. Y muy a menudo nos han dicho en Estados Unidos, a nosotros y a nuestros compañeros blancos: “Sean buenos, tengan paciencia y sigan rezando, que en 100 o 200 años el problema se resolverá”. El mito del tiempo es algo que escuchamos mucho, que siempre aparece. La única respuesta que tengo para ese mito es que el tiempo es neutral. Se puede utilizar de forma constructiva o destructiva. Y honestamente, debo decir que estoy convencido de que las fuerzas hostiles frecuentemente han sabido usar el tiempo de manera mucho más eficaz que las fuerzas constructivas. Y en esta generación, tal vez tengamos que lamentar no sólo las palabras mordaces y las acciones violentas de la gente mala, sino también el terrible silencio e indiferencia de la gente buena, que ha quedado sentada diciendo: “El tiempo lo resolverá”. Y en algún punto, es necesario reconocer que el progreso humano nunca llega rodando por los carriles de la inevitabilidad. Llega a través del esfuerzo incansable y el trabajo persistente de individuos dedicados que tienen la voluntad de colaborar con el trabajo de Dios. Y sin ese trabajo, el tiempo funciona como aliado de las fuerzas primitivas del estancamiento social. De modo que debemos ayudar al tiempo y darnos cuenta de que siempre es el momento adecuado para hacer lo correcto. Es muy fundamental y muy necesario.

Ahora bien, el otro mito que circula muchísimo en nuestro país, y seguramente también en otros países del mundo, es la idea de que estos problemas del ámbito de las relaciones humanas no se pueden resolver con leyes, que el problema de la vivienda, el problema del empleo y todos los otros problemas no se van a resolver con medidas legislativas; hay que cambiar desde el corazón. Hace poco hubo un candidato presidencial que habló muchísimo sobre esto. Y creo que el señor Goldwater creía sinceramente que no se puede cambiar nada por medio de las leyes, porque en el Senado votó en contra de todo, incluyendo la ley de derechos civiles. Y mientras recorría el país durante la campaña electoral dijo que no necesitamos leyes, que no es con legislación que hay que abordar este problema. Pero tuvo la amabilidad suficientemente de decir que es necesario un cambio en los corazones. Bueno, creo que podemos encontrar un punto intermedio con el hermano Goldwater sobre esto. Creo que tiene razón. Para poder resolver este problema, en Estados Unidos y en todo el mundo, llegará el día en que la gente deba sacarse los prejuicios del corazón. Soy el primero en decir que, para poder resolver los problemas que enfrenta la humanidad, cada persona blanca debe mirar profundamente en su interior, eliminar todos los prejuicios que tenga dentro y reconocer que es un deber tratar bien al Negro, y a todos los pueblos de color en general, no sólo porque lo dice la ley sino porque es lo correcto y porque es lo natural. Estoy cien por ciento de acuerdo con esto. Y estoy seguro de que para poder resolver finalmente este problema, los hombres no sólo deberán obedecer lo que imponga la ley, sino que deberán alcanzar la elevada dignidad de obedecer aquello a lo que la ley no obliga.

Habiendo dicho esto, debo ir para el otro lado. Hasta aquí llega mi acuerdo con el señor Goldwater y otras personas que creen que no hay que sancionar ninguna ley. Quizás sea cierto que no se puede establecer la integración por ley, pero sí se puede prohibir la segregación. Quizás sea cierto que no se puede legislar la moral, pero sí se puede regular el comportamiento. Quizás sea cierto que no se puede cambiar con leyes la actitud del alma, pero sí se puede frenar al desalmado. Quizás sea cierto que la ley no puede obligar a alguien a quererme, pero puede impedir que me linche. Y creo que eso también es bastante importante.

AMY GOODMAN: Martin Luther King en Londres, el 7 de diciembre de 1964. Seguimos con el discurso después de la pausa.

[Pausa]

AMY GOODMAN: Esto es Democracy Now! democracynow.org. El informe de guerra y paz. Soy Amy Goodman. Seguimos con la emisión exclusiva de Democracy Now! de un discurso de Martin Luther King cuyo audio fue recientemente encontrado en los archivos de Pacifica Radio. Es del 7 de diciembre de 1964, en Londres. Pocos días después, Luther King recibió el Premio Nobel de la Paz en Oslo, Noruega.

REVMARTIN LUTHER KING JR: Ahora bien, como ustedes saben, venimos llevando a cabo una fuerte lucha en Estados Unidos para lograr hacer efectiva la desegregación y luego, por fin, la integración. Y esa lucha se ha afianzado en un enfoque filosófico particular: la filosofía de la no violencia, la filosofía y el método de la resistencia no violenta. Y me gustaría decir unas palabras sobre esta metodología y esta filosofía que ha afianzado nuestra lucha. En primer lugar, quiero decir que sigo convencido de que la no violencia es el arma más potente que tienen los grupos oprimidos en su lucha por la libertad y la justicia. Tiene la capacidad de desarmar al oponente, dejando al descubierto sus defensas morales. Debilita su confianza y le trabaja la conciencia al mismo tiempo; no sabe cómo manejarla. O sea, si no te reprimen, maravilloso. Y si te reprimen, desarrollas el coraje silencioso de recibir golpes sin contraatacar. Si no te llevan preso, maravilloso. Nadie que esté en sus cabales quiere ir a la cárcel. Pero si te llevan preso, entras en la cárcel y transformas ese calabozo de vergüenza en un refugio de libertad y dignidad humanas. Incluso si te tratan de matar, desarrollas la convicción interna de que hay algo tan querido, tan valioso, tan eternamente verdadero, que merece la pena morir por ello. Y un hombre no haya descubierto algo por lo que está dispuesto a morir, no es digno de vivir. Esto es lo que plantea la disciplina de la no violencia. Y además, es una herramienta que da a las personas medios morales para luchar por fines morales. Históricamente ha habido un gran debate en torno a la cuestión de los fines y los medios. Desde el tiempo de los diálogos de Platón, hasta Maquiavelo y otros, hubo individuos que argumentaron que el fin justifica los medios. Pero realmente, la filosofía de la no violencia está diciendo que el fin ya existe en los medios. Los medios expresan el ideal en el desarrollo y en el final del proceso. Entonces, a través de historia, vemos que no se puede llegar a fines morales con medios inmorales. De alguna manera, debemos llegar a un punto en el que sintamos la necesidad de coherencia entre los fines y los medios, por así decirlo. Y esto es algo fundamental en la filosofía de la no violencia en su máxima expresión. Nos da una forma y un método de lucha que dice que se puede llegar a fines morales a través de medios morales. También dice que es posible luchar contra un sistema perverso e injusto con todas nuestras fuerzas y con todo nuestro corazón, e incluso odiar ese sistema injusto, y aun así mantener una actitud activa de buena voluntad y comprensión, e incluso amor, hacia quienes ejecutan este sistema malvado. Este es el aspecto más incomprendido de la no violencia. Aquí es donde quienes no quieren seguir el método de la no violencia nos tratan muy mal a quienes hablamos de amor. Pero yo aún sigo creyendo en esto, porque aún estoy convencido de que el amor es lo que hace que el mundo gire y que, de alguna manera, este tipo de amor puede ser una fuerza poderosa para el cambio social. No estoy hablando de un amor débil. Esto no tiene que ver con tonterías emocionales. No estoy hablando de un atributo sentimental. No estoy hablando de una actitud cariñosa. Sería absurdo que instara a la gente oprimida a amar a sus violentos opresores en un sentido afectivo. Nunca he aconsejado eso. Cuando Jesús dijo: “Amad a vuestros enemigos, me alegra que no dijera: “Sentid agrado por vuestros enemigos”. Hay gente por la que es bastante difícil sentir agrado. Pero el amor es mayor que el agrado. El amor es la buena voluntad comprensiva, creativa, redentora hacia todos los hombres. Los teólogos hablan de este tipo de amor con la palabra griega “ágape”,
que es una especie de amor rebosante que no busca nada a cambio. Y cuando lo desarrollamos, nos eleva a la capacidad de amar a la persona que realiza malas acciones, aunque odiemos las acciones que la persona realiza. Y yo creo que esto es posible. Los psiquiatras nos dicen que el odio es una fuerza peligrosa, no sólo para quien recibe el odio, sino también para quien odia. Muchas de las cosas extrañas que suceden en el subconsciente, muchos de los conflictos internos, tienen sus raíces en el odio. Y por eso dicen: “Ama o muere”. Es por este motivo que Erich Fromm ha escrito un libro titulado “El arte de amar”, en el que sostiene que el amor es la fuerza suprema unificadora de la vida. Por eso, es maravilloso tener un método de lucha que nos permite enfrentar la segregación y enfrentar el colonialismo con todas nuestras fuerzas, pero sin odiar a los responsables de estos sistemas injustos. Y creo firmemente que es a través de esta poderosa acción no violenta, a través de este tipo amor organizado en acciones multitudinarias, que vamos a ser capaces de transformar las ruidosas discordias de nuestra nación y del mundo en una hermosa sinfonía de hermandad. Ciertamente, este es el gran desafío que tenemos ante nosotros. Creo que la no violencia puede funcionar, no sólo en la situación que existe en nuestro país, no sólo en el magnífico ejemplo que nos ha dado India, expresado en el maravilloso trabajo de Mohandas K. Gandhi, sino que también creo que puede funcionar de maneras y en circunstancias que no hemos visto ni usado hasta ahora.

Y en este contexto, me gustaría decir algo sobre Sudáfrica. Quisiera leer una declaración; la he escrito aquí, para estar seguro de decir todo lo que tengo en mente acerca de la situación de Sudáfrica, sin olvidar nada. Entiendo que esta noche hay gente sudafricana aquí, incluyendo personas involucradas en la larga lucha por la libertad que se sostiene allí. En nuestra lucha por la libertad y la justicia en Estados Unidos, también muy larga y difícil, sentimos una fuerte identificación con quienes llevan adelante la lucha por la libertad en Sudáfrica, que ha sido muchísimo más mortal. Sabemos que allí la gente africana y sus compañeros de otras razas, han luchado durante medio siglo para ganar su libertad con métodos no violentos. Honramos el liderazgo del Jefe Lutuli y sabemos que la respuesta a su lucha no violenta no fue más que un aumento de la violencia estatal, un aumento de la represión que culminó en la matanza de Sharpeville y todo lo sucedido desde entonces. Claramente, mucho de lo que sucede en Mississippi y Alabama hace acordar a la gente sudafricana de su propio país. Sin embargo, aun en Mississippi, nosotros podemos organizarnos para registrar votantes negros. Podemos hablar con la prensa. Podemos, en definitiva, organizar acciones no violentas con la gente. Pero en Sudáfrica, incluso la forma más leve de resistencia no violenta recibe años de prisión. Y a lo largo de los años, muchos líderes han sido prohibidos, silenciados y encarcelados. Podemos comprender que, en esa situación, hubo gente que por la desesperación decidió recurrir a otros métodos, como el sabotaje. Hoy en día, grandes líderes como Nelson Mandela y Robert Sobukwe, junto con otros cientos, se consumen en la cárcel de Robben Island. Frente a un Estado despiadado y fuertemente armado, que utiliza la tortura y formas sádicas de interrogatorio para destruir a los seres humanos, incluso llevando a algunos al suicidio, la oposición militante en Sudáfrica parece, de momento, estar silenciada. Las multitudes parecen estar contenidas, parecen, de momento, incapaces de terminar con la opresión. Hago hincapié en la palabra “parece” porque podemos imaginar qué emociones y planes deben estar bullendo bajo la calma apariencia de un Estado policial próspero. Sabemos qué emociones bullen en el resto de África y en el resto del mundo, de hecho. Los peligros de una guerra racial, son peligros sobre los que ya hemos tenido muchas e intensas advertencias.

Por esta situación, en la que a la gran mayoría del pueblo sudafricano se niega su humanidad, se niega su dignidad, se niega oportunidad, se niegan todos sus derechos humanos; por esta situación, en la que muchos de los mejores y más valientes sudafricanos están cumpliendo largas condenas en prisión, y algunos de ellos ya han sido ejecutados; por esta situación, nosotros, la gente de Estados Unidos y Gran Bretaña, tenemos una responsabilidad extraordinaria, ya que nosotros, a través de nuestras inversiones, a través del fracaso de nuestros gobiernos para tomar medidas firmes, somos culpables del fortalecimiento de la tiranía en Sudáfrica. Esta responsabilidad… esta responsabilidad nos presenta una oportunidad extraordinaria: la de unirnos en la única forma de la acción no violenta capaz de traer libertad y justicia a Sudáfrica, la acción a la que están llamando los líderes africanos, que consiste en un movimiento masivo para exigir sanciones económicas.

En un mundo que vive bajo la sombra terrible de las armas nucleares, ¿no reconocemos acaso la necesidad de perfeccionar el uso de las presiones económicas? ¿Por qué el comercio es considerado por todas las naciones y todas las ideologías como sagrado? ¿Por qué nuestro gobierno y el gobierno de ustedes en Gran Bretaña se niegan a intervenir ya mismo, como si esperaran que haya un baño de sangre en Sudáfrica —o una nueva Corea o Vietnam— para reconocer que existe la crisis? Si el Reino Unido y Estados Unidos decidieran mañana dejar de comprar productos sudafricanos, dejar de comprar el oro de Sudáfrica y bloquear su petróleo; si nuestros inversores y nuestros capitalistas retiraran su apoyo a la tiranía racial existente en el país, entonces el apartheid llegaría a su fin. Entonces, la mayoría de la gente sudafricana de todas las razas podría finalmente construir conjuntamente la sociedad que desea. De modo que este es el desafío al que se enfrentan las naciones del mundo. Y Dios quiera que logremos asumirlo y conformar ese gran movimiento creativo que busque generar un cambio y transformar ese pasado oscuro de inhumanidad del hombre sobre el hombre, en un futuro brillante de justicia, paz y buena voluntad.

Y permítanme decirles que el problema de la injusticia racial no se limita a ninguna nación en sí misma. Ahora sabemos que se trata de un problema que se extiende en todo el mundo. Y ustedes saben muy bien, aquí en Londres, aquí en Inglaterra, que hay miles y miles de personas de color que están migrando hacia aquí desde muchísimas tierras; desde el Caribe, desde Pakistán, desde India, desde África. Y tienen derecho a venir a esta gran tierra y tienen derecho a esperar encontrar justicia y democracia en este país. E Inglaterra deberá estar eternamente alerta. Porque si no, se creará el mismo tipo de guetos que tenemos en los Harlems de Estados Unidos. Surgirán los mismos problemas de injusticia, los mismos problemas de desigualdad en el trabajo. Y por eso les digo que el desafío de cada ciudadano de buena voluntad de esta nación es darlo todo por hacer real la democracia para toda la gente, para que toda la gente de esta tierra pueda vivir junta, para que todos los hombres sean capaces de vivir juntos como hermanos.
Se sabe que cada disciplina académica tiene ciertas palabras que rápidamente se convierten en estereotipos y clichés. Cada disciplina académica tiene su vocabulario técnico. La psicología moderna tiene una palabra que probablemente se esté utilizando ahora más que cualquier otra. Es la palabra “inadaptado”. Ustedes han escuchado esa palabra. Es el grito de alerta de la psicología infantil moderna. Y claro que todos queremos estar bien adaptados en nuestras vidas, queremos evitar personalidades neuróticas y esquizofrénicas. Pero esta noche debo decirles, amigos, para ir terminando, que hay algunas cosas de mi propio país y algunas cosas del mundo, frente a las que me enorgullece ser un inadaptado y llamo a todos los hombres de buena voluntad a ser unos inadaptados frente a esas cosas, hasta que la buena sociedad sea real. Debo decirles honestamente que no tengo ninguna intención de adaptarme a la segregación, a la discriminación, al colonialismo ni a este tipo de fuerzas. Debo decirles honestamente que no tengo ninguna intención de adaptarme a la intolerancia religiosa. Debo decirles honestamente que no tengo ninguna intención de adaptarme a condiciones económicas que roban las necesidades de muchos para dar lujos a unos pocos. Debo decirles esta noche, que no tengo ninguna intención de adaptarme a la locura del militarismo ni a los efectos contraproducentes de la violencia física, ya que mientras haya Sputniks y exploradores surcando el espacio exterior y misiles balísticos teledirigidos grabando autopistas de muerte en la estratosfera, ningún país ganará las guerras. Ya no se trata de elegir entre la violencia y la no violencia; se trata de elegir entre la no violencia o la no-existencia. Y la alternativa al desarme, la alternativa a la suspensión progresiva de pruebas nucleares, la alternativa al fortalecimiento de la ONU y, por su medio, el desarme en todo el mundo, bien puede llegar a ser una civilización sumergida en el abismo de la aniquilación. Tengan por seguro que nunca voy a adaptarme a la locura del militarismo.

Verán, muy posiblemente nuestro mundo esté necesitando en este momento una nueva organización, la Asociación Internacional para la Promoción de la Inadaptación Creativa…hombres y mujeres… hombres y mujeres que sean tan inadaptados como el Profeta Amós, que en medio de las injusticias de su época pudo gritar palabras cuyo eco sigue sonando a través de los siglos: “Corra el juicio como las aguas y la justicia como impetuoso arroyo”; tan inadaptados como el difunto Abraham Lincoln, el gran presidente de nuestra nación que tuvo la capacidad de ver que Estados Unidos no podía sobrevivir siendo mitad esclavo y mitad libre; tan inadaptados como Thomas Jefferson, que en una época increíblemente adaptada a la esclavitud, pudo registrar en las páginas de la historia palabras de proporciones cósmicas: “Sostenemos que estas verdades son evidentes en sí mismas: que todos los hombres son creados iguales, que su Creador los ha dotado de ciertos Derechos inalienables, entre los cuales están la Vida, la Libertad y la Búsqueda de Felicidad”; tan inadaptados como Jesús de Nazaret, quien supo decir a los hombres y mujeres de su tiempo: “Quien a hierro mata, a hierro muere”. Y a través de tales inadaptaciones es que lograremos salir de la larga y sombría noche de la inhumanidad del hombre sobre el hombre y llegar al alba luminosa y brillante de la libertad y la justicia.
Quiero decirles que sigo creyendo que la humanidad estará a la altura de las circunstancias. A pesar de este tiempo oscuro, a pesar de las dificultades del presente, a pesar de esta época de tensión emocional en la que los problemas del mundo son gigantescos en su extensión y caóticos en su detalle, sigo teniendo fe en el futuro t sigo creyendo que podemos construir una sociedad fraternal y pacífica. Hay una canción que cantamos en nuestro movimiento, que tantas veces hemos cantado tomados de la mano de uno y otro lado de los barrotes de la prisión. Recuerdo momentos en que hemos estado en celdas hechas para 12 personas, en las que terminábamos siendo 15 o 20, y aun así encontrábamos la forma de levantar nuestras voces y cantar esa canción. Ayer por la tarde hice referencia a ella en mi prédica en la Catedral de San Pablo. “Venceremos. Venceremos. En lo profundo de mi corazón, creo que venceremos”. Y creo que de alguna manera la humanidad vencerá y creo que las fuerzas del mal serán derrotadas. Creo esto porque Carlyle está en lo cierto: “Ninguna mentira vive para siempre”. Creo que venceremos porque William Cullen Bryant está en lo cierto: “La verdad, aplastada en la tierra, resurgirá”. Creo que venceremos porque James Russell Lowell está en lo cierto: “La Verdad siempre al patíbulo, / la Injusticia siempre en el trono, / pero aquel patíbulo regula el futuro, / Y detrás del desconocido misterioso, Dios se erige en la sombra, velando aquello que le pertenece”.

Con esta fe, seremos capaces de hacer a un lado los consejos de la desesperanza y echar nueva luz en las oscuras cámaras del pesimismo. Con esta fe, seremos capaces de transformar esta elegía cósmica que pende sobre nosotros en un salmo creativo de paz y fraternidad. Con esta fe, seremos capaces de acelerar la llegada del día en que todos los niños de Dios —negros y blancos, judíos y gentiles, protestantes y católicos, hindúes y musulmanes, creyentes y ateos— podrán unir sus manos y cantar las palabras del viejo espiritual negro: “¡Libres al fin! ¡Libres al fin! Gracias a Dios todopoderoso, ¡somos libres al fin!”

Tenemos un camino muy largo por recorrer para poder resolver este problema, pero gracias a Dios, hemos logrado mucho. Hemos recorrido un largo camino. Quiero terminar citando las palabras de un viejo predicador negro y esclavo, cuya gramática y dicción no eran del todo correctas, pero las palabras que pronunciaba eran de gran profundidad simbólica: “Señor, no somos lo que queremos ser. No somos lo que deberíamos ser. No somos lo que vamos a ser. Pero, gracias a Dios, no somos lo que éramos”. Gracias.

AMY GOODMAN: Ese fue el discurso del Dr. Martin Luther King Jr. en la Iglesia del Temple de Londres, el 7 de diciembre de 1964. Tres días más tarde, recibiría el Premio Nobel de la Paz en Oslo, Noruega. El audio de este discurso fue encontrada recientemente por Brian DeShazor, director del archivo de Pacifica Radio. Para obtener una copia del programa de hoy y para saber cómo fue que se descubrió esta grabación única de Luther King, visiten nuestro sitio web democracynow.org. El sitio del archivo de Pacífica Radio es PacificaRadioArchives.org.

Traducido por Manuel Vargas y Esther Ortiz. Editado por Verónica Gelman y Democracy Now en Español  https://www.democracynow.org/es/2019/1/21/mlk_at_90_a_rediscovered_1965

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