Fronteras compartidas, futuros compartidos
La paz no siempre se desmorona por culpa de rivales lejanos. La paz se quiebra cuando los vecinos dejan de dialogar. Las fronteras se cuestionan y la confianza se erosiona. Pequeños desacuerdos se enquistan y acaban volviéndose permanentes. En un mundo atravesado por múltiples focos de tensión global, a menudo son las relaciones entre países vecinos las que, de forma silenciosa, determinan si una región avanza o queda estancada.
Sobre la autora: Niu Honglin es productora y presentadora de CGTN. También es una de las editoras de Historias de Xi Jinping.
Edición en español: Tu Xiaoling
La paz no siempre se desmorona por culpa de rivales lejanos. La paz se quiebra cuando los vecinos dejan de dialogar.
Las fronteras se cuestionan y la confianza se erosiona. Pequeños desacuerdos se enquistan y acaban volviéndose permanentes. En un mundo atravesado por múltiples focos de tensión global, a menudo son las relaciones entre países vecinos las que, de forma silenciosa, determinan si una región avanza o queda estancada.
Esta idea ocupa un lugar central en uno de los episodios de una serie de pódcast en la que he estado trabajando, dedicada a la gobernanza global y a la construcción de un futuro compartido para la humanidad. Al prepararlo, volví a observar el mismo patrón: cuando los vecinos optan por el diálogo en lugar de la presión, y por la cooperación en lugar de la rivalidad, el desarrollo se abre camino. Cuando no lo hacen, la estabilidad se vuelve frágil. Por ello, los líderes con visión estratégica prestan especial atención a las asociaciones regionales, fundamentales para una paz duradera.
¿Por qué los vecinos importan más que nadie?
Ya en 2013, en una conferencia centrada en la diplomacia con los países vecinos, el presidente Xi Jinping formuló cuatro principios destinados a guiar el enfoque de China: amistad, sinceridad, beneficio mutuo e inclusión. Las palabras en sí son sencillas. Lo que me interesó fue observar cómo se traducen en la práctica.
Poco después de aquella reunión, durante una visita a Kazajistán, Xi Jinping planteó la idea de construir conjuntamente la Franja Económica de la Ruta de la Seda. Ese momento sembró la semilla de lo que más tarde se convertiría en la iniciativa de la Franja y la Ruta.
Asia Central, ubicada en la encrucijada de continentes, fue una de las primeras regiones en poner a prueba este enfoque centrado en los países vecinos. Además, a los países de la región no se les exige encajar en un modelo preestablecido; la cooperación se diseña en función de las prioridades locales.
Kazajistán ofrece un ejemplo elocuente. Cuando el país comenzó a incorporar vehículos de nuevas energías a gran escala, surgió un desafío práctico: la falta de técnicos capacitados. La solución resultó evidente: formar a los jóvenes del país.
Así fue como entraron en escena los Talleres Luban. El primero se estableció en 2023 y se centró en la tecnología del transporte. En 2025 se inauguró el segundo, esta vez enfocado en la inteligencia artificial. Los docentes cruzaron fronteras para impartir clases y los planes de estudio se adaptaron a los mercados laborales locales.
Anasyr Meyrashev, profesor visitante de Kazajistán, explicó cuán distinto resultaba este enfoque respecto de la educación que había recibido años atrás. Hoy, señaló, los estudiantes pueden aplicar la teoría directamente en la práctica, y los empleadores lo han percibido. Los graduados de estos programas están siendo incorporados por grandes empresas en todo el país.
Así es como se manifiesta en la vida real la cooperación entre vecinos cuando funciona de verdad. No es meramente simbólica: cubre carencias, desarrolla capacidades y genera la percepción de que el desarrollo es compartido, no impuesto.
Del comercio a la confianza
Los vínculos económicos entre China y Asia Central han crecido rápidamente, pero lo que más me llamó la atención fue el énfasis en construir mecanismos de cooperación duraderos. Se celebraron cumbres periódicas, se reunieron los ministros de Asuntos Exteriores y, finalmente, se estableció un mecanismo formal para la Cumbre China–Asia Central.
En 2025, China y los cinco países de Asia Central firmaron un tratado de buena vecindad y cooperación amistosa permanentes. Tratados como este no acaparan titulares como lo hacen las crisis, pero son fundamentales. Fijan expectativas y envían una señal clara de que la estabilidad es una responsabilidad compartida.
Una frase de Xi Jinping lo expresó con claridad. Afirmó que, sin importar cómo cambie el mundo, China seguirá siendo un vecino y un socio confiable para los países de Asia Central. Ese tipo de certidumbre es lo que más valoran quienes viven junto a uno.
Más allá de las fronteras, rige el mismo principio
La idea de asociación no se limita a los vecinos inmediatos; se extiende hacia otras regiones, pero la lógica permanece igual.
En África, las relaciones de China han puesto desde hace tiempo el énfasis en la sinceridad, la igualdad y el respeto mutuo. Guinea Ecuatorial puede estar lejos, pero su historia demuestra cómo la confianza se construye con el tiempo. Carreteras, puertos, hospitales y programas de formación transformaron la vida cotidiana. Al mismo tiempo, los gestos de gratitud fluyeron en ambas direcciones, incluida la ayuda ofrecida a China en momentos de crisis.
Uno de los momentos que más me marcó fue la historia de una escuela primaria en la provincia de Yunnan, construida gracias a una donación del presidente de Guinea Ecuatorial. Hoy, miles de estudiantes de distintos grupos étnicos estudian allí. Es un recordatorio de que la amistad entre países se prolonga a través de generaciones que nunca vivieron las dificultades originales que unieron a las naciones.
¿Qué relevancia tiene esto en la actualidad?
Todas estas historias apuntan a una verdad sencilla: la paz regional comienza cuando los vecinos eligen la cooperación en lugar de la desconfianza. Cuando esa elección se repite a lo largo de los años, se abre espacio para el desarrollo, y el desarrollo, a su vez, refuerza la seguridad.
En el pódcast, estas ideas se transmiten mediante voces, lugares y pequeños detalles que no siempre pueden capturarse en el texto escrito. Si este tema te interesa, te recomiendo escuchar este episodio de Historias de Xi Jinping, que ofrece una dimensión adicional que la escritura por sí sola no logra transmitir.
En un momento en que las tensiones globales suelen dominar los titulares, conviene recordar que la paz duradera rara vez se construye mediante grandes gestos. Con mayor frecuencia, se forja a través del trabajo constante y paciente entre vecinos que deciden crecer juntos en lugar de alejarse.
https://espanol.cgtn.com/specials/2024/Historias_de_Xi_Jinping.html
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