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4/30/2017

Ola de asesinatos políticos en Colombia, ocultada por los medios latinoamericanos


Colombia padece una oleada de asesinatos de defensores de los derechos humanos, indígenas y dirigentes sociales, una escalada de violencia que es ocultada por los medios de comunicación que controlan la agenda informativa en América Latina. Solo en la última semana seis indígenas fueron asesinados, informó Amnistía Internacional.

   Las matanzas incluyen también a ex guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), indultados en el marco de los acuerdos de paz, cuyo avance está amenazado gravemente por estos ataques, muchos de los cuales son cometidos por grupos armados frente a los cuales el gobierno de Juan Manuel Santos permanece totalmente pasivo.
   Colombia es así, por mucho, el país de América Latina donde están ocurriendo más muertes violentas por motivos políticos en lo que va de 2017, con una mayoría abrumadora de víctimas de exponentes e integrantes de sectores que no están alineados con el gobierno de Santos.
   Sin embargo, esta situación dramática es invisibilizada por las corporaciones informativas con posición dominante en la región, que se centran en cambio en la información que consideran adversa para los gobiernos a los que combaten, con Venezuela como objetivo permanente de esa postura.
   Una búsqueda en internet de las noticias publicadas sobre Colombia en las últimas dos semanas en diarios suramericanos pone con absoluta supremacía a las opiniones del presidente sobre Venezuela, y luego un anuncio suyo sobre el sistema de pensiones.
   Pueden verse “noticias” sobre una modelo enojada por no ganar un concurso de belleza, novedades del cantante Maluma y datos de la cotización del futbolista James Rodríguez antes que un informe sobre las matanzas en curso. Aislado aparece, en algunos pocos diarios, el comunicado de Amnistía Internacional.
   Entre el 1 de enero de 2016 y el 1 de marzo de 2017 fueron asesinadas 156 personas, hubo al menos 5 desaparecidos y 33 atentados, expresa el informe “Violencia y amenazas contra los líderes sociales y los defensores de derechos humanos” que presentó el defensor del Pueblo, Carlos Negret Mosquera.
   Las víctimas de esta matanza sistemática son de los departamentos (provincias o estados) de Antioquia, Arauca, Atlántico, Bolívar, Caldas, Caquetá, Casanare, Cauca, Cesar, Córdoba, Cundinamarca, Chocó, Huila, La Guajira, Magdalena, Meta, Nariño, Norte de Santander, Putumayo, Risaralda, Santander, Tolima y Valle del Cauca.
   El defensor explicó que “una de las principales causas de este fenómeno es la pretensión de los grupos armados ilegales por copar los espacios del territorio de los que se han retirado las FARC,  para controlar las economías ilegales que han sido el combustible de la guerra en Colombia”.
   Amnistía Internacional advirtió el viernes 21 de abril que “el asesinato de seis indígenas en la última semana genera serias dudas sobre la efectividad de las medidas implementadas por el gobierno para avanzar en el proceso de paz”.
   Es que entre las víctimas figura el líder del Cabildo Indígena Kite Kiwe en Timbío, Cauca, Gerson Acosta, quien en teoría contaba con protección del gobierno de Santos, ya que había recibido amenazas por su defensa de los derechos humanos, agregó el organismo internacional.
   Los acuerdos de paz fueron firmados en noviembre de 2016. Santos prometió custodiar las zonas donde operaban las FARC y se desmovilizaron, pero grupos paramilitares y otras bandas criminales parecen gozar de todas las libertades para cometer asesinatos.
   La revista Arcadia expresó a su vez que en un año fueron asesinados 70 defensores de los derechos humanos, 30 de ellos desde el comienzo del cese del fuego entre el gobierno y las FARC. Al respecto el sociólogo Alfredo Molano, experto en el conflicto colombiano, dijo a la revista que los crímenes “no han dejado de suceder desde que comenzaron los acuerdos de paz”.
   Pero no se refiere a los acuerdos con las FARC, sino que se trata, dijo, de la “continuación de los asesinatos de la UP”,  la Unión Patriótica, la fuerza política de izquierda creada en 1985, conformada en parte por ex guerrilleros y que sufrió el exterminio de sus dirigentes y militantes a manos del Ejército, la Policía, cuerpos de inteligencia, bandas paramilitares y parapoliciales y del narcotráfico.
   Molano afirma que “el asesinato de periodistas y gente cívica ha contribuido a domar a la opinión pública y eso ha debilitado toda oposición y la democracia y fortalecido la lucha armada. Eso es lo que hoy día tratamos de romper, pero si no paran esos asesinatos las consecuencias serán graves”.
   Mencionó el asesinato de dos guerrilleros en Magdalena medio. “Si fueron francotiradores del Ejército, como parece ser, es muy grave, se está incumpliendo el cese al fuego pactado; no quieren cumplir y abren las puertas de nuevo a las masacres y al paramilitarismo”.
   Las FARC denunciaron la acción de grupos paramilitares en Tumaco, municipio de Nariño, después del asesinato el 26 de abril de Luis Ortiza Cabezas, ex guerrillero que fue alcanzado por la ley de amnistía e indulto debido al proceso de paz y que había salido de la cárcel dos semanas antes de ser atacado a balazos.
   Según Edison Romaña, dirigente de las FARC a cargo de una de las zonas transitorias de normalización en Tumaco, en la región operan al menos diez “estructuras” de paramilitares, lo que está en conocimiento de las fuerzas armadas y del Estado.

Foto: CHRISTIAN ESCOBAR MORA | EFE

   Fuentes:

http://periodicodigitalwebguerrillero.blogspot.com.uy/2017/04/ola-de-asesinatos-politicos-en-colombia.html

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¿DÓNDE ESTÁ PARADO EL VATICANO? Pedro Pierre ¡Oh sorpresa! El Vaticano, más exactamente el Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, prohíbe a las y los laicos comentar la palabra de Dios durante las celebraciones de la Eucaristía. Eso es la respuesta que dio el Dicasterio de la liturgia en el Vaticano a los obispos alemanes que solicitaban mayor participación de las y los laicos en las celebraciones eucarísticas. Esta negativa sorprendió no solamente a los obispos alemanes sino también a muchos católicos por todas partes. Aparece como una contradicción con la apertura que el Concilio Vaticano 2° había demostrado al insistir sobre la promoción de todos los bautizados para que sean más activos tanto en la responsabilidad de ‘evangelizar’ o sea transmitir la Buena Nueva de Jesús de Nazaret como de participar activamente en la celebración de los sacramentos. La prohibición del Vaticano contradice la propuesta de sinodalidad por la que tanto insistió el papa Francisco, afín de combatir el clericalismo de los sacerdotes y obispos. En su discurso durante la 18ª Congregación General del Sínodo de la Sinodalidad (25 de octubre de 2016) mencionó que “el clericalismo es el cáncer de la Iglesia”. Lo criticó como “una forma de mundanidad que ensucia y daña al pueblo fiel de Dios”. De hecho, se definió la sinodalidad como la puesta en marcha en la Iglesia católica de la igualdad de todos los bautizados y su igual participación en las actividades y decisiones que se tomen en las parroquias, las diócesis y la Iglesia toda. Esta tajante afirmación del Vaticano se opone también a lo que afirmó la Asamblea Eclesial, o sea laicas y laicos, sacerdotes y obispos latinoamericanos reunidos en México en 2021: “Las Comunidades Eclesiales de Base (CEB) son un ejemplo concreto de Iglesia sinodal”… En miles de parroquias de América Latina, decenas de miles de laicas y laicos son los responsables de la evangelización y celebración de los sacramentos en lugares donde los sacerdotes no llegan o llegan una vez al año. El mismo papa Francisco consideró que el Documento final de esta Asamblea Eclesial de México era “un laboratorio de la sinodalidad”. En estos mismos días, el papa León 14 se está reuniendo con los cardenales “pidiéndoles su apoyo” para la gobernanza de toda la Iglesia. Casualmente el cardenal Nicolás López Rodríguez de República Dominicana afirma: "Necesitamos regresar al primer siglo de la Iglesia, no a las tradiciones de hace uno, dos o tres siglos". En la misma línea, los cardenales Jean‑Paul Vesco, arzobispo de Argel, y Giorgio Marengo, prefecto apostólico de Ulán Bator en Mongolia, describen una misión entendida no como activismo, sino como una presencia humilde, relacional y llena de esperanza, llamada a anunciar el Evangelio en el corazón de sociedades que no han sido modeladas por el cristianismo. Por otra parte, resulta significativo que los Evangelios nunca presenten a Jesús como sacerdote. Lo llaman profeta, maestro, mesías, hijo del hombre, enviado de Dios, pero jamás sacerdote. La categoría sacerdotal aparecerá posteriormente en la Carta a los Hebreos, precisamente para explicar la originalidad absoluta de su misión: en Cristo se produjo un verdadero "cambio del sacerdocio". Jesús no pertenecía a la tradición sacerdotal de Aarón. No ejerció su misión desde el templo. No formaba parte de la casta sacerdotal. No se separó del pueblo para representar lo sagrado. Al contrario, su sacerdocio consistió precisamente en romper esa lógica religiosa. Mientras el sacerdocio del Antiguo Testamento se definía por la separación, Jesús se definió por la identificación y la cercanñia con los hombres y mujeres de su tiempo. Mientras el sacerdote tradicional ascendía hacia Dios desde el ámbito de lo sagrado, Jesús representó a un Dios que desciende hacia la humanidad y especialmente hacia los y las pobres, las personas excluidas y sufrientes. Su sacerdocio nació no de la distancia sino de la cercanía, no del privilegio sino de la solidaridad, no del poder sino del servicio, no del templo sino de la vida. Y alcanzó su culminación no en un santuario sagrado sino en una cruz levantada fuera de la ciudad, en el lugar de las personas marginadas. El sacerdocio de Jesús constituye una crítica permanente a toda forma de sacerdocio que tienda a separarse del pueblo, a elevarse sobre él o a monopolizar la mediación religiosa. El sacerdocio de Jesús fue el sacerdocio laico de la compasión, como él de todos los bautizados de hoy. Por estas y otras razones, las críticas en los medios de comunicación no se hicieron esperar: “El Dicasterio para la liturgia ha vuelto a cerrar la puerta que el Concilio Vaticano II entreabrió hace más de sesenta años¿ - El púlpito prohibido: Roma cierra la boca a los laicos en misa - La homilía prohibida: ¿la iglesia vuelve a elegir la cristiandad? - ¿Por qué Roma no prohíbe de paso predicar a muchos curas? - Los católicos alemanes se rebelan ante el 'No' del Vaticano a la predicación de los laicos en las misas - La iglesia que calla al pueblo: cuando el púlpito se convierte en frontera - ¿Qué sacerdocio quiere representar hoy la Iglesia? …” Recordemos el “sentido de fe” del Pueblo de los bautizados que es norma de fe, el famoso “sensus fidei” de la tradición de la Iglesia católica. Según lo repitió el papa Franciso: “Este discernimiento sobrenatural es suscitado y sostenido por el Espíritu de la verdad, lo que permite a los cristianos reconocer y seguir la acción de la gracia de Cristo en su vida diaria”. A pesar de los pesares, sigamos construyendo el sueño del papa Juan 23 retomado por el papa Francisco: “La Iglesia es de todos, pero más especialmente es la Iglesia de los pobres”. Confirmémonos en la opción por los pobres tal como lo dijeron los obispos latinoamericanos en su reunión de Puebla (México, 1979): Los invitamos a “aceptar y asumir la causa de los pobres como si fuera su propia causa, la causa de Cristo”. Trabajemos para que seamos lo que nos encomendaron el día de nuestro bautismo: “Eres profeta, sacerdotes y rey-pastor”.

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