suscripciones

Suscribete

Suscribirme

4/28/2026

Desalojos operativos y persecución a migrantes bolivianos

VILLA CELINA Y EL CONURBANO: DESALOJOS, OPERATIVOS Y PERSECUCIÓN A MIGRANTES BOLIVIANOS EN ARGENTINA 

Introducción: una señal de alarma que se expande 

En los últimos meses, distintos operativos de seguridad, controles migratorios y desalojos en el Área Metropolitana de Buenos Aires han encendido una señal de alarma cada vez más difícil de ignorar. Lo que comenzó visibilizándose en Villa Celina, hoy se extiende como un patrón repetido en múltiples territorios. Bajo el argumento de “ordenar la migración” y “combatir la informalidad”, el Estado despliega intervenciones que, en los hechos, recaen de manera sistemática sobre sectores vulnerables, particularmente sobre la comunidad boliviana. 
Lejos de ser hechos aislados, estos operativos comienzan a configurar un escenario preocupante: la persecución selectiva de migrantes en Argentina. 

Villa Celina: el punto de partida visible 

En Villa Celina, los operativos incluyeron controles masivos de documentación en la vía pública, comercios y espacios comunitarios. Cientos de personas fueron identificadas, generando un fuerte impacto social. 

El dato central es contundente: la gran mayoría de las personas controladas se encontraba en situación regular. 

Sin embargo, las consecuencias fueron profundas: Miedo generalizado en el barrio Reducción de la actividad comercial Familias evitando salir de sus casas Sensación de persecución constante Esto evidencia que el objetivo trasciende lo administrativo y se instala en el plano del control social.

 Expansión del fenómeno: un patrón territorial 

Al analizar lo que ocurre en otras zonas, se confirma que Villa Celina no es un caso aislado, sino parte de una lógica extendida. 

Quilmes: presión sobre el trabajo informal En Quilmes, los operativos se concentran en ferias y talleres textiles, donde la presencia de migrantes bolivianos es significativa. 

Las medidas incluyen: Inspecciones reiteradas Clausuras Hostigamiento a vendedores ambulantes 
Esto genera una asfixia económica directa sobre sectores que ya se encuentran en situación de vulnerabilidad. Lomas de Zamora: desalojos y violencia institucional

 En Lomas de Zamora, los conflictos habitacionales han derivado en desalojos con fuerte presencia policial. Se han denunciado: Uso desproporcionado de la fuerza Desplazamiento de familias enteras Falta de soluciones habitacionales Criminalización de quienes ocupan tierras por necesidad 
En este contexto, las familias migrantes quedan aún más expuestas, muchas veces sin posibilidades de defensa. 

Once: persecución en zonas comerciales

En el barrio de Once, uno de los principales polos comerciales de la ciudad, los controles se han intensificado sobre: Comerciantes informales Trabajadores migrantes Espacios de venta popular Aquí, la persecución se manifiesta mediante,controles selectivos Retención de mercadería Presión sobre pequeños comerciantes Nuevamente, la comunidad boliviana aparece como uno de los principales blancos. 

Barrio 31 y Villa 1-11-14: estigmatización y control permanente En estos barrios populares históricos, la presencia del Estado se expresa principalmente a través de fuerzas de seguridad. Se observa: Intensificación de controles de identidad Operativos focalizados Construcción mediática de “zonas peligrosas” Esto refuerza la estigmatización de sus habitantes, donde los migrantes —especialmente bolivianos— son asociados injustamente con la ilegalidad. Desalojos, economía popular y exclusión 

Un elemento común en todos los territorios es la relación entre: Desalojos Desarticulación de economías populares Intervención represiva 
Los migrantes bolivianos cumplen un rol clave en sectores como: Textil Construcción Comercio Producción agrícola Sin embargo, en lugar de políticas de inclusión, se enfrentan a: Persecución Falta de regularización efectiva Exclusión estructural 

La construcción del migrante como “enemigo” El análisis conjunto de estas zonas permite identificar un patrón político claro: la construcción del migrante como enemigo interno. 
Este discurso se sostiene en: Asociar migración con delito Vincular pobreza con ilegalidad Justificar operativos represivos 
Se trata de una estrategia que: Desvía la atención de la crisis económica Divide a la clase trabajadora 

Legitima la intervención violenta del Estado Xenofobia institucional y criminalización de la pobreza 
Las denuncias coinciden en un punto central: los operativos no son neutrales, son selectivos. Se concentran en: Barrios populares Espacios de trabajo informal Comunidades migrantes 
Esto configura un escenario de: Xenofobia estructural Criminalización de la pobreza Vulneración de derechos humanos 

Conclusión: una problemática estructural Desde Villa Celina hasta Quilmes, Lomas de Zamora, Once y las villas de la Ciudad de Buenos Aires, el mapa es claro: existe un patrón de persecución que recae sistemáticamente sobre la comunidad boliviana.
 No se trata de hechos aislados. Se trata de una lógica de control, exclusión y disciplinamiento. 
Cuando el Estado define a quién controlar, también define a quién considera sospechoso. Y hoy, en amplios sectores del país, ese sospechoso tiene rostro migrante. Frente a esto, la respuesta no puede ser el silencio.

 Es necesario: Denunciar Visibilizar Defender derechos Sostener la unidad de los trabajadores Porque cuando se persigue a los migrantes, se está avanzando sobre toda la sociedad. 

 Lic. Rubén Suárez Director – RedContactoSur

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Colabora tu pones el monto

chat



 

Desalojos operativos y persecución a migrantes bolivianos

VILLA CELINA Y EL CONURBANO: DESALOJOS, OPERATIVOS Y PERSECUCIÓN A MIGRANTES BOLIVIANOS EN ARGENTINA  Introducción: una señal de alarma qu...