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8/29/2017

MENSAJE A LOS PUEBLOS DEL MUNDO POR LA PAZ, LA SOBERANÍA Y LA DEMOCRACIA EN VENEZUELA

MENSAJE A LOS PUEBLOS DEL MUNDO
POR LA PAZ, LA SOBERANÍA Y LA DEMOCRACIA
EN VENEZUELA
Nosotr@s, ciudadan@s del mundo, trabajador@s, miembros de movimientos
sociales, organizaciones de derechos civiles, partidos políticos, académic@s,
intelectuales y creador@s, denunciamos ante la humanidad la conspiración
internacional encabezada por el Gobierno de Donald Trump contra el pueblo
de la República Bolivariana de Venezuela, su Gobierno y sus legítimas
autoridades.
Al amparo un discurso de supremacía racial, intolerancia y guerrerismo que
rememora los más oscuros tiempos del fascismo, el Gobierno de Donald Trump,
ejecuta una agresión política, diplomática, económica y mediática, incluyendo la
opción militar, para desestabilizar la democracia venezolana, derrocar al
Presidente Nicolás Maduro, e instaurar un Gobierno sometido a los intereses
de Washington. El proyecto de restauración neocolonial en Venezuela pretende
despojar al pueblo venezolano de su soberanía y devolver a los poderes
globales el control sobre las inmensas riquezas y recursos del país.
Esta conspiración contra un país soberano, abiertamente violatoria del derecho
internacional, avanza con el masivo apoyo de las grandes transnacionales de la
información, y el vergonzoso respaldo de gobiernos neoliberales y
antipopulares.
Desde abril pasado, con financiamiento y apoyo estadounidense - a través de la
oposición venezolana- se inició una campaña de violencia política presentada al
mundo como protestas civiles y pacíficas. A esta campaña de desinformación se
sumó la descalificación mediática de la democracia venezolana ante la opinión
pública mundial presentando a Venezuela como una dictadura que viola los
derechos humanos y que ha hundido al país en una supuesta crisis humanitaria.
La verdad es que la única intención de esta campaña es derrocar al Gobierno
legítimo de Venezuela mediante la propagación de la muerte, el caos y la
violencia, al estilo de las llamadas “Revoluciones de Colores”. Desde entonces,
más de cien personas han fallecido y más de dos mil resultaron heridas. La
violencia política impulsada por Washington ha generado cuantiosos daños
materiales y sufrimientos al pueblo venezolano.
La más reciente manifestación de este complot es la desacreditación del
proceso electoral llevado a cabo el 30 de julio, en el que más de ocho millones
de venezolan@s eligieron una Asamblea Nacional Constituyente. Con la
elección de la Asamblea Nacional Constituyente, el pueblo venezolano derrotó
la violencia en las calles y ha recuperado la paz. Desde el 30 de julio ha
comenzado un proceso de normalización de la vida civil y política, mediante la
participación de todos los partidos políticos en las próximas elecciones de
Gobernadores, convocadas para octubre.
Con la reciente amenaza del uso de la fuerza militar emitida por Donald Trump,
y la imposición de un bloqueo financiero a Venezuela, el Gobierno supremacista
de Washington ha escalado el conflicto, declarando abiertamente la intención
de “ahogar” la economía venezolana.
Repudiamos la peligrosa escalada de agresiones contra Venezuela por
parte de la administración estadounidense.
Venezuela es una nación que desde hace 18 años construye pacíficamente una
democracia popular. La democracia bolivariana devolvió al país el control sobre
los recursos naturales, ha redistribuido la riqueza en favor de los trabajadores
y de los sectores humildes, y ha garantizado los derechos sociales para todos
sus habitantes.
Los logros sociales de Venezuela en educación, salud, protección social,
universalización de la seguridad social y derechos de las comunidades
originarias, demuestran que es posible hacer más democrática la democracia.
Su visión ecosocialista desafía a quienes imponen el saqueo de los bienes
comunes de la humanidad por parte de las élites transnacionales.
Venezuela no es una amenaza para ningún país del mundo. Desde su
independencia, hace más de 200 años, nunca ha mantenido un conflicto militar,
ni ha participado en guerras o agresiones contra otras naciones.
Para los amantes de la paz, y para los pueblos del mundo, Venezuela es un faro
de esperanza. Esa esperanza está hoy amenazada por la ideología supremacista
instalada Washington. La decisión de la élite gobernante de EEUU es bloquear
el diálogo político diálogo en Venezuela y lanzar al país a un conflicto fratricida
para justificar así sus planes de intervención.
Alertamos al mundo sobre la grave amenaza para la paz mundial derivada de la
obsesión guerrerista de Donald Trump. Una agresión militar a Venezuela, o el
derrocamiento de la Revolución Bolivariana, provocará en el hemisferio una
crisis de dimensiones históricas en todos los órdenes y quebrará el esfuerzo
integracionista, echando por tierra el objetivo de todas las naciones de la
región, que han declarado a América Latina y el Caribe una zona de paz.
El mundo debe detener la locura de Washington. En nombre de la
humanidad, exigimos a Donald Trump que retire la amenaza de agresión
militar y derogue las sanciones económicas y el bloqueo financiero contra
el pueblo venezolano.
Por todas estas razones, convocamos a los hombres y mujeres de bien, de todos
lugares, ideologías y creencias, a los que sueñan un mundo de justicia e
igualdad, a sumarse a la JORNADA MUNDIAL TODOS SOMOS VENEZUELA.
DIÁLOGO POR LA PAZ, LA SOBERANÍA Y LA DEMOCRACIA BOLIVARIANA a
realizarse en Caracas, Venezuela, el 16 y 17 de septiembre, y a partir de esa
fecha, en diversos lugares del mundo. Esta jornada de movilización mundial
aglutinará la respuesta solidaria de los pueblos con la Patria de Simón Bolívar.
Venezuela no está sola. Hoy honramos al bravo pueblo venezolano en su lucha
por la paz, el diálogo y su defensa de la dignidad y la soberanía nacional.
Mahatma Gandhi dijo “no hay caminos a la paz. La paz es el camino” y el Ché
Guevara, con su ejemplo de humanidad, afirmó “la solidaridad es la ternura de
los pueblos”.
Frente a la amenaza imperial y el guerrerismo, digamos hoy con el gigante
Pablo Neruda, nuestra bandera y nuestra victoria será la paz.
“Paz para los crepúsculos que vienen (…) para la ciudad en la mañana, cuando
despierta el pan…”
Paz para que Venezuela siga alumbrando el futuro.
Caracas 25 de agosto de 2017
REUNION PREPARATORIA JORNADA MUNDIAL TODOS SOMOS VENEZUELA
Manuel Bertoldi. Movimiento Patria Grande. Argentina.
Tennyon Joseph. Activista social. Barbados.
Alfredo Rada . Coordinación con movimientos sociales y sociedad civil. Bolivia.
Joao Pedro Stadile. Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra. Brasil.
Alejandro Navarro. Senador. Chile.
Jorge Antonio Arias Díaz. Partido Comunista Cubano. Cuba.
Diego García Pozo. Alianza País. Ecuador.
William Camacaro. Círculos Bolivarianos de New York. EEUU
Claudia De la Cruz. Movimiento de los pobres. EEUU.
Gregory Wilpert, Roberto García Ceballos, Jeanette Charles, Parnbana Bassett.
Venezuela Analisys. EEUU
Gustavo Acosta. Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional. El Salvador.
Cristian Rodríguez. Movimiento Francia Insumisa. Francia.
Luciano Vasapollo. Universidad La Sapienza de Roma. Italia.
Gerardo Fernández Noroña. Activista Social. México.
Lur Gil. Movimientos de juventudes. País Vasco.
Hermando Cevallos. Movimiento tierra y libertad. Perú.
Evgeny Pashentsev. Intelectual. Rusia.
David Abdulah. Activista Social. Trinidad y Tobago.
Sebastián Valdomir. Frente Amplio. Uruguay.
Oscar Andrade. Plenario Intersindical de Trabajadores - Convención Nacional de
Trabajadores. Uruguay
Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad
Articulación Continental de Movimientos Populares hacia el ALBA.
Movimiento Internacional Juventud en Lucha
Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Congo
Vía Campesina – Brasil.
Frente Popular del Brasil.
Movimientos sociales, organizaciones populares y partidos políticos de la Revolución
Bolivariana.

 www.redcontactosur.blogspot.com.uy

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¿DÓNDE ESTÁ PARADO EL VATICANO? Pedro Pierre ¡Oh sorpresa! El Vaticano, más exactamente el Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, prohíbe a las y los laicos comentar la palabra de Dios durante las celebraciones de la Eucaristía. Eso es la respuesta que dio el Dicasterio de la liturgia en el Vaticano a los obispos alemanes que solicitaban mayor participación de las y los laicos en las celebraciones eucarísticas. Esta negativa sorprendió no solamente a los obispos alemanes sino también a muchos católicos por todas partes. Aparece como una contradicción con la apertura que el Concilio Vaticano 2° había demostrado al insistir sobre la promoción de todos los bautizados para que sean más activos tanto en la responsabilidad de ‘evangelizar’ o sea transmitir la Buena Nueva de Jesús de Nazaret como de participar activamente en la celebración de los sacramentos. La prohibición del Vaticano contradice la propuesta de sinodalidad por la que tanto insistió el papa Francisco, afín de combatir el clericalismo de los sacerdotes y obispos. En su discurso durante la 18ª Congregación General del Sínodo de la Sinodalidad (25 de octubre de 2016) mencionó que “el clericalismo es el cáncer de la Iglesia”. Lo criticó como “una forma de mundanidad que ensucia y daña al pueblo fiel de Dios”. De hecho, se definió la sinodalidad como la puesta en marcha en la Iglesia católica de la igualdad de todos los bautizados y su igual participación en las actividades y decisiones que se tomen en las parroquias, las diócesis y la Iglesia toda. Esta tajante afirmación del Vaticano se opone también a lo que afirmó la Asamblea Eclesial, o sea laicas y laicos, sacerdotes y obispos latinoamericanos reunidos en México en 2021: “Las Comunidades Eclesiales de Base (CEB) son un ejemplo concreto de Iglesia sinodal”… En miles de parroquias de América Latina, decenas de miles de laicas y laicos son los responsables de la evangelización y celebración de los sacramentos en lugares donde los sacerdotes no llegan o llegan una vez al año. El mismo papa Francisco consideró que el Documento final de esta Asamblea Eclesial de México era “un laboratorio de la sinodalidad”. En estos mismos días, el papa León 14 se está reuniendo con los cardenales “pidiéndoles su apoyo” para la gobernanza de toda la Iglesia. Casualmente el cardenal Nicolás López Rodríguez de República Dominicana afirma: "Necesitamos regresar al primer siglo de la Iglesia, no a las tradiciones de hace uno, dos o tres siglos". En la misma línea, los cardenales Jean‑Paul Vesco, arzobispo de Argel, y Giorgio Marengo, prefecto apostólico de Ulán Bator en Mongolia, describen una misión entendida no como activismo, sino como una presencia humilde, relacional y llena de esperanza, llamada a anunciar el Evangelio en el corazón de sociedades que no han sido modeladas por el cristianismo. Por otra parte, resulta significativo que los Evangelios nunca presenten a Jesús como sacerdote. Lo llaman profeta, maestro, mesías, hijo del hombre, enviado de Dios, pero jamás sacerdote. La categoría sacerdotal aparecerá posteriormente en la Carta a los Hebreos, precisamente para explicar la originalidad absoluta de su misión: en Cristo se produjo un verdadero "cambio del sacerdocio". Jesús no pertenecía a la tradición sacerdotal de Aarón. No ejerció su misión desde el templo. No formaba parte de la casta sacerdotal. No se separó del pueblo para representar lo sagrado. Al contrario, su sacerdocio consistió precisamente en romper esa lógica religiosa. Mientras el sacerdocio del Antiguo Testamento se definía por la separación, Jesús se definió por la identificación y la cercanñia con los hombres y mujeres de su tiempo. Mientras el sacerdote tradicional ascendía hacia Dios desde el ámbito de lo sagrado, Jesús representó a un Dios que desciende hacia la humanidad y especialmente hacia los y las pobres, las personas excluidas y sufrientes. Su sacerdocio nació no de la distancia sino de la cercanía, no del privilegio sino de la solidaridad, no del poder sino del servicio, no del templo sino de la vida. Y alcanzó su culminación no en un santuario sagrado sino en una cruz levantada fuera de la ciudad, en el lugar de las personas marginadas. El sacerdocio de Jesús constituye una crítica permanente a toda forma de sacerdocio que tienda a separarse del pueblo, a elevarse sobre él o a monopolizar la mediación religiosa. El sacerdocio de Jesús fue el sacerdocio laico de la compasión, como él de todos los bautizados de hoy. Por estas y otras razones, las críticas en los medios de comunicación no se hicieron esperar: “El Dicasterio para la liturgia ha vuelto a cerrar la puerta que el Concilio Vaticano II entreabrió hace más de sesenta años¿ - El púlpito prohibido: Roma cierra la boca a los laicos en misa - La homilía prohibida: ¿la iglesia vuelve a elegir la cristiandad? - ¿Por qué Roma no prohíbe de paso predicar a muchos curas? - Los católicos alemanes se rebelan ante el 'No' del Vaticano a la predicación de los laicos en las misas - La iglesia que calla al pueblo: cuando el púlpito se convierte en frontera - ¿Qué sacerdocio quiere representar hoy la Iglesia? …” Recordemos el “sentido de fe” del Pueblo de los bautizados que es norma de fe, el famoso “sensus fidei” de la tradición de la Iglesia católica. Según lo repitió el papa Franciso: “Este discernimiento sobrenatural es suscitado y sostenido por el Espíritu de la verdad, lo que permite a los cristianos reconocer y seguir la acción de la gracia de Cristo en su vida diaria”. A pesar de los pesares, sigamos construyendo el sueño del papa Juan 23 retomado por el papa Francisco: “La Iglesia es de todos, pero más especialmente es la Iglesia de los pobres”. Confirmémonos en la opción por los pobres tal como lo dijeron los obispos latinoamericanos en su reunión de Puebla (México, 1979): Los invitamos a “aceptar y asumir la causa de los pobres como si fuera su propia causa, la causa de Cristo”. Trabajemos para que seamos lo que nos encomendaron el día de nuestro bautismo: “Eres profeta, sacerdotes y rey-pastor”.

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