Nuestra solidaridad con el comunicador Eduardo Preve a quien quieren callar de cualquier forma ,es lamentable los acosos a todos los comunicadores por parte de este gobierno ,llevaremos esta denuncia a todos los portales internacionales de los que formamos , todos aquellos que atacan al comunicador indudablemente defienden a un gobierno viciado de corrupción tal cual se a demostrado . LIBERTAD DE PRENSA ,RESPETO A LOS DERECHOS DE INFORMACIÓN
LIBERTAD DE PRENSA
Interior investiga a periodista Preve para detectar sus fuentes en la Policía, sin orden de Fiscalía pero con conocimiento de Martinelli
Foto: Javier Calvelo Adhoc fotos
El Ministerio del Interior investiga irregularmente al periodista Eduardo Preve intentando detectar las fuentes de éste dentro de la Policía Nacional y lo hace sin ninguna disposición de la Fiscalía ni intervención alguna del sistema de justicia pero sabiéndolo el titular de la Secretaría, Nicolás Martinelli, denunció Preve en su columna ‘La Tapadita’ en el programa Nada Que Perder de M24.
El columnista explicó que “el Ministerio del Interior utilizó una investigación interna para indagar sobre una posible fuente que le podría haber dado al periodista Eduardo Preve información (…), sobre sus posibles fuentes, sus comunicaciones con fuentes”.
Para esa actuación irregular “utilizaron información del Sistema de Gestión de Seguridad Pública (SGSP) sobre Eduardo Preve, con datos personales de Eduardo Preve, con datos de su familia”.
El periodista relató que “esto comienza el año pasado, en octubre, justamente por una información que se daba acá, en La Tapadita: el famoso caso de las escuchas robadas en El Guardián, por el caso de los vinos envenenados, que en aquel momento el ministro del Interior era Luis Alberto Heber, todavía no había renunciado”.
Recordó que “aquí dimos la información de que en Inteligencia policial se había detectado el ingreso irregular a escuchas de El Guardián vinculadas con los vinos envenenados” que en 1978 la dictadura utilizó para intentar matar a tres dirigentes blancos; la madre del exministro, Cecilia Fontana, bebió de la botella destinada a su marido, Mario Heber, y murió en lugar de éste.
“Y también dimos una información de Inteligencia donde se sumariaba a un subcomisario y a otro oficial por ese caso”, añadió Preve refiriendo a una de las consecuencias del robo de escuchas.
“Incluso, gracias a estas fuentes del Ministerio del Interior que nos facilitaron parte de esa investigación, en octubre del año pasado comienza una investigación interna en la Policía, en la Dirección de Investigaciones de la Policía Nacional, decretada por su actual jefe, Juan Rodríguez Reyna”, agregó el periodista acerca de otra derivación del robo interno, y leyó contenido de esa orden.
En ese documento interno firmado por el jerarca se expresa: ‘“el periodista Eduardo Preve, en su programa Nada Que Perder, La Tapadita, en M24 radio, el 17/10, a la hora 09:20, en su red social X había realizado publicaciones aludiendo a que daría todos los detalles de las escuchas robadas de El Guardián por dos oficiales de Inteligencia’; esto que estoy leyendo es parte de esa investigación interna” ordenada por Rodríguez, precisó Preve.
El reportero aportó detalles del asunto y confirmó que “el 9 de noviembre, el ministro del Interior es puesto en conocimiento de esta situación, o sea, de todo el expediente, donde figura la investigación también paralela que se hace sobre la fuente del periodista, donde figuran todos los datos del periodista, sus datos personales, la dirección donde vive su familia, su fotografías del SGSP, donde se dice que no tiene antecedentes, que no tiene indagatorias, donde se analiza sus perfiles de redes”, destacó.
“Esto le llegó al ministro el 9 de noviembre del año pasado, y el ministro (Martinelli) firma una resolución iniciando un sumario administrativo contra la persona que la investigación trata de identificar como la fuente”, advirtió el columnista de M24.
Libertad ya para el luchador de la verdad comunicacional Julian Assange
#RedContactoSur Ruben Suárez
Julian Assange, fundador de Wikileaks, podrían condenarlo a hasta 175 años de cárcel. Assange está detenido en la prisión de alta seguridad de Belmarsh, en el Reino Unido, por una petición de extradición que presentó EEUU, por publicar documentos a los que tuvo acceso. Está acusado de divulgar documentos secretos, que entre otras cosas informaban de posibles crímenes de guerra que cometió el ejército de EEUU.
Lo que hizo Assange es el trabajo habitual de los periodistas de investigación y no debería castigarse. La persecución de Julian Assange es un ataque a la libertad de expresión.
Si extraditan a Julian Assange o lo trasladan a EEUU, estaría seriamente expuesto a sufrir violaciones de los derechos humanos, incluidas unas posibles condiciones de detención que podrían equivaler a la tortura o los malos tratos, como la reclusión prolongada en solitario.
Se ha sabido que la CIA consideró la posibilidad de secuestrar o matar a Assange mientras estaba refugiado en la embajada de Ecuador, lo que hace dudar de los planes que tiene EEUU para Assange si lo extraditan.
El tribunal británico ya ha dicho que el estado de su salud mental de Julian Assange es frágil, que lleva muchos meses recluido en la prisión de máxima seguridad y que podría suicidarse si ingresa en una cárcel estadounidense con condiciones penitenciarias deficientes. Aún así, Reino Unido ha firmado su extradición.
Julian Assange recurrirá esta decisión, pero no hay tiempo que perder. Por favor, firma para exigir que se le retiren los cargos de espionaje y otros cargos conexos derivados de sus actividades periodísticas y de investigación.
Juzgar a Assange es un claro intento de amedrentar al resto de profesionales de los medios de comunicación que denuncian y hacen públicos los trapos sucios de los gobiernos. Y tenemos derecho a saber.
Tomar conciencia, es tambien tomar parte contra las injusticias, pero para luchar contra las injusticias, uno o una tiene que formarse en valores y Julian Assange cumplió cabalmente con su cometido de periodista, investigar y sacar a la luz crímenes de guerra de EEUU. Recordemos que el camara Sr Couso que cubrua la guerra o agresion de EEUU en Irak fue asesinado por disparo de un tanque norteamericano hacia el edificio donde se encontraban los periodistas. Esto nos hace ver que EEUU puede proclamar todas libertades que quiera, pero ellos pueden asesinar libremente, pueden coartar la libertad de opinión y conciencia, secuestrando o asesinando....... Ahora nos toca a nosotros a los pueblos, alzar nuestra voz cobtra las injusticias y una de ellas es unirnos con firmas o sin firmas, por los presos de conciencia que EEUU les priva de libertad.
Desde nuestra red
nos solidarizamos y apoyamos al gobierno electo de Luis Arce y el
hermano originario David
Choquehuanca ante la ola inmensa de ataques a su persona, al gobierno, por los protagonistas
de los trancasos al gobierno o tal vez un plan contra el gobierno.
Este ensañamiento
contra el gobierno encabezado por la dirigencia del MAS IPSP en el
último comunicado , como
de algunos diputados, exministros y líder , que día a día
desestabilizan el accionar del
gobierno ,hoy la oposición no es la derecha ,es la ambición de
poder de cierto sector del MAS
que se cree dueño del instrumento cuando en realidad el instrumento
es del
pueblo que eligió
a su gobierno .
Nos SOLIDARIZAMOS
con el pueblo
boliviano y su legítimo gobierno de Arce y Choquehuanca ,quienes han
sido electos en las urnas y en las calles enfrentando al golpe donde
veíamos cómo el pueblo luchaba, en muchos casos con heridas, cárcel
y pérdida de vidas, siempre en la calle contra el enemigo de clase ,
nunca escaparon ni se escondieron siempre buscando la reconquista de
la democracia cosa que lograron a pesar de los medios
comunicacionales de los manipuladores mediáticos, racistas,
autoritarios y golpistas, cómo también de la cúpula eclesiástica
que apoya al gobierno dictatorial.
Que el pueblo
boliviano decida su futuro, que se respete la constitución y a su
gobierno electo, que se
respete a todos los integrantes del gobierno, el atacar a un
integrante del gobierno es
atacar al gobierno ,eso es lo que realiza la derecha y medios
manipuladores
Nuestro llamado a
la unidad y más unidad en torno al binomio presidencial para
defender la democracia .
Nuestra solidaridad, apoyo y militancia al Legítimo gobierno de Arce y
Choquehuanca
A
veces lleva tiempo el aprender a conocer lo que es la idiosincrasia
de cada lado indudablemente y gracias a la actividad que uno
desarrolla ha ido conociendo a diferentes personas a nivel
internacionales,en
lo personal es llamativo la fortaleza,el
valor y el conocimiento arraigado a las tradiciones originarias de la
compañía Angélica Ponce
A
qué viene todo esto sencillamente en estos días se está por
nombrar un nuevo ministro de medio ambiente y aguas en el estado
plurinacional de Bolivia En la danza de nombres que hay está el de
la hermana Angélica
Ponce es grato para uno que la conoce que sabe de su lucha en defensa
de la vida,en
defensa del medioambiente,en
defensa de la democracia en su momento perdida,luego
recuperada
gracias al
esfuerzo de quienes no huyeron se quedaron enfrentados a las hordas
fascistas que allí imperaban en ese momento
Hoy la sociedad la
reconoce como la directora de Madre Tierra dependiente de presidencia
del estado Y es innumerable la cantidad de mensajes de notas,audios
que nos llegan a nuestra mesa de trabajo para hacer conocer la figura
de esta emblemática hermana de pollera Madre en primera instancia
militante,sindical,social
y políticacomprometida
con el medio ambiente,con
amplia experiencia en lo que es el tema y ves por ello que
principalmente las mujeres de Bolivia,algunos
hombres también desean de que ella sea la ministra de Medio ambiente
y agua
Desde nuestra red indudablemente y por el conocimiento que
tenemos la hermana la apoyamos,
peroprincipalmente
apoyamos a las mujeres de pollera,a
los hombres comprometidos con los cambios que solicitan dicho
ministerio a la hermana Angélica
“Lo mejor no esta
en no equivocarse nunca, sino en poder levantarse cada vez que uno se equivoca y cae” Confucio
La comunicación es
el arte de saber comunicar, para que el que esta enfrente sepa en que andas o por lo
menos lo que tú quieres que él sepa o crea el saber.
Ya pasamos la mitad
del mes de mayo.
Para las próximas
elecciones internas de los partidos políticos a realizarse en junio
del 2024 faltan unos 380 días. Pero la izquierda realiza cada vez
menos PROPAGANDA. Si realiza algo de comunicación como si quisiera
vender un producto o una cosa, sin darse cuenta que para ganar en
política se debe de conquistar, no comprar. Hace ya bastante tiempo
que, en la izquierda, creen que lo social y lo político son
productos que están a la venta.
Como si la política
o lo social fuera algo vendible al mejor postor. Eso forma parte del
neo liberalismo político. Eso forma parte de la rebaja a la calidad
de MILITANTE, político y/o social. Se los va cambiando por ¨los
llamados¨, profesionales de la política unos y asistentes sociales
otros. Pero ambos se alquilan al mejor postor. Seguro que muchos
pueden decir que estudiaron para eso y la razón les doy. Aunque digo
que una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. La experiencia del
militante del referente del barrio no se puede cambiar por nada en el
mundo.
También sabemos,
vemos como la izquierda ha ido cambiando en su arte de la militancia.
Dejamos de lado, o sea al costado del camino, a ese militante que
tanta experiencia tiene en su barrio, su zona o ciudad. Seguro ese
personaje político o social trabaja sus ocho puesto que de algo hay
que vivir. aunque resulta que, en un momento dado, se quiere realizar
¨algo¨, como el militante no está, porque ya fue desechado, en
algunos caso como una bolsa de basura, recurren a un profesional, el
que tiene título, aunque a ese le falta experiencia, calle o boliche
como le quieran decir. Seguro eso será para un selecto grupo
directriz, que pocos entenderán lo que dicen, aunque serán los que cobren por el
análisis que realizaron.
En ocasiones muy
fuera de la realidad. Pues ese técnico ni vive ni recorre el barrio
en forma permanente, por lo tanto, NO ESCUCHA.En estos días los
cuatro mayores partidos políticos de este país, hablan en susrespectivas
colectividades de salir a buscar a sus referentes, a sus militantes
sociales en los barrios para
ponerlos a la conquista de los votos de forma inmediata, pues los
tiempos corren muy de prisa
y los dirigentes saben que ese tiempo ese tiempo (380 días) no es
nada en política.
Lo bueno y lo malo
de este tema es que hoy todos reconocen que están alejadosdel vecino de a pie.
Aunque lo lamentable es que la izquierda siempre estuvo junto a ese vecino desamparado
de las políticas sociales del estado. Y no es fácil reconquistar la pérdida de 220.000
voto, que fue el motivo por el que el Frente Amplio perdió 3 senadores y 8
diputados. Aunque un militante decía: ¨yo deje el alma en la
cancha, a mí ni a mi comité nos
dieron materiales de propaganda hasta casi el final de la campaña electoral. Por un
lado, NO había propaganda y por otro los dirigentes casi no salían
a la cancha sin no era de
hormigón*.
Fue complicado, en
octubre, en noviembre -balotaje- tal vez no tanto, pero aun así se
perdió. Por unos 34 mil votos, pero se perdió. Aunque ya se realizó
una crítica y autocritica, al parecer eso aun no es suficiente. Como
ya dijo Cansani, en un análisis hace unos días, “el Frente Amplio
aun sigue careciendo de PROPAGANDA”, a lo que yo agregaría en toda
su extensión.
Hace ya varios días
que el Frente viene organizando, algo dio en llamar “estamos construyendo la
alternativa y vos sos parte”. Todavía no se sabe bien hacia donde
está dirigido. Si es para
la interna, podemos decir estamos en la mitad de la cancha. Si es
hacia fuera falta
propaganda, falta agitación, como dice el dicho popular falta gente.
Por otro lado, el diario El
País informa que esta campaña es de cara a conquistar a los
votantes de la coalición, sean
blancos, colorados o cabildantes y que tendrían que ser recibidos de brazos abiertos.
Esto cambiaria un poco aquello de seguir hablando de conquistar y enamorar al votante
de a pie.
Pero es una lástima
que se siga creyendo que esa conquista se realiza por deseo por
decreto u obra del espíritu santo. Ahí el militante sigue “pidiendo
unidad y planificación. El trabajo debe de ser el de puerta a
puerta, el cabeza a cabeza ferias, lugares de concentración con
temas únicos en lo nacional, departamental, en ciudades o barrios”.
Con volantes, con pequeños artículos que esplique al ciudadano
común, que eso será lo que llevaremos acabo de ganar la elección.
Un viejo, no por la edad, militante del
Cerro decía que es lamentable que los pocos locales del Frente
Amplio estén cerrados y
los sectoriales estén abiertos,
En un video
realizado con militantes de base decía que es así, aunque no solo
en el Cerro, en todo Montevideo, ya que lo de tener los colores Rojo,
Azul y blanco para ir creando clima es impensable, pues cuesta mucho
salir a las calles. Lo malo, lo volvemos a repetir, pues es algo que
se comenzó a oír en las bases: “es crear falsas expectativas de
que ganamos con la fusta debajo del brazo, por
todos los errores
que ellos han cometido y que nosotros los frenteamplistas no supimos aprovechar “
Por eso es bueno la
brigada Di Pascua, con sus pintadas calificadas. Pero son insuficiente. Para
llegar a lo que se llama el cielo psicológico de la propaganda
política, nos falta muchísimo y
eso que fuimos lo “capos’, los unos. Seguro había militancia,
esa que hemos tirados para
la calle en brazo otros grupos, de izquierda o derecha. Busque un artículo de mi
autoría sobre “la comunicación y propaganda” escrito allá por
el 2015 con motivos de la
departamentales.
Allí se planteaba
casi, por no decir lo mismo, por lo cual perdió en el 2019. Aunque
parece que el Frente lo único que saber realizar hoy son placas para
Tic Toc, WhatsApp y se olvida que hay un todo en la propaganda y la
agitación.
Si creen que este
articulo está mal, fuera de lugar. Por criticas o aporte nos pueden
La jueza Graciela Gatti es, por estas horas, una de las
mujeres uruguayas con cargo más alto en organismos internacionales.
Integró el Tribunal de Apelaciones
en lo Penal de Primer Turno y la comisión de seguimiento del Código del Proceso
Penal, vigente desde 2017, y presidió la Asociación de Magistrados del Uruguay,
el gremio de los jueces, hasta que dejó el país para desempeñarse, desde el 1º
de julio de 2022, como presidenta del Mecanismo Residual Internacional para los
Tribunales Penales de las Naciones Unidas (ONU).
A sus 58 años y desde La Haya, Países Bajos, donde vive y
tiene su sede el Mecanismo que preside, explicó a Montevideo Portal los
desafíos que implica juzgar a genocidas y criminales de guerra, y respondió
sobre las recientes rencillas entre fiscales uruguayos, el manejo de su nombre
para asumir como fiscal de Corte y la eventual creación de un Ministerio de
Justicia.
¿Cuáles son las tareas más relevantes que desempeña como presidenta
del Mecanismo Residual Internacional para los Tribunales Penales de ONU?
Este Tribunal fue creado hace ya más de 10 años, en 2010. En
2012 empezó a funcionar su rama africana, que está en Arusha, Tanzania; y en
2013 la rama que está en La Haya, en Países Bajos. Su función es terminar el
trabajo que había sido comenzado por el Tribunal Penal Internacional creado
para los crímenes cometidos en la guerra de los Balcanes [1991-2001], en la ex
Yugoslavia, y el Tribunal Penal Internacional creado para el genocidio de 1994 en
Ruanda contra los tutsis.
El Mecanismo hereda el trabajo de estos dos antecesores, y
nuestra función es terminar los juicios que todavía se están gestionando.
Nosotros somos un organismo subsidiario del Consejo de Seguridad de Naciones
Unidas, el que nos ha encomendado comenzar a planificar el futuro, es decir,
ver cuál es el futuro de esta institución, cómo vamos a darle un cierre después
que los casos estén terminados.
Todavía tenemos muchas personas detenidas cumpliendo
sentencia, testigos protegidos, cooperación con jurisdicciones nacionales; es
decir, todavía tenemos mucha actividad para hacer. Pero estamos en etapa de
planificación para el futuro: ver qué funciones pueden ser transferidas a otras
instituciones algún día, si debemos seguir con la misma estructura o una menor.
En ese proceso de planificación estamos embarcados.
¿Qué tanto de su tarea se desarrolla en La Haya y qué
tanto le implica viajar a Ruanda o a los territorios de la ex Yugoslavia?
La presidencia tiene sede en La Haya, o sea que mi oficina
regularmente está en La Haya. Pero, al margen de estar en contacto continuo a
través de internet con la otra parte de mi oficina, que se encuentra en Arusha,
por lo menos una o dos veces al año voy a Arusha para trabajar allí
directamente, estar en el lugar, estar en contacto con la otra mitad de la
institución que está en esa zona, y además es habitual como presidente mantener
reuniones con autoridades de Ruanda a nivel de cooperación jurisdiccional, y
también participar como presidente en actividades de conmemoración. Por
ejemplo, el 7 de abril estuve para la conmemoración del genocidio con las
autoridades ruandesas.
Como institución tenemos la obligación de preservar el
legado de los tribunales anteriores y seguir trabajando junto a las víctimas; y,
por lo tanto, mantenemos también muchos contactos con las asociaciones de
víctimas y con los Estados afectados por estos hechos que nos ha tocado juzgar.
Por su trabajo se encontrará con historias tremendas de
todo tipo, pero ¿cuáles son aquellas que más le han llamado la atención, que no
se esperaba o que representan lo que pasó en los territorios?
Centrarme en alguna en particular es muy difícil. Son todas
historias terribles. Quizá con contextos distintos, los hechos reales que
ocurrieron en la ex Yugoslavia se dieron en un conflicto de una guerra que, si
bien no es ninguna razón para justificarlos en absoluto, uno puede a veces
imaginar un poco más que estas situaciones pueden darse. Lo de Ruanda es como
muy difícil de pensar, que el ser humano pueda transformarse en algo tan cruel
y en algo tan inhumano.
Los otros días fui a la ceremonia de conmemoración del
genocidio en los Países Bajos, que se hace en Holanda, y el embajador de Ruanda
me comentaba la historia de un sobreviviente, hijo de un tutsi: su mamá era
hutu, y cuando comienza el genocidio, la madre se pone en contacto con las
autoridades para que vengan a matar a su esposo y a sus nueve hijos. Él fue el
único que sobrevivió. Cuando uno escucha eso, que una madre entrega a sus hijos
para que los maten en el contexto de un genocidio, es muy difícil de creer y de
imaginar.
De todas esas historias, ¿qué queda en limpio? ¿Hay
alguna clave que permita pensar que se puede evitar que se repitan esas
historias?
Tristemente, la realidad nos está demostrando que, no en el
contexto de Ruanda, pero sí en zonas aledañas con personas que han huido de
Ruanda, y también en la zona de Los Balcanes, estamos viendo que hay un proceso
como de revisionismo, de quitarle trascendencia a lo que pasó. En la ex
Yugoslavia, sobre todo, hay un intento de negar los hechos, negar hechos que
fueron probados en varios juicios con pruebas muy contundentes; glorificar a
personas que han sido condenadas como criminales de guerra. Y, por lo tanto, si
vamos por ese camino, seguramente estas cosas se pueden repetir. Creo que la
enseñanza es que hay que conocer la historia y la realidad para asimilarla, y a
partir de ahí que exista una verdadera reconciliación y que no se vuelvan a
repetir los hechos. Pero, lamentablemente, a nivel político muchas veces se
tiende a dar versiones distintas de la historia, se quiere modificar la
historia y eso es peligroso.
Gatti en Kwibuka 29. Foto cedida a Montevideo Portal
¿En el cargo que ocupa hay margen para darle una impronta
personal a la gestión del Mecanismo o los lineamientos institucionales son tan
claros que corresponde solo afiliarse a ellos?
Mi trabajo tiene tres facetas muy distintas. Por un lado,
soy juez. Sigo siendo jueza y, de hecho, presido el Tribunal de Apelaciones que
está encargado de dictaminar sobre la última apelación del último caso de la ex
Yugoslavia. Por lo tanto, como juez, siempre tenés una impronta personal: cómo
manejás y dirigís las audiencias, cómo organizás las deliberaciones. Siempre uno
tiene su aporte personal.
Como presidenta [del Tribunal] tengo a mi cargo la decisión
de conmutaciones de penas y libertades anticipadas, y en ese punto es notoria
cómo la jurisprudencia del Tribunal ha ido cambiando en función de quién está a
cargo de la presidencia: de criterios muy benevolentes a criterios mucho más
restrictivos de mis dos anteriores antecesores. Y yo tengo una línea bastante
limitativa a la hora de conceder libertades anticipadas, por lo menos hasta
ahora esa ha sido mi posición. Por lo tanto, hay margen para ponerle una
impronta personal.
Y, también, al estar en la presidencia [del Mecanismo], mi
trabajo tiene mucho de gestión administrativa, de dirección de un organismo. Y
más en la etapa en la que estamos, que es una etapa de reducción: el año pasado
pasamos de 475 funcionarios a 300, porque estamos terminando nuestros cometidos
y el Consejo de Seguridad nos ha ido solicitando que comencemos con el proceso
de reducción y en eso estamos, en línea con lo que es nuestra actual actividad.
¿Qué objetivo se ha planteado como presidenta del Mecanismo?
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Tengo dos prioridades básicas. La primera es terminar en
tiempo y forma con los dos juicios que están en trámite. Uno parece que lo
vamos a lograr en la apelación, vamos a poder tener la sentencia incluso antes
de lo que se esperaba. Estamos trabajando fuertemente para a fines de mayo, los
primeros días de junio, poder dictar esa sentencia. Es un caso que ha sido
sumamente extenso porque comenzó con un juicio, luego hubo apelación, se anuló
el primer juicio, hubo que volver juzgar a los dos acusados y ahora estamos en
apelación. O sea que el proceso lleva 20 años, demasiado tiempo.
El otro caso es el de Félicien Kabuga [empresario acusado de
financiar y participar en el genocidio de Ruanda, detenido en París el 16 de
mayo de 2020, a los 84 años], en el que no intervengo como jueza, sino que
intervine en la etapa anterior, porque al asumir la presidencia [del Mecanismo]
tuve que abandonarlo y designar a otro juez en mi lugar. Es un caso vinculado a
Ruanda y me toca adoptar todas las medidas de gestión que sean necesarias para
que esa cámara, la que está interviniendo en el proceso, pueda ir lo más rápido
posible y tenga todo lo que necesita para resolver de la manera más eficiente
este juicio, que es bastante complejo, por el objeto y por la situación del
acusado, por su edad y salud.
Y mi otra prioridad, al margen de terminar las actuaciones
judiciales, es proveer y generar las mejores opciones para el futuro de esta institución;
trabajar en el mañana. Este no es un tribunal permanente, no es como la Corte
Penal Internacional. Algún día este tribunal no va a existir más. Mi oficina
está trabajando fuertemente en delinear opciones para presentar al Consejo de
Seguridad acerca de cuáles son las mejores alternativas de cómo darle un cierre
a esto. Tenemos 3.000 testigos protegidos, por ejemplo. Tenemos una oficina que
se encarga de la protección, de mantener en secreto su identidad, hay testigos
que han sido relocalizados; tenemos un tema con el depósito de los archivos, de
las evidencias. Ese es un legado importantísimo para el futuro. Muchos Estados
se están disputando ser los futuros depositarios de esos archivos. Hay que ver
cuál es la mejor opción, tener todo digitalizado, todas las sentencias
accesibles en todos los idiomas que puedan ser relevantes, por la historia y la
jurisprudencia.
Desde [los Juicios de] Núremberg [por los
que fueron juzgados entre 1945 y 1946 dirigentes, funcionarios y colaboradores
del nazismo], el tribunal para Yugoslavia fue el primer tribunal internacional;
enseguida después vino el de Ruanda. Actualizaron muchísimo la jurisprudencia
del derecho internacional. Fueron los que abrieron el camino. Luego se siguió
avanzando con el trabajo de la Corte Penal Internacional y otros tribunales.
Tienen un legado importantísimo para el futuro. Todo eso tiene que quedar en
buenas manos y accesible.
¿Que estemos en una situación de
guerra en la que participan Rusia y Ucrania, pero en la que intervienen además
potencias mundiales, incide en el trabajo del Tribunal o pueden estar aislados
de ese conflicto?
En nuestro trabajo no incide en lo
absoluto, más allá de que, obviamente, los Estados pueden llegar a tener
prioridad y quizá en algún momento los fondos que podían destinar a un tipo de
institución los destinen a otra actividad. Pero en nuestro caso, hasta ahora,
no ha sucedido, y nosotros tenemos un mandato muy específico: son estos casos,
heredados de los otros tribunales, referidos a hechos concretos, referidos a un
determinado período de tiempo concreto y a un territorio, por lo que para
nosotros no tiene ninguna incidencia.
Su cargo es por dos años.
El cargo es por dos años, como ha sido
siempre el cargo en este. En el Mecanismo son cargos renovables, y además el
tribunal es renovable cada dos años. Presentamos reportes al Consejo de
Seguridad cada seis meses, y cada dos años el Consejo de Seguridad adopta una
decisión extendiendo el mandato. Hasta ahora lo ha extendido, y nuestra idea es
que lo siga extendiendo para hacer este proceso de cierre de manera adecuada,
por un tiempo más, que no lo tenemos definido. Lo estamos analizando. Suponemos
que unos cuantos años más habrá de actividad.
La Fiscalía está muy activa todavía en la
búsqueda de fugitivos. En el caso de Ruanda, quedan fugitivos las personas más
relevantes, los que cometieron los delitos más graves, que es competencia de
nuestro tribunal. Todavía están en su búsqueda. Como detuvieron a Félicien
Kabuga en 2020, bien puede suceder que se detenga a otros. En esos casos,
igual, no serán juzgados por nuestro tribunal. Ya hay una decisión judicial
tomada por la que, si son detenidos, van a ser trasladados y juzgados en Ruanda.
Pero sí, la actividad de búsqueda y persecución le corresponde a Fiscalía y eso
está muy activo.
¿Qué tiene previsto para julio del
2024: postularse otra vez para integrar el tribunal o tomar otro rumbo?
La verdad es que no me lo he planteado
concretamente, pero cuando uno asume este tipo de tareas es un esfuerzo muy
grande para conocer la institución, para vincularse con las autoridades con las
que uno se relaciona. Mi idea sería continuar, pero, de aquí a 2024, veremos
cómo nos encuentra la vida y dónde. El año pasado no pensaba estar acá y aquí
estoy. Estoy muy conforme con este trabajo, muy dedicada a él y por un tema de
responsabilidad son cargos que es difícil asumirlos por poco tiempo; no le hace
bien a la institución, porque quien quiera que venga, seguramente lo hará mejor
que yo, pero le llevará tiempo, como me llevó a mí, conocer todos los detalles.
Todo eso no se puede perder. Por ahora estamos acá y veremos lo que dice el
Consejo de Seguridad en el 2024.
¿En cuanto a Uruguay, cómo ve, a distancia,
la falta de un acuerdo político para elegir y designar a un fiscal de Corte?
¿Es algo que le preocupa o es parte de la dinámica?
Desde el punto de vista institucional, no
debería ser nunca parte de la dinámica de un Estado, de un país como Uruguay,
un país serio, que no puedan reunirse mayorías para elegir un cargo clave como
es el de fiscal de Corte. Y esto no implica ninguna consideración específica
hacia la persona del doctor Juan Gómez. Simplemente entiendo que el sistema
político debería asumir la responsabilidad que tiene y decidir.
Más allá de la oscuridad de las leyes,
está establecido por ley que los jueces no pueden dejar de decidir. Bueno, si
hay que elegir a alguien, los políticos deberían de asumir esa responsabilidad
y, de algún modo, elegir a la mejor persona que entiendan para ese cargo. Es un
debe que tenemos. No hay un criterio subsidiario [que defina a un sucesor del
actual fiscal de Corte subrogante].
Tampoco me parece que esté bueno que en
la [Suprema] Corte [de Justicia] se opte por el criterio subsidiario de la
antigüedad. Yo siempre estuve en contra de ese sistema. Me parece que ni
siquiera el mejor juez puede ser el mejor ministro [de Corte]. Puede ser un
juez excelente, pero que no tenga las cualidades necesarias para estar al
frente de la gestión de un organismo como es el Poder Judicial, que es enorme y
está totalmente descentralizado.
Con la Fiscalía ni siquiera hay un
criterio subsidiario; aún más urgencia de que se elija a alguien.
¿Qué le parece la propuesta de crear
un Ministerio de Justicia en Uruguay?
Cuando estaba todavía en Uruguay, como
presidenta de la Asociación de Magistrados, este tema ya había estado en los
medios. No estoy en contra de la creación de un Ministerio de Justicia, pero
hay que tener muy claro, cuando uno dice esto, cuáles son las competencias de
ese Ministerio de Justicia y para qué sería ese Ministerio de Justicia. En
general, cuando este tema se reflotó, estuvo vinculado a aquella decisión de la
Corte de cerrar juzgados de paz. Ahí fue que todo el mundo y el sistema
político empezaron a pensar en un Ministerio de Justicia.
La realidad es que un Ministerio de
Justicia, conforme al diseño de la Constitución —y me alegro que así sea, que
ese sea el diseño de la Constitución—, no tendría ninguna interferencia en el
funcionamiento del Poder Judicial, ni en la designación de jueces ni en la
creación de juzgados, ni en las actividades propias del Poder Judicial. Pero sí
podría tener a su cargo otras competencias que están vinculadas a la actuación
judicial y que podría significar la creación un interlocutor válido entre el
Poder Judicial y el Ejecutivo; por ejemplo, a la hora de que el Poder Judicial
elabore su presupuesto y plantee sus necesidades al Poder Ejecutivo. Pero
reitero que ese Ministerio de Justicia no tendría injerencia en el Poder
Judicial y, si la tuviera, sería inconstitucional. Por eso es que yo no tengo
problema que haya un Ministerio de Justicia, porque al Poder Judicial no lo
tocaría, no debería tocarlo. Sí podría tener, entre sus competencias, la
cooperación judicial internacional; los registros públicos, que ahora están en
el Ministerio de Educación y Cultura y no tiene nada que ver que estén allí;
también podría tener el tema cárceles; algún servicio de abogacía del Estado,
mucho más profesional, mucho más técnico, con profesionales que sirvieran en
distintos organismos, y no jurídicas de cada organismo, que a veces no son las
mejores, o en algunos casos son excelentes, pero en otros no, porque hay mucha
variedad; y tendría vinculación con las fiscalías, pero no en sí con el Poder
Judicial.
Por eso no lo veo como algo malo. Al
contrario, creo que para todos los uruguayos el Ministerio de Justicia tiene un
triste recuerdo, porque viene de un período que no queremos tener presente ni
repetir, pero este Ministerio de Justicia no podría de ninguna manera cercenar
lo que son las competencias del Poder Judicial. Entonces, creo que sería útil
para el Estado.
Gatti. Foto: Gastón Britos / FocoUy
¿Cómo ve lo que ha pasado en los
últimos meses en Fiscalía, con rencillas, discusiones entre fiscales,
cuestionamientos al fiscal de Corte? ¿Cómo se ve desde lejos?
Yo lo vengo siguiendo por la prensa,
porque obviamente todos los días sigo leyendo la prensa de Uruguay, y por
supuesto que preferiría que todos estos hechos no hubieran ocurrido, todas
estas rencillas. Pero también hay que tener en cuenta que esto parte de un
sistema nuevo, que es mucho más transparente, que deja ver todo lo que pasa.
Quizá antes no se sabía tanto. Deja ver lo bueno, pero también deja ver lo
malo. Y sí, creo que hay algunos hechos que han sucedido a nivel de cómo
manejar situaciones que creo que no deberían haber ocurrido, que podrían haber
sido de otra manera; pero no quiero entrar en detalle, porque, reitero, lo miro
muy de lejos y no puedo estar en los detalles, sino en los grandes titulares.
Su nombre se manejó públicamente,
mediáticamente, en su momento, como candidata a fiscal de Corte. ¿Alguien se lo
propuso?
Hubo alguna consulta informal, pero nunca
nada concreto, de decirme: “Estamos proponiendo esto”. Nunca nadie. Alguien me
consultó qué opinaría “si se propone que vos…”. Pero nunca hubo una propuesta
formal, y para hablar de propuesta, la persona encargada de hacer la propuesta
debería de decir: “Usted es la candidata”. Y esperar una propuesta específica
sobre eso, pero eso nunca se dio. En realidad, yo seguía el tema por la prensa
y decía: “A lo mejor sí me consideran, o no”. Pero nunca hubo nada formal ni
demasiado concreto.
Cuando se lo plantearon informalmente,
¿cuál fue su respuesta? ¿Estaba dispuesta a conversarlo o no se veía en el rol?
La verdad es que yo nunca pensé dejar el
Poder Judicial, y de hecho tuve que abandonarlo para asumir este otro cargo.
Quizá, si hubiera habido algo concreto, lo hubiera evaluado. No podría negar
que es un cargo sumamente interesante, está muy vinculado al tema de la reforma
procesal penal en la que yo estuve muy involucrada y me hubiera gustado seguir
trabajando para que eso siguiera adelante. Desde ese lugar podría ser una buena
medida, pero como no se dio, nunca me lo planteé tampoco más a fondo.
Cuando se me presentó esta oportunidad,
la evalué, y la verdad que una vez que dije que sí, que esta era mi
oportunidad, no miré nunca más atrás ni consideré nada más ni evalué nada más.
¿Qué podría cambiar el sistema Uruguay
para mejorar? ¿Hay algo concreto que podría permitirle un salto al país en la
mejora del sistema de Justicia?
En Uruguay, a nivel legislativo, hoy por
hoy no estamos mal. Tenemos un Código del Proceso Civil que tiene muchos años,
que ha sido modelo para otros Estados; un Código del Proceso Penal que
finalmente se actualizó, que está funcionando. Todo podría ser mejor. Y en el
medio de todos estos escándalos mediáticos parece raro decirlo, pero yo creo
que el sistema uruguayo funciona bien y sobre todo para los recursos que tiene.
Lo que sí es clave es no seguir haciendo
reformas… Los otros días me consultaban por el juicio por jurado. Yo podría estar
perfectamente a favor de los procesos por jurado en el Uruguay, pero de lo que
no estaría nunca a favor es del proceso por jurado si no se asignan los
recursos absolutamente necesarios para capacitar y para que todo pueda hacerse
en debida forma.
Lo que le falta al sistema uruguayo es a
veces bajar a tierra todo lo que se planifica. Los problemas no se solucionan
con leyes; se solucionan con leyes, recursos y aplicación de esas leyes; si no,
las cosas no funcionan.
Para la aplicación del Código del Proceso
Penal sigue faltando mejorar a nivel de litigación, a nivel de capacitación
para todos los operadores: jueces, fiscales, pero también defensores públicos y
abogados particulares. Por lo tanto, todavía hay que seguir trabajando: el
sistema carcelario tiene que seguir trabajando mejor; las medidas alternativas
a la prisión… No puede ser que todo sea prisión y después tengamos los altos
índices de reincidencia que tenemos. O sea, tenemos mucho para trabajar. Creo
que tenemos una buena base, pero hay que seguir trabajando en la línea en que
se está, en términos generales.
Lo que faltaría entonces es más
presupuesto.
Y sí. Fijate hace cuánto se aprobó la Ley
de violencia contra las mujeres basada en género [número 19.580, aprobada en
diciembre de 2017], se había creado un juzgado cuando yo me vine y no sé si los
otros dos están creados. Todavía no se crearon. [En febrero de 2022 se inauguró
el juzgado especializado de San Carlos y aún está pendiente la creación de los
de Rivera y Salto.] Entonces, no sirve de nada tener
una ley en papel si no la podemos aplicar. Y no parece tan loco pensar en la
creación de tres, cuatro o cinco juzgados, pero…
Se habla de juicio por jurado, pero si
vas a ver una sala de audiencias apenas, al día de hoy, entran el juez, el
asistente, el receptor y las partes. No hay espacio para más nadie; no hay
forma. Creo que tenemos que bajar a tierra algunas cosas.
¿Hay algo más que quiera comentar?
No. Ha sido un placer mantener este
contacto, que me sigue manteniendo unida a Uruguay, y esperar que algún día
esta experiencia que he ido adquiriendo, poca o mucha, pueda ser útil allá.
¿O sea que sigue pensando en volver?
Sin dudas. Esto es transitorio. No sé
cuántos años será, y reitero que estoy feliz aquí, pero la idea siempre es
volver algún día.
El despido de Tucker Carlson, la multa millonaria a Fox y las similitudes con Latinoamérica
POR JORGE ELBAUM
Tucker Carlson y Donald Trump.
La política se despliega a través de procesos comunicativos. No hay política sin transmisión de significados, contenidos ni universos simbólicos. Ejercer la democracia supone interactuar e interpelar a los ciudadanos en el marco de proyectos, compromisos y relatos a ser debatidos y efectivizados en términos de políticas públicas. Las formas de operar ese debate de cara a la ciudadanía pueden incluir convocatorias al consenso, al antagonismo o al odio. Las dos primeras son compatibles con la democracia. La tercera supone el resquebrajamiento de los diferentes plexos constitucionales que estipulan los contratos sociales de convivencia.
Los discursos de desprecio hacia colectivos determinados se han naturalizado durante la últimas dos décadas: aquello que estaba subsumido como prejuicio y que permanecía subrepticio en la vida privada irrumpió cuando el neoliberalismo empezó a debilitarse, y sus grupos dominantes empezaron a vislumbrar una crisis que hoy se hace evidente con la emergencia de un orden global en tensión y disputa. La reacción cultural del modelo financiarista –que sustenta al neoliberalismo– ingresa en su fase de intolerancia cuando percibe que ya no puede controlar de forma unívoca el mundo que consideraban inmutable y eterno.
El despido del presentador de la cadena de cable estadounidense Fox, Tucker Carlson, aparece como un caso paradigmático para analizar la deriva extremista y amenazante que han asumido gran parte de las plataformas de la comunicación, en su intento de imitar el atributo provocador y ofensivo que caracteriza en la actualidad a las redes sociales.
El 18 de abril la empresa Dominion Voting Systems, dedicada a la contabilización de votos, aceptó un arreglo extrajudicial con Fox corporación, propiedad del magnate australiano Rupert Murdoch, quien deberá abonar 787,5 millones de dólares, aproximadamente el 50% de la demanda por daños y perjuicios planteada por Dominion. Una semana después, Fox decidió echar a Carlson –una especie de Baby Etchecopar mezclado con Viviana Canosa– para depositar en su persona los costos simbólicos de la capitulación extrajurídica.
Fox es la cadena de cable más vista en los Estados Unidos y lideró desde el inicio del siglo XXI la siembra de irritación que ha insuflado ira y paranoia entre colectivos que han visto frustradas sus esperanzas de sumarse al prometido american way of life, malogrado de forma progresiva a partir de la crisis financiera del 2008. Para impedir que dicho deterioro social pueda ser atribuido a la lógica del sistema económico imperante –verdadero causante de la inestabilidad –, Fox y otras plataformas acólitas han impulsado la demonización de enemigos internos, de forma muy similar a los creados de forma maliciosa en América Latina y el Caribe.
Negacionismos
En todos los casos, el discurso imperante apela a los temores que provoca la situación de incertidumbre y volatibilidad característica de los mercados financiarizados que carecen de regulación estatal y supranacional. Esos miedos son la base de la paranoia organizada en torno a la malignidad y la conspiración de determinados actores sociales individuales o colectivos. La asignación de culpabilidad puede depositarse en kirchneristas, inmigrantes, mapuches, islámicos, piqueteros, chavistas, "planeros", afrodescendientes, defensores de las vacunas, integrantes de colectivos LGTB o colectivos promotores de las perspectivas de género.
Carlson, al igual que sus émulos latinoamericanos –financiados también por magnates o corporaciones tributarias del neoliberalismo hegemónico– se ha dedicado a difamar a la población homosexual, considerándola como residuo de “la disminución de los niveles de testosterona” existentes en la sociedad. En esa misma línea, una ex productora de Fox, Abby Grossberg, responsable de brindar información a la Justicia en relación a la demanda de Dominion, acusó en marzo a Carlson y a Fox de habilitar en forma regular comentarios misóginos y judeo-fóbicos.
El presentador Carlson empleó durante los últimos siete años y hasta la segunda semana de abril una retórica supremacista, xenófoba y racista en su programa The Tucker Carlson Tonight. En diferentes emisiones apeló a la entelequia del Gran Reemplazo, que difunde una fábula basada en la supuesta conspiración de las autoridades gubernamentales para sustituir a los blancos estadounidenses por inmigrantes provenientes de África, Asia y Latinoamérica: los demócratas están “tratando de reemplazar el electorado actual… con gente nueva, votantes más obedientes del Tercer Mundo”.
Las arengas nocturnas de Carlson, que llegaban a tres millones de espectadores, educaban sobre la negación del cambio climático, para proteger a las grandes corporaciones energéticas comprometidas con los desastres ambientales. En una de sus más célebres peroratas llegó a afirmar que “toda la teoría [del clima damnificado por la especie humana] es absurda”. En 2020, mientras se producían enormes incendios forestales en el oeste de los Estados Unidos, negó su vínculo con el calentamiento planetario y adujo que “para los demócratas el cambio climático es como un racismo sistémico en el cielo. No puedes verlo, pero puedes estar seguro de que está en todas partes y es mortal”.
El negacionismo de Fox es reproducido en su versión extractivista y neocolonial en Latinoamérica, donde los grupos concentrados impulsan la expansión de la frontera agrícola a expensas de la destrucción de los bosques y los humedales. Los voceros de la derecha financiarizada también apostrofan de forma unívoca por la libre portación de armas e incluso contra toda forma de institucionalidad gubernamental, como la moneda.
El 19 de agosto de 2018, el asesor legal de Trump y ex alcalde de la ciudad de Nueva York, Rudy Giuliani, pronunció una frase que caracteriza la etapa comunicacional de la derecha global: “Truth isn’t truth” [la verdad no es la verdad] porque –agregó– “la verdad es la versión de alguien de lo que es verdad, pero no es la verdad”. Carlson y los epígonos domésticos de la tergiversación transitan el patrón impuesto en 1964 por Rush Limbaugh, quien inculpó –en formato paranoide– a las “cuatro esquinas del engaño” como responsables de un cambio social que estaba destruyendo la sociedad conservadora: el gobierno, la academia, la ciencia y los medios de comunicación independientes. Limbaugh aseveró –entre otras caracterizaciones que aun hoy sustentan los grupos supremacistas– que los científicos parecen muy serios con sus batas blancas, pero “en realidad son financiados por la izquierda”.
Las operaciones de prensa para demonizar a referentes populares, la desinformación crónica, la manipulación mediática al servicio de la construcción de enemigos internos, la movilización de voluntades para defenderse de peligros prefigurados, las demonizaciones de actores colectivos frágiles, embadurnadas con expresividades de intolerancia y vulgaridad, han sido siempre los prólogos de grandes confrontaciones o matanzas. En América Latina, en la actualidad, las grandes corporaciones comunicacionales trabajan en la configuración de un sentido común de aversión y desprecio hacia los trabajadores y los colectivos subalternos. Enfrentar esos relatos de hostilidad no puede ser confundido con una limitación a la libertad de expresión, pues se trata de un mecanismo de defensa frente a la incitación larvada o explícita a la violencia cruda, a la guerra de todos contra todos y a la muerte.
Qué mejor que sean los hechos los que justifiquen la necesidad de promover cambios como Rusia ha planteado a nivel del ordenamiento planetario global, y que además los mismos -cambios- se den a partir de la extinción del unipolaridad imperial esradounidense para dar paso a la construcción de la multipolaridad mundial.
Y esta voluntad de transformar el Orden Mundial debe comenzar inquivocamente por casa. Es decir por donde el imperio yanqui tiene de rehén nada menos que a la propia Organización de Naciones Unidas, tal como está emplazada en su mismo territorio como es Nueva York, y donde además actua como no sólo el dueño de casa de casa, sino dueño de la propia ONU.
Es decir que el derecho propietario donde está emplazada la ONU es territorio de los EE.UU., y donde se la hace actuar como si fuera inquilina del dueño de casa. Un caso muy similar sucede con otra organización que ya también a nivel continental, tal como considera a América Latina su y patio trasero de los EE.UU., y cuya labor de lugarteniente está encomendada a la Organización de Estados Americanos (OEA), considerada por el Che Guevara como "ministerio de colonias" de los EE.UU.
Es decir que EE.UU., tiene a todas las organizaciones que representan de estados "soberanos" en una colonial condición. No en vano el ex presidente boliviano Evo Morales en reiteradas oportunidades que tuvo cuando fue presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, aclaró que la ONU no debería tener su sede en EE.UU., porque termina siendo un inquilino del imperio yanqui
Así fue cómo durante la presidencia de Ban ki Moon en la ONU, Evo Morales hace 10 años atrás ya lanzó la propuesta de romper el cordón umbilical con EE.UU., preguntándose: "¿Cómo podemos estar seguros en una reunión de la ONU en Nueva York? Algunos que no compartimos con el imperialismo y el capitalismo nos sentimos totalmente inseguros en esta ciudad", señaló el mandatario.
Hoy el ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, diez años después ha vuelto ha poner en el tapete de discusión este caso después de criticar ayer la decisión de las autoridades de EEUU de negar la visa al grupo de periodistas que debían acompañar a la delegación diplomática rusa al Consejo de Seguridad de la ONU.
Lavrov manifestó que: "El país que se autodefine como el más fuerte, el más inteligente, el más libre, el más justo, se acobardó y mostró el verdadero valor de sus declaraciones sobre la libertad de palabra, el acceso a la información y todo lo demás", afirmó a la prensa rusa antes de volar a EEUU.
Pero además aseguró las futuras acciones que asumirá Rusia, adelantanfo que: "Lo más importante, pueden estar seguros, es que no olvidaremos y no perdonaremos esto", afirmó a los periodistas rusos a los que Washington negó las visas.
Por parte del viceministro de Exteriores ruso, Serguéi Riabkov, esta medida discriminatoria con la prensa rusa fue calificada de "indignante" y alertó que Moscú responderá a Washington. "Subrayo, hallaremos las formas para responder a esto, para que los estadounidenses se acuerden durante largo tiempo que eso no se hace. Y ellos recordarán esto", aseveró.
Realmente la crisis que vive EE.UU., no es sólo por la pérdida de su hegemonía en dostintos ámbitos; sea: político, económico, científico tecnológico, militar, etc; sino que está demostrado además que esta crisis se está dando en el ámbito de los valores de los que quiso mostrarse a la vanguardia, como es el de la libertad de expresión, pero que con esta actitud atentatoria contra la delegación rusa de periodistas está demostrando temor, miedo a lo que la prensa rusa evidencie; y los más paradojicamente patético es que sienten ese temor siendo dueños de casa.
Con estas atemorizadas acciones lo único que EE.UU., demuestra es su desesperación por mantener su condición unipolar humillando no sólo a los periodistas sino a la libertad de expresión; por el sólo hecho de tener la sede de la ONU en su territorio. Pero además que refuerza cada vez más que, urgentemente el mundo requiere de multipolarismo ante estas humillaciones de un ufano unipolarismo; tan despótico como decadente.