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8/30/2024

Denuncia de la Censura y la Lucha por la Libertad de Expresión Otra vez facebok CENSURA

 



Denuncia de la Censura y la Lucha por la Libertad de Expresión

En el contexto actual, la censura en redes sociales se ha vuelto un tema crítico. Facebook, como plataforma que se dice democrática, ha cerrado nuestras cuentas de la red contacto Sur. Esto ocurre simplemente por expresar la verdad sobre la situación del pueblo palestino, algo que les incomoda. Este tipo de acciones refleja una doble moral, ya que se promueve un discurso de libertad mientras se silencia a quienes defienden derechos humanos fundamentales.


Las cuentas cerradas de la red contacto Sur limitan nuestra capacidad de informar sobre la defensa del pueblo palestino.


Criticamos la hipocresía de Facebook, que actúa como guardián de la democracia mientras censura voces críticas.


Hacemos un llamado a boicotear las empresas de Israel para presionar y poner fin a su genocidio.


Estamos trabajando en estrategias para mantener nuestra comunicación en esa red imperialista y a su vez nos pueden encontra en otras redes democraticas


Reiteramos nuestra solidaridad con los gobiernos progresistas, como el de Bolivia, en su lucha por la justicia social.


Es imprescindible reflexionar sobre el impacto del imperialismo y el terrorismo mediático en nuestra libertad de expresión.


Pronto informaremos sobre dónde pueden encontrarnos en en esta red imperial . Agradecemos a todos por su apoyo en esta lucha que es de todos.


Este mensaje debe ser difundido para que el mundo comprenda cómo actúa el sistema imperialista.


La unidad y la solidaridad internacional son esenciales para apoyar a los pueblos agredidos.


Lic Ruben Suarez Director - Natalia Martinez Secretaria

Lic Roberto Acuña Ec – Anibal Gonzalez Ar – Sandra Mamani Bol

Lucas Piri Br - Estela Oalde Es- Raul Chargoña Ni – Josefa Cuña Cu

Huang Tuang CN -Julio Lopez Mx

30 de agosto 2024

5/04/2024

Las protestas estudiantiles en universidades de EE.UU., la libertad de prensa y Palestina

 

Las protestas estudiantiles en universidades de EE.UU., la libertad de prensa y Palestina


Amy Goodman y Denis Moynihan

El Día Mundial de la Libertad de Prensa, que se celebra esta semana, ocurre en medio de las protestas de solidaridad con Gaza que se están llevando a cabo en diversos campus universitarios de Estados Unidos. En una sociedad democrática, las protestas y la prensa están íntimamente ligadas. En el afán de contener el creciente movimiento estudiantil a favor del pueblo palestino, las autoridades universitarias y la policía están restringiendo cada vez más el acceso de la prensa a los recintos universitarios, llegando incluso, en algunos casos, directamente a prohibirlo. Frente a las detenciones violentas de estudiantes, es crucial contar con medios de comunicación independientes que garanticen que las autoridades rindan cuentas y que registren este intento de coartar la libertad de expresión que está teniendo lugar a lo largo y ancho del país.

Pero esto no se circunscribe sólo al derecho a la libertad de expresión. Necesitamos escuchar las voces de los estudiantes, comprender las razones por la cuales se exponen a ser suspendidos o expulsados o, como sucede en muchos casos, a poner en riesgo su seguridad personal. Estos estudiantes se han sumado a millones de personas de todo Estados Unidos que están profundamente preocupadas por el ataque de Israel contra Gaza, por el suministro de armas estadounidenses para perpetrar ese ataque y por la decisión de las universidades de invertir en empresas que se benefician de la guerra. Estas protestas estudiantiles evocan las que se llevaron a cabo contra la guerra de Vietnam en los años 60 y 70, y los llamamientos a dejar de invertir en empresas e instituciones que se beneficiaban del apartheid sudafricano en las décadas de 1970 y 1980.

Hace unas semanas, en la Universidad de Columbia —el epicentro de las movilizaciones actuales—, la rectora de ese centro educativo, Minouche Shafik, solicitó la intervención del Departamento de Policía de Nueva York, que arrestó a más de 100 estudiantes. La rectora dispuso el cierre del campus, lo que impidió a muchos periodistas cubrir la acampada de protesta. Poco después, y en un claro desafío a las disposiciones de las autoridades universitarias, la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia, una de las más renombradas del mundo, comunicó en redes sociales que iba a facilitar el acceso al campus a los periodistas que desearan cubrir estos importantes sucesos.

A pesar de los intentos de Shafik por sofocar la protesta, los estudiantes instalaron otro campamento de solidaridad con Gaza dentro del centro educativo. Tras un nuevo ultimátum de la rectora, un grupo de estudiantes ocupó el edificio Hamilton Hall de la universidad y lo rebautizó como “Hind’s Hall”, en honor a una niña de seis años que murió en un brutal ataque militar israelí en Gaza. La noche siguiente, Shafik volvió a solicitar la intervención de la Policía de Nueva York. La policía irrumpió en el edificio y detuvo a otros 100 estudiantes, que se encontraban tanto dentro como fuera de las instalaciones.

Gillian Goodman, una estudiante de la Escuela de Periodismo de Columbia, estaba en el campus esa noche. En conversación con Democracy Now!, expresó: “La policía utilizó sus porras para empujarnos, a mí y a mis colegas de la Escuela de Periodismo, y nos acorralaron fuera del lugar, lo que nos impidió ser testigos directos de los arrestos. […] [La policía] fue sumamente precisa y eficaz en su objetivo de evitar testigos presenciales, incluida la mayoría de la prensa, durante el tiempo en que se llevaron a cabo las detenciones”.

La policía amenazó a los estudiantes con arrestarlos si salían del edificio Pulitzer Hall, en donde está situada la Escuela de Periodismo.

También el martes por la noche, pero en el otro extremo de Estados Unidos, contramanifestantes proisraelíes atacaron violentamente el campamento de solidaridad con Gaza instalado en la Universidad de California en Los Ángeles. El periódico Los Angeles Times informó que, cuando por fin llegó la policía, se limitó a observar. Por su parte, el periódico estudiantil de la universidad, The Daily Bruin, escribió en un editorial publicado horas después:

“El ataque comenzó con la emisión de estridentes y ensordecedores llantos y chillidos de bebés por medio de altoparlantes. Mientras tanto, los contramanifestantes comenzaron a derribar las barricadas y dirigir punteros láser hacia el campamento. Personas con tapabocas agitaban luces estroboscópicas. Gas lacrimógeno. Gas pimienta. Golpes violentos”.

Shaanth Kodialam Nanguneri, integrante del equipo de redacción de The Daily Bruin, que estaba allí con otros tres periodistas del periódico, describió la escena a Democracy Now!:

“Eran alrededor de las dos o tres de la madrugada. […] Habíamos estado varias horas en el campus, trabajando en la cobertura y enviando mensajes a nuestros editores. Estábamos realmente asustados por las escenas que veíamos, por el nivel de violencia que había hacia los participantes de la acampada, por la virulencia que se sentía en el ambiente. […] Yo personalmente presencié cómo un contramanifestante golpeaba con una tabla de madera a una mujer que estaba sujetando con sus manos una de las barricadas del campamento y le rompía los dedos; escuché sus gritos [de dolor]”.

Pasado un rato, contramanifestantes proisraelíes se acercaron a los cuatro periodistas. Shaanth continuó así el relato:

“Nos estábamos yendo y éramos vulnerables, ya que estábamos en un grupo pequeño. Nos rodearon y atacaron. Comenzaron a encandilarnos con luces, a rociarnos con irritantes muy fuertes, y luego abordaron especialmente a una de mis colegas, a quien hostigaron y agredieron con violencia”.

El grupo de colegas logró escapar, pero una integrante del equipo tuvo que ser brevemente hospitalizada.

En el artículo editorial publicado mientras se sucedían estos hechos, el periódico estudiantil interpeló a las autoridades de la Universidad de California en Los Ángeles: “El mundo está mirando. Mientras los helicópteros sobrevuelan el edificio Royce Hall, tenemos una pregunta para hacerles. ¿Tendrá que morir alguien en nuestro campus esta noche para que ustedes hagan algo?”.

La Junta del Premio Pulitzer emitió el jueves una declaración en la que elogió el trabajo de los equipos de periodistas estudiantiles: “[Valoramos] el incansable trabajo de los estudiantes de periodismo en los campus universitarios de nuestra nación, quienes están informando sobre las protestas y los acontecimientos que las rodean, a pesar de los grandes riesgos personales y académicos que enfrentan. […] Fieles al espíritu de la libertad de prensa, estos estudiantes han trabajado arduamente para documentar un acontecimiento noticioso nacional de gran relevancia en circunstancias difíciles y peligrosas, exponiéndose al riesgo de ser arrestados”.

De cara a las elecciones presidenciales que se celebrarán en noviembre en Estados Unidos, y ante la posibilidad de que ocurran protestas masivas tanto durante la Convención Nacional Demócrata como durante la Convención Nacional Republicana, es importante recordar que una prensa libre es esencial para el funcionamiento de una sociedad democrática.


© 2024 Amy Goodman

Traducción al español de la columna original en inglés. Edición: Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 800 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 450 en español. Es co-autora del libro “Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos”, editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.


11/08/2023

Uruguay PROYECTO DE LEY DE MEDIOS nueva censura en Uruguay por el gobierno de LACALLE POU

 



DECLARACIÓN PÚBLICA SOBRE APROBACIÓN DE PROYECTO DE LEY


DE MEDIOS


La Mesa Representativa del PITCNT reunida en la fecha y ante el proyecto de ley aprobado hoy en la Comisión de Industria , Energía y Minería de Diputados y con los votos de la coalición republicana declara:

Dicho texto es antidemocrático por la forma en la que fue discutido y porque su contenido recorta la participación de la sociedad civil organizada.

Es también concentrador ya que habilita que un puñado de grupos de capital, vinculados al más alto poder político y económico, sigan siendo los dueños de la mayoría de los medios de comunicación en nuestro país.

Permite además que los dueños de los medios no paguen un solo peso por hacer uso del espectro radioeléctrico (que es propiedad de todas y todos los uruguayos)

Al mismo tiempo posibilita que no se pague por cantidad de abonados en los servicios de TV para abonados.

Paralelamente habilita que las empresas compitan con Antel (la empresa estatal y pública de todas y todos los uruguayos) en la prestación del servicio de datos siendo el propio Estado quien las subsidia, exonera de impuestos y beneficia económicamente.

El Gobierno ha regalado a los medios de comunicación audiovisual (sin contar la publicidad que contrata) más de veinte millones de dólares desde que inició la actual administración y ha flexibilizado todos los controles que se deberían realizar con la ley vigente.

Es difícil ver otra cosa que no sea un pago adelantado de la publicidad electoral ante la campaña que se avecina y el otorgamiento de favores a los amigos del Gobierno que preside Luis Lacalle Pou.

La Cámara de Diputados y la de Senadores tienen la oportunidad y la obligación de no permitir que este atropello se concrete.

No se puede seguir colocando sombras sobre la legitimidad de la acción de Gobierno y su honestidad.

No se puede anular de un plumazo y entre gallos y medias noches el esfuerzo que integrantes de la sociedad civil, periodistas, organismos nacionales e internacionales hicieron a lo largo de años y que permitió que Uruguay tuviera una de las mejores leyes de servicios decomunicación audiovisual del planeta.

Nuevamente otra entrega del patrimonio de los uruguayos a los privados y a las multinacionales.

No han respetado los plebiscitos , recolecciones de firmas que el soberano llevó adelante en defensa de Antel.

Solo les interesa liquidar Antel , de la forma que sea y cómo sea .

El movimiento sindical rechaza estos intentos privatizadores, entreguistas y reafirma la defensa de NUESTRAS EMPRESAS PÚBLICAS como bastión fundamental en el desarrollo del país y de los uruguayos y uruguayas.


MESA REPRESENTATIVA

Montevideo, 8 de noviembre de 2023

6/05/2023

Necesidad emergente: Una política cultural de nuevo signo”, por Wilson Javier Cardozo



“Necesidad emergente: Una política cultural de nuevo signo”, por Wilson Javier Cardozo



En nombre de mis colegas de abrelabios, celebro esta oportunidad de exponer y dialogar asuntos que debiéramos debatir con más detenimiento y profundidad y procurando resultados pasibles de verificación. Abrelabios, nuestro grupo de gestión cultural, acumula más de un cuarto de siglo realizando actividades no solo en Uruguay sino también en otros países de la región. Eso nos ha permitido disponer de una lectura propia, desde nuestra experiencia en territorio y –en mayor o menor grado– en las tres áreas en que se propuso centrar este panel (cultura, educación y comunicación).
La exposición de algunos aspectos que nos preocupan, a los que refieren nuestras críticas, pretende (evitando la facilidad de la queja) advertir, para futuras decisiones, sobre equívocos cuya revisión podría habilitar una política cultural de nuevo signo. A nivel de los Estados, tenemos la impresión de que la distribución de los recursos económicos (siempre finitos) se realiza con la centralización como lógica predominante.
Así, cuando debe elegirse dónde, se prefiere la ciudad capital macrocefálica, antes que el resto del país; en lo hace a lo departamental, se procede mediante un calco de decisiones más o menos similares. E, incluso, dentro de las propias ciudades, también se practica la centralización y concentración de los recursos en áreas muy delimitadas.

Los resultados de esta tendencia y, en los hechos, de las políticas de Estado predominantes en la región, determinan realidades como las que probablemente cualquiera de mis colegas de panel podrían atestiguar. Los “efectos positivos” que se logran son más o menos previsibles. En visibilidad ante
los medios masivos tradicionales de comunicación, con repercusiones inmediatas, porque suceden en un espacio donde tienen congelada su atención.

En repercusión de público, diríamos que de relativo resultado, porque llegan a grupos de personas que ya disponen de un variado menú de oferta cultural. Es decir, generalmente deben competir con otras muchas opciones preexistentes. En capacidad logística de ejecución, sin demasiados inconvenientes u
obstáculos, porque operan en medio de ambientes burocráticos habituales, cuyos tiempos y comportamientos más o menos dominan. En cuanto a los “efectos negativos”, ese centralismo reduccionista reproduce (más que exclusión) una incapacidad de visualizar todo lo que se ubique fuera del centro desde el cual
se decide, además de profundizar distancias entre áreas físicas complementarias: capital-resto del país, ciudad-periferia, centro de una ciudad – demás barrios.¿Casos concretos? Hace once años participé (en la Intendencia departamental de Montevideo, junto a colegas de la Unidad Temática por los Derechos de los
Afrodescendientes) en un trabajo de relevamiento, reivindicación y visibilización de los aportes afro a la identidad nacional. Expusimos, en abril de 2012, los avances de “Identidad oculta”, como se denominó ese material, en un Encuentro de Ciudades Educadoras que se hizo en Montevideo. (Me detengo brevemente en este detalle de mi experiencia personal, más que del grupo abrelabios, porque considero que también nos aportó evidencia de la desproporcionada concentración de recursos culturales en un área urbana específica; o de cómo la priorización, en los hechos, de dos o tres municipios, sin necesidad de leerse como una actuación en detrimento de los demás, se comprende como desfavorecedora del resto de la ciudad.)
Ese trabajo nos permitió comprender que casi toda la estatuaria de Montevideo está ubicada en la zona céntrica y, de manera aislada, en zonas más o menos residenciales. Salvo excepciones, como podría ser el parque de esculturas al costado del edificio Libertad.
Ayer mismo, mientras dialogábamos con los demás colegas de abrelabios sobre los contenidos de esta exposición, el profesor José Luis Machado me recordaba lo siguiente: En el cerro de Montevideo residen aproximadamente doscientas mil personas y el único teatro instalado cuenta con doscientas sillas de plástico. Se carece de cine y, aunque existen bibliotecas, siquiera existe una librería adonde adquirir libros. Entonces, si ubicáramos (como les comenté en el caso de la estatuaria para el trabajo de “Identidad oculta”) los teatros, cines y librerías en el plano montevideano, ese tipo de instituciones y comercios culturales quedaría confinado a una pequeña, reducida y selecta zona de la capital uruguaya.

A riesgo de caer en lugares comunes, corresponde advertir que cuando se trata de forma igualitaria situaciones de notoria desigualdad solo se perpetúan las desigualdades. Si sabemos, por ejemplo, que las zonas fronterizas de Uruguay y Brasil registran muy bajos niveles de desarrollo humano, en contraposición con la realidad de las capitales estaduales próximas, los recursos económicos debieran privilegiar ese territorio para la acción cultural.
Si es que, de verdad, se pretende usar el potencial disponible del MerCoSur para mejorar la realidad desde la cual surgió ese mercado común. A partir de estas constataciones, no pareciera forzado advertir que existe una clara emergencia: la necesidad de una política cultural de nuevo signo. Que surja y evidencie una
mirada distinta del territorio, que decida (sobre los recursos disponibles) de otra manera, que articule el peso relativo de sus intervenciones en favor de políticas de incorporación –o reincorporación– social de los grupos excluídos, que no esté condicionada a las afinidades político-partidarias de los gobernantes de turno.
Aunque no nos corresponda delimitar con precisión cómo debiera ser esa política cultural de nuevo signo, es claro que debiera encaminarse a corregir errores y consecuencias sobre los que estamos advirtiendo. Y es muy probable que sus resultados inmediatos no satisfagan las evaluaciones que se realicen bajo los mismos parámetros con que se evalúan las actuales políticas culturales.
La cultura, la educación, la comunicación, son –en definitiva– productos de mercado. Su acrecentamiento, su potencial económico y de desarrollo y su distribución también merecen la atención y el cuidado que se le asigna a otros productos del mercado. Solo que, hay políticas que no favorecen ni el acceso ni la democratización de esos productos. En definitiva, una política cultural de nuevo signo también tiene que dar muestras del cambio de rumbo en cuanto a cómo se articulan y distribuyen socialmente productos tales como la cultura, la educación y la comunicación en las comunidades mercosureñas.

6/03/2023

DOSSIER 200 AÑOS DE LA DOCTRINA MONROE



 🇺🇸💀🏴‍☠️  *DOSSIER 200 AÑOS DE LA DOCTRINA MONROE* 


 *Democracy Now.EE.UU.* 


 *La Doctrina Monroe, Revisada: Cómo 200 Años de Política Estadounidense Ayudaron a Desestabilizar las Américas | ¡Democracia Ya!* 


 *Ascenso y caída de la doctrina Monroe. Claudio Katz -* 

 - 


 *La doctrina Monroe ha organizado la primacía de los Estados Unidos en todo el continente durante 200 años. Resume la estrategia que tramaron los fundadores de la mayor potencia contemporánea para controlar la región. Este principio exige la gestión del territorio por parte del Norte y el despliegue de cualquier competidor del principal yanqui. Todos los encargados de Casa Blanca aplicaron y perfeccionaron esta guía.* 


La doctrina fue inicialmente concebida como un instrumento defensivo del poder naciente, para resistir las ambiciones del colonialismo europeo. Surgió cuando Monroe rechazó la propuesta de una acción conjunta de Estados Unidos con Inglaterra y Francia, para bloquear los intentos de reconquista española (1823).


Esta negativa ya incluía un principio de supremacía de la naciente nación sobre el resto del continente, que se codificaba con la curiosa denominación de "América para los americanos". Esta frase no implica la soberanía de la población autóctona sobre su territorio, sino la sustitución del dominio europeo por la gestión estadounidense.


La siembra realizada por los siglos fue expuesta como un proyecto de país en ciernes, guió la conversión de esa nación en la potencia dominante de la región. Monroe postuló la legitimidad de ese derecho por el papel inaugural de Estados Unidos en la independencia del continente. Consideré que esta anticipación le dio a su país la responsabilidad de comandar todo el desarrollo zonal (Rinke, 2015: 48-51).


Durante la primera mitad del siglo XIX, Inglaterra, Francia y España cuestionaron esa afirmación. Intentaron detener la expansión del territorio estadounidense o forzar su partición, pero perdieron una batalla que se dio en todos los rincones de América Latina.


 *EL DEBUT IMPERIAL* 


La doctrina Monroe inspiró su propia definición de las fronteras estadounidenses, a través de la absorción de territorios que pertenecían al ámbito hispanoamericano. Esta expropiación significó, desde su origen, el gran impulso del nuevo país para extenderse hacia el sur y considerar a todo el continente como un área de pertenencia propia.


El primer impulsor de esta expansión fue la captura de tierras por parte de los plantadores de esclavos. Necesitaban extender sus campos de manera permanente, para agregar una modalidad de cultivo intrínsecamente extensiva. Como esta forma de explotación precapitalista reemplazó las mejoras en la productividad agraria por la mera multiplicación de las zonas sembradas, la absorción de nuevas tierras se hizo indispensable para la supervivencia de los Confederados del Sur.


Este expansionismo precipitó el despojo de México, que acabó perdiendo la mitad de su configuración original. Esta amputación comenzó con la revolución separatista y la anexión de Texas (1845) y terminó en una guerra que se libró con dinero. La potencia emergente del Norte se apropió por muy pocos dólares de las enormes porciones del Suroeste, que formaron el perfil definitivo de los Estados Unidos.


Esa captura determinó los contornos limítrofes, pero no diluyó las ambiciones del nuevo coloso sobre su debilitado vecino. Las tropas yanquis ingresaron a México en innumerables ocasiones durante la segunda mitad del siglo XIX, para neutralizar las expediciones de los rivales europeos. Con estas incursiones frustraron la pretensión de reconquista española y una aventura de conquista francesa.


Los marinos irrumpieron también en las primeras décadas del siglo pasado, para hacer frente a los efectos de la Revolución Mexicana (1910). No gravitaba tanto en estas intervenciones la pretensión expansionista como la intención de sofocar la acción de los rebeldes en la frontera del nuevo imperio. Anticiparon esta acción las tropas yanquis, el plantel de gendarmería internacional que desplegó el Pentágono durante todo el siglo XX.


Un proceso similar se desarrolló al mismo tiempo en el Mar Caribe. Con la toma de Puerto Rico (1898) y las sucesivas ocupaciones de Cuba (1906-1909), Haití (1915-1934) y República Dominicana (1916-1924), el gigante del Norte tanteó el sueño imperial de un Mediterráneo americano. Este objetivo sólo se cumplió a medias, mediando la absorción de algunas islas y el dominio efectivo de una enorme configuración marítima.


Washington ocupó las aduanas de varios países para garantizar el cobro de pasivos dudosos, se apropió de las plantaciones de azúcar e impuso su gestión de los puertos. También garantizó una presencia militar permanente y se asoció con diferentes élites, para fomentar los enfrentamientos locales y sofocar los levantamientos populares en las islas invadidas.


En estas intervenciones se constató el carácter puntual y fulminante del proyecto expansivo americano. El nuevo imperio mezcló las antiguas formas de dominación colonial, con los ninedosos mecanismos de sujeción semicolonial. La doctrina Monroe sintetizó ambas dimensiones.


Otra variedad del mismo expansionismo se implementó en Centroamérica, luego del intento de apropiación consumado por el filibustero Walker (1855-56). La incursión en Nicaragua de este aventurero tejano que se autoproclamó presidente fracasó, pero allanó el camino para la posterior sucesión de ocupaciones que los marinos perpetraron hasta 1925.


Esta combinación de emprendimientos militares privados, con intervenciones formales del ejército, perfiló otra modalidad, que reapareció en numerosas ocasiones posteriores. Basta recordar el trabajo autónomo de los mercenarios contratados por el Pentágono en Afganistán o Irak, para constatar la continuidad de esa mezcla de uniformados con pistoleros, en las incursiones de Estados Unidos.


Al igual que en México y el Caribe, la presencia activa de la infantería de marina en las primeras décadas del siglo XX reforzó el despliegue de rivales que resistieron la primacía estadounidense. Los británicos no pudieron asegurar sus frágiles bases en Honduras y comenzaron a resolver la disputa con varias potencias europeas sobre la construcción del Canal de Panamá. En esta batalla por el control del tráfico interoceánico, la fuerza del nuevo imperialismo se hizo transparente a sus pares del Viejo Continente. El principio de Monroe se quedó con ese resultado.


Estados Unidos también hizo efectiva su amenaza militar en América del Sur contra los competidores europeos. Ha desplegado este poder en diversos conflictos por el usufructo de los recursos naturales de Chile, Perú, Bolivia y Paraguay. Este protagonismo yanqui fue especialmente relevante ante el bloqueo de las costas de Venezuela por parte de Inglaterra, Alemania e Italia, para exigir el cobro de una deuda (1902).


En ese caso, Estados Unidos impuso su arbitraje advirtiendo que no toleraría la incursión de barcos europeos. Esta contundente intervención demostró quién tenía la última palabra en el Nuevo Mundo (Cockcroft, 2002: 21-75)


Theodore Roosevelt hizo explícito este predominio con su política de cañones e introdujo la conversión de los embajadores yanquis, en funcionarios dominantes de la política local latinoamericana. Esta primacía ratificó en todo ámbito nacional la preeminencia del principio de Monroe.


 *DESCOMPOSICIÓN ECONÓMICA EN LA REGIÓN* 


La consolidación económica de Estados Unidos como imperialismo naciente se consumó en las primeras décadas del siglo pasado en el espacio latinoamericano. En este territorio se expandieron inicialmente sus empresas, que gozaron de todos los beneficios de la inversión extranjera.


La nueva potencia compitió con éxito con los rivales europeos por el control de los mares y el fondo de los recursos naturales. América Latina fue el gran mercado de puesta en marcha de una economía que se expandía a un ritmo vertiginoso. Entre 1870 y 1900 la población de Estados Unidos se duplicó, el PIB se triplicó y la producción industrial se multiplicó por siete (Rinke, 2015: 82-86).


En el lado sur del Río Grande se fraguaron las rutas marítimas requeridas para descargar los excedentes y capturar las preciadas materias primas. El 44% de todas las inversiones yanquis se ubicaron en esta zona, con gran centralidad en el transporte (rutas, canales, ferrocarriles) y las actividades más rentables de la época (minería, azúcar, caucho, banano).


El modelo de los enclaves exportadores tiene preeminencia junto a un proceso de recolonización. Estados Unidos combinó la ocupación de territorios (Puerto Rico, Nicaragua, Haití, Panamá) con la apropiación de aduanas (Santo Domingo), el manejo del petróleo (México), el dominio de las minas (Perú, Bolivia, Chile), el control de los frigoríficos (Argentina) y la gestión de finanzas (Brasil).


El nuevo poder tomó la delantera en muy poco tiempo, transformando los llamados iniciales de Monroe en realidades palpables. La soberanía de los países latinoamericanos se vio abruptamente reducida por esta devastación económica extranjera (Katz, 2008: 10). La temprana emancipación política -que América Latina había logrado al mismo tiempo que Estados Unidos- se revirtió drásticamente. América Central fue balcanizada, alienada e invadida a voluntad por el hermano mayor, mientras que América del Sur inició una asociación subordinada con el gigante del Norte (Vitale, 1992: ch 4, 6).


El proyecto Panamericano sintetizó la ambición yanqui de dominación sin restricciones. La idea inicial de una gran Unión Aduanera bajo el mando de Washington (1881) fue propiciada entre tres conferencias sucesivas. Incluyó la construcción de un ferrocarril transcontinental y diferentes contratos para asegurar la primacía estadounidense, a través de un tribunal de arbitraje controlado por el Norte.


Este plan fracasó por la resistencia convergente que interpusieron los tres objetores de la iniciativa. Los cuestionamientos del sector más proteccionista del capitalismo yanqui, fueron aplastados por los saneamientos de las economías más autónomas (como Argentina) y las presiones por el repliegue de Inglaterra en la región.


Este fracaso temprano del panamericanismo ilustró el gran peso del sector industrial estadounidense hostil al comercio sin restricciones, en un escenario altamente favorable para los exportadores estadounidenses. Cien años después, la misma oposición ha bloqueado varios intentos norteamericanos de competir con China en la arena del libre comercio. Lo que, a principios del siglo XX, pasó desapercibido como un episodio menor del ascenso estadounidense, constituye en la actualidad una manifestación de la crisis que enfrenta la primera potencia.


 *DEPLAZAMIENTO DE ESPAÑA E INGLATERRA* 


El perfil explícitamente ofensivo de la doctrina Monroe comenzó a tomar forma en la guerra contra España (1898-99). Este conflicto condujo a operaciones agresivas de Estados Unidos en toda la región. Avanzando en un argumento que repitió en innumerables episodios posteriores, el Departamento de Estado forjó una agresión externa para hacerse con el control de las antiguas colonias hispanas en el Caribe y logró transformar todas las islas que se entrelazaban en protectorados yanquis.


El paso ulterior fue la liberación de los rivales británicos de Centroamérica, mediante una combinación de intervenciones militares, capturas geopolíticas y negocios ventajosos. La apropiación de Panamá ilustró quién fue el ganador de la disputa.


En lugar de frustrar los intentos ingleses (y franco-alemanes) de construir el canal a través de Nicaragua, Estados Unidos compró la concesión para construir el pasaje interoceánico (1903). Para llevar a cabo esta labor, Panamá se convirtió en colonia bajo su estricto dominio. De esta forma, conectaba las dos costas de su territorio y aseguraba el comercio del Pacífico, que se abrió anteriormente con la adquisición de Filipinas.


La doctrina Monroe se utilizó con la misma intensidad, para motorizar el desplazamiento menos vertiginoso del competidor inglés de sus bastiones sudamericanos. Estados Unidos señaló a su aliado peruano en las disputas con los gobiernos anglófilos chilenos y afirmó su autoridad arbitral en los conflictos entre Venezuela y Gran Bretaña por Guayana.


Inglaterra perdió la preeminencia que había mantenido desde principios del siglo pasado, a través de mayores inversiones que el retador estadounidense. Este equilibrio se invirtió con la gran expansión manufacturera de los Estados Unidos, que primero (1880) y después (1894) duplicó la producción industrial británica (Soler, 1980: 199-216). Sobre esta base económica se basó el predominio yanqui en América Central antes de la Primera Guerra Mundial y en América del Sur después de esa conflagración.


La victoria estadounidense sobre Inglaterra se consumó por completo al final de la Segunda Guerra Mundial. El dominador del Norte salió vencedor por la inconmensurable ventaja que le trajo su propia retaguardia territorial. No surgió como competidor en el Viejo Mundo de un lugar pequeño (Holanda, Portugal) o mediano (Gran Bretaña), sino apoyado por el gigantesco asentamiento que pobló torrentes de inmigrantes.


Este territorio maleable y diversificado alimentó un modelo económico egocéntrico (nutrido por el mercado interno), muy superior al esquema extrovertido (dependiendo del mercado mundial) de sus rivales. Con esta base se construyó el nuevo potencial con un margen de tiempo suficiente para expandir primero su frontera agrícola, luego desarrollar una industria protegida y finalmente forjar el poderoso banco que le facilitó la conquista del mundo (Arrighi, 1999: capítulo 3).


Mientras Gran Bretaña tuvo que salir rápidamente al extranjero (para colocar sus restos industriales elaborados con materias primas importadas), Estados Unidos se perfiló como el principal exportador de ambos recursos. En lugar de expulsar una mano de obra excedente, absorbió masas de colonos ajenos a rémoras no comerciales y atraídos por una alta movilidad social.


Estados Unidos también logró una superioridad militar, que Gran Bretaña no logró ni durante su esplendor victoriano. Obtuve un control del espacio más significativo que el manejo inglés de los mares y con esa ventaja hice valer la doctrina Monroe, en todo el continente americano.


 *CONSOLIDACIÓN POLÍTICA MILITAR* 


La Primera Guerra Mundial fue un punto de inflexión para la primacía estadounidense en América Latina, no solo por el avance económico sobre el rival británico. Washington conquistó su dominio con instrumentos geopolíticos, comprometiendo el tamaño del hemisferio en términos de entrada a la contienda militar.


Esta adhesión la impuse a ocho gobiernos que declararon la guerra ya otros cinco que rompieron relaciones diplomáticas con el adversario. Los pocos países que mantuvieron su neutralidad, exhibieron una autonomía que Estados Unidos se ha esforzado por cortar por diferentes caminos. Las conflagraciones del mundo irrumpieron como un nuevo terreno para erradicar las disputas y consumar la subordinación a la supremacía del Norte.


En los años de entreguerras, la Casa Blanca comenzó a practicar la política de Estado hacia América Latina, que comparten republicanos y demócratas. Perfeccionó el uso del garrote y la zanahoria y mezcló las amenazas con la cooptación. La virulencia agresiva de Theodore Roosevelt se articuló con los mensajes de buena vecindad de Franklin Delano Roosevelt. Este juego de agresividad y consideración siempre ha seguido un libreto definido por el establishment de Washington, para garantizar su control del hemisferio.


El primado yanqui alcanzó mayor fuerza en la segunda mitad del siglo XX. Su dominio pasó a ser indiscutible, tanto por la expansión económica de Europa como por la conversión de América Latina en zona de enfrentamiento con la Unión Soviética. Estados Unidos afirmó su dominio del sistema imperial para reafirmar la pertenencia de toda la región a sus dictadores.


Washington estableció claramente esta dominación sobre los opresores locales, como un regalo de pago por su protección contra el peligro del socialismo. América Latina se delineó como un Patio Trasero de la gendarmería, que luchó contra la insurgencia popular en todos los rincones del planeta. El Pentágono aseguró esta cruzada mundial imponiendo una opresión política ilimitada en el continente.


Esta dominación asumió formas de control militar directo a partir de la imposición del pacto de guerra TIAR (1947) y la creación de la OEA (1948), para alinear a toda la región en una campaña fanática contra el comunismo. Latinoamérica se convirtió en una gran retaguardia de la guerra fría, con descaradas intervenciones del Departamento de Estado para contener el peligro rojo. Esta escalada de agresión desestabilizó estructuralmente a toda la región.


Para garantizar la preeminencia de gobiernos serviles, Estados Unidos recurrió al auxilio de feroces dictaduras. Sólo entre 1962 y 1968 hubo 14 golpes de Estado, con la presencia enmascarada de la CIA en algunos casos (Guatemala 1954) o con incursiones de la Marina en otros (República Dominicana 1965). La guerra fría fue una era de tiranías sangrientas intercaladas con pausas por una fachada constitucional (Guerra, 2006: 195-196). La cruzada anticomunista fue la tapadera que utilizó el imperialismo estadounidense para consolidar su reinado absoluto en la región (Godio, 1985: 130-138).


El uso del garrote (Truman, Eisenhower) se combinó de nuevo con mensajes de cooperación (Roosevelt, Kennedy), anticipándose a la posterior mezcla de arrogancia (Reagan, Bush, Trump) con contemplación (Carter, Clinton, Obama). La dominación imperial estadounidense de América Latina se naturalizó en ese período, como un hecho actual del escenario regional.


 *UNA DOCTRINA PERDURABLE, PERO INEFICAZ* 


El inicio de Monroe fue durante la segunda mitad del siglo XX la bruja del Departamento de Estado para América Latina. Ningún rival europeo ha desafiado a Washington y en todos los conflictos ha priorizado la subordinación a la Casa Blanca. En la guerra de Malvinas, por ejemplo, Thatcher actuó en consulta permanente con su homólogo estadounidense. Esta misma orientación prevaleció en todas las administraciones.


En el contexto de la mayor adversidad del nuevo milenio, Obama hizo una novia de júbilo a la doctrina Monroe (2009). Anunció el inicio de una nueva "relación entre iguales" con los países de la región. Su vicepresidente incluso declaró explícitamente el fin del principio vigente desde 1823 (Morgenfeld, 2018).


Pero ese punto de inflexión fue sepultado en la década siguiente por Trump, quien revitalizó la doctrina para enfrentar a Rusia y China (2018). Esta norma fue recreada con la misma intensidad que todo el léxico de la guerra fría.


En realidad, el magnate se limitó a enunciar la continuidad de un principio que nunca abandonó (García Iturbe, 2018). La sumisión de América Latina a los dictadores de Washington no ha sido reconsiderada seriamente por ningún administrador de la Casa Blanca.


El hostigamiento sistemático sufrido por Venezuela ha sido la evidencia más reciente de esta continuidad. Todos los representantes norteamericanos han conspirado para aplastar a los gobiernos bolivarianos. Se constató que la doctrina Monroe bloquea la presencia de cualquier otra potencia en la región, porque antes asfixia cualquier desván de la soberanía latinoamericana.


Biden también ratificó la actualidad de la doctrina sobre la Cumbre de las Américas. Dispuse la exclusión de Cuba, Nicaragua y Venezuela del encuentro, haciendo valer este principio de supremacía imperial (Redacción, 2022). Esa discriminación ilustró hasta qué punto la norma Monroe continúa guiando la política de Washington.


Pero esta Cumbre también demostró que el Departamento de Estado ya no puede manejar a América Latina como un títere. En la reunión, Biden no implementó ninguna de sus iniciativas. Quedé aislado, desacreditado y debilitado, porque la doctrina Monroe ya no permite someter a los países de la región con la naturalidad del pasado. Este principio también es efectivo para detener al nuevo retador asiático.


 *IMPOTENCIA FRENTE AL NUEVO RIVAL* 


La vertiente trumpista revive la bandera de Monroe contra la presencia económica de China en América Latina. Sus exponentes (Matt Gaetz) exigen la urgente actualización de este principio para expulsar a Biejing, en línea con anteriores declaraciones de otros funcionarios (Tillerson). Impulsan una geoestrategia neomonroísta para el siglo XXI, con el objetivo de expulsar al gigante asiático del Patio Trasero (Paz, 2023).


Esta agresividad se complementa en los casos más extremos con un lenguaje extraído del universo gansteril (Boron, 2023). Pero nadie ha sido capaz de transformar estas brutales convocatorias en acciones efectivas. Los funcionarios de Biden repitieron con más elegancia las mismas llamadas con idénticos resultados.


Esta impotencia de dos bandos del establishment norteamericano es muy ilustrativa del retroceso que afecta a la primera potencia. Por primera vez en dos siglos, un rival simplemente ignora el principio de Monroe. La causa de este fracaso es evidente. Washington afirmó sobre América Latina una supremacía económica que está perdiendo, frente a la fortaleza inversora, comercial y financiera de China.


La región nunca ha tenido la misma gravitación por el gigante oriental que por su competidor. No es el territorio vecino el que sustenta la liberación del nuevo poder. Los mercados asiáticos jugaron este papel en el debut de la expansión de Beijing. Por ese lugar secundario para China y decisivo para Estados Unidos, la disputa por América Latina es doblemente ilustrativa del avance oriental y el retroceso occidental.


La doctrina Monroe sirvió para afianzar primero la naciente economía estadounidense frente a Europa y posteriormente para trasladarla al Viejo Continente. En esta era altamente competitiva, Estados Unidos impuso acuerdos comerciales y de inversión hechos a su medida. Para asegurar la protección de su inmenso mercado interno, evitó aplicar al máximo el libre comercio, pero utilizó todos los mecanismos del liberalismo para asegurar su manejo en América Latina.


Esta misma carta juega ahora China en la región, con los tratados que suscribe en exceso del principal yanqui. Concretar una amplia variedad de TLC con mayor rapidez y eficacia que los Panamericanos anteriores. Una comparación entre ambos procesos confirma que el vertiginoso cambio en curso se basa en la pérdida de competitividad de EE.UU.


La pertenencia de “América” (latina) a los “americanos” (del norte) que postularon la doctrina Monroe siempre protegen los negocios de Estados Unidos con la amenaza militar. Este pilar bélico permanece inalterable, pero ahora debe apuntar a una economía replicante, frente a un retador que desconcierta a Washington.


En el pasado, los marines lograron afirmar la preeminencia de Estados Unidos en la región con guerras fulminantes (España), desembolsos expeditos (Francia) o maniobras de liderazgo (Inglaterra). Otros contendientes de menor influencia (Japón, Alemania) nunca se atrevieron a pisar la tierra del dominador yanqui.


Pero en pleno siglo XXI, China desembarca en América Latina con atractivos negocios que despiertan el código de socios locales, eludiendo al mismo tiempo cualquier conflicto con el Pentágono. La doctrina Monroe carece de respuestas a un desafío de este tipo. Basta observar lo ocurrido en Panamá para corroborar esta dificultad.


El bastión que construyó el imperialismo estadounidense en torno al Canal ha sido erosionado por la privilegiada relación financiero-comercial que Beijing ha pactado con los gobernantes del istmo. Sin enviar un solo gendarme, amenazan el control histórico de Washington sobre un cruce esencial para el dominio de los océanos.


En el pasado, Casa Blanca habría superado esa adversidad con una gran advertencia militar. El Pentágono contempla actualmente esta opción, pero sus márgenes de intervención se han reducido significativamente.


Este cambio sustancial en curso también se está verificando en el comportamiento de las clases dominantes latinoamericanas. Todas las presiones del Departamento de Estado para anular los acuerdos que firma este sector con el gobierno chino han resultado infructuosas. Ningún país ha renunciado al aumento de sus exportaciones ni al retorno de las inversiones que le ha proporcionado Pekín. A diferencia del pasado, Washington exige una subordinación geopolítica sin ofrecer contrapartes económicas.


Esta orfandad explica la resistencia que exhiben los grandes capitalistas latinoamericanos al alineamiento pasivo con las peticiones del Departamento de Estado. Ante la guerra de Ucrania, el grueso de los gobernantes de la región optó por la declamación o el aval diplomático, soslayando las penalidades contra Moscú.


Esa respuesta dista mucho de la ruptura de relaciones o el envío de tropas que primó durante la Primera o la Segunda Guerra Mundial. Tampoco sintoniza con la total subordinación de las elites latinoamericanas a la posterior cruzada anticomunista. También en este plano, la doctrina Monroe ya no disuade los negocios de las clases dominantes con su rival asiático.


 *REPLIEGUE IDEOLÓGICO* 


La doctrina Monroe también flaquea en el plano ideológico. Ese principio nutrió los conceptos propagados por los teóricos del imperialismo, para postular la superioridad de los anglosajones del Norte sobre los latinos del Sur.


Ese supuesto comenzó con la idea de un hemisferio occidental separado de la matriz europea, corporizado en la denominación "América", que los políticos estadounidenses adoptaron como sinónimo de su propio país. Esa apropiación presupuso de entrada la inexistencia (o descalificación) del resto del continente (Frade, 2021).


Esa identificación lingüística afianzó el sentido del principio de Monroe ("América para los americanos"), como una pertenencia de todo el continente al dominador del Norte. Esa asociación se consolidó aún más, con otra generalización idiomática para el resto del continente.


La vieja denominación de Hispanoamérica o Iberoamérica (previa a la Independencia) fue sustituida por América Latina, adoptando un apelativo de cuño francés que contraponía el universo latino-romano con su equivalente anglosajón. Esa designación inspirada en un distanciamiento crítico hacia el coloso del Norte, derivó posteriormente en la captura estadounidense del término América (a secas) para su propio y excluyente uso.


Estas peripecias de la lengua tuvieron serias connotaciones ideológicas para el sentido que asumió cada término. En la mirada imperial, América quedó definitivamente identificada con la prosperidad, el bienestar y el padrinazgo del Norte. Por el contrario, Latinoamérica fue asemejada al subdesarrollo, la corrupción y la incapacidad para el autogobierno.


Durante las dos centurias de surgimiento y apogeo del expansionismo yanqui, esa contraposición fue motorizada por los ideólogos del imperio y aceptada por las elites del continente. El declive actual de la primera potencia ha erosionado ese legado. América continúa como sinónimo corriente de Estados Unidos, pero sin la carga de elogio, admiración o reverencia del pasado.


El mismo declive se extiende a otros conceptos, como el "destino manifiesto", que justificaba la expansión territorial de Estados Unidos. Ese término fue introducido a mitad del siglo XIX para convalidar con mandatos divinos la violenta ampliación de la frontera, mediante el genocidio de los indios, la esclavización de los negros y el sometimiento de los latinos.


La captura de territorios era presentaba como una misión encomendada por Dios, para hacer valor la superioridad de la blancura anglosajona y las creencias protestantes. La misma mitología fue utilizada en la segunda mitad de esa centuria, para enaltecer las masacres de los marines en el exterior.


Esa ideología imperial combinó la exhibición de superioridad, con mensajes paternalistas de domesticación del vecindario latinoamericano, que era frecuentemente encasillado en algún estereotipo de salvaje o incivilizado. El Panamericanismo debía corregir esas rémoras precoloniales, con el liberalismo cultural que aportaban los inversores, funcionarios e intelectuales que Estados Unidos ofrecía a sus vecinos.


Ninguna de estas oprobiosas caracterizaciones persiste en la actualidad con la crudeza del pasado. Sus propagadores suelen endulzarlas o encubrirlas para disimular su obsolescencia. El retroceso económico quita credibilidad al autoelogio estadounidense.


Por las mismas razones ya no es tan sencillo estigmatizar a los latinos, con los descalificativos que previamente se utilizaron para despreciar a los pueblos originarios. El contraste entre el próspero emprendedor anglosajón con el inepto asalariado del Sur choca con el manifiesto fracaso del capitalismo estadounidense, para hacer frente a un competidor asiático significativamente alejado del prototipo occidental.


 *SIN FÓRMULAS PARA DOMINAR* 


Hasta hace poco tiempo, los chinos ocupaban un lugar semejante a otras etnias menospreciadas por el dominador occidental. La derrota económica que sufre Estados Unidos en el territorio latinoamericano frente al rival asiático, socava todos los vestigios de identificación del capitalista anglosajón con el éxito mercantil.


Como ese retroceso económico ha impactado sobre el sistema político estadounidense, tampoco la plutocracia bipartidista (que comparten los Demócratas con los Republicanos) puede repetir las falacias del pasado. Después del asalto que perpetraron los seguidores de Trump al Capitolio han perdido sentido las burlas imperiales a las "Repúblicas Bananeras" de América Latina. En Washington anida el mismo golpismo y las mismas disputas entre mafias, que en los despreciados territorios de la región.


También los contrapuntos entre americanistas del interior y globalistas de las costas acentúan la erosión de la mitología estadounidense. Esas tensiones siempre afectaron al gigante del Norte, como correlato de los intereses que contraponen a la enorme economía doméstica con los negocios en el exterior.


Esa fractura quedó atemperada en la posguerra, a través la síntesis que generó un programa común de dominación económica global. Esa convergencia reconcilió el aislacionismo rural e industrial del Medio Oeste, con el internacionalismo financiero de las Costas. Las fortunas generadas en otros países incrementaban los beneficios de todos los sectores internos (Anderson, 2013: 20-35).


Pero la vieja división ha reaparecido en las últimas décadas, al compás de los fracasos económicos y esa fractura se proyecta al exterior. Los discursos y actitudes de personajes como Trump, demuelen la vieja veneración de las elites latinoamericanas por el hermano mayor.


La ideología imperial estadounidense ha sido más perdurable que su par europea, porque sustituyó el viejo discurso colonialista por la simple exaltación del capitalismo, Enalteció como su antecesor la superioridad del hombre blanco, potenció los prejuicios euro centristas y exaltó las virtudes de Occidente. Pero reemplazó el mensaje de primacía colonial por una vacua veneración de la libertad, buscando suscitar identificaciones emblemáticas con los ideales del desarrollo y la democracia. Sustituyó la obsoleta veneración del colonizador por una ilusión de bienestar asociada con la expansión del capitalismo estadounidense (Anderson, 2010).


Ese mito logró un gran arraigo en incontables lugares del planeta, pero en América Latina siempre chocó con las modalidades descarnadas de la opresión estadounidense. Incluso la singularidad no colonial del imperialismo yanqui estuvo muy acotada en el Patio Trasero, que padeció un récord de ocupaciones, intervenciones y golpes de estado.


La idea de un imperio estadounidense meramente informal -con presencias militares breves y restringidas- y sustento estructural en la dominación económica, no se aplica a pleno en la región. América Latina fue siempre un escenario de la Doctrina Monroe contra los rivales foráneos y las rebeliones antiimperialistas.


La singularidad del Patio Trasero como un coto privilegiado de la supremacía estadounidense afronta actualmente un cuestionamiento inédito. La presencia China hace tambalear ese presupuesto bicentenario y empuja a los gestores de la Casa Blanca a buscar alguna forma de conservación de la vieja hegemonía. Ningún mandatario encontró hasta ahora la fórmula de esa preservación, en la gran disputa con China que analizaremos en el próximo artículo.


9-3-2023


 *RESUMEN* 


Un principio defensivo se transformó en la guía estadounidense para desplazar competidores y reforzar la dominación regional. Legitimó inicialmente la ampliación territorial, el control de Centroamérica, la supremacía en el Caribe y la disputa por Sudamérica. La doctrina orientó el desplazamiento de España e Inglaterra y convalidó la primacía de las empresas norteamericanas. Ese barómetro apuntaló la cruzada anticomunista durante la guerra fría.


Ese mismo patrón reaparece en el siglo XXI, pero con decreciente efectividad. No logra disuadir la presencia china, ni los negocios asiáticos con las clases dominantes de la región. También pierde gravitación el autoelogio, el padrinazgo y la terminología imperial. Estados Unidos no encuentra fórmulas para retomar su dominación.


 *REFERENCIAS* 


Rinke, Stefan (2015). América Latina y Estados Unidos. Una historia entre espacios desde la época colonial hasta hoy, Madrid, El Colegio de México/Marcial Pons


Cockcroft, James (2002). América Latina y Estados Unidos, Siglo XXI, México.


Katz, Claudio (2008). Las disyuntivas de la izquierda en América Latina, Ediciones Luxemburg, Buenos Aires


Vitale, Luis (1992). Introducción a una teoría de la historia para América Latina, Planeta, Buenos Aires (cap 4, 6)


Soler, Ricaurte (1980). Idea y cuestión nacional latinoamericanas. De la independencia a la emergencia del imperialismo, Siglo XXI, México


Arrighi, Giovanni (1999). El largo siglo XX. Akal,


Guerra Vilaboy Sergio (2006). Breve Historia de América Latina, Habana, Ciencias Sociales,


Godio Julio (1985). Historia del movimiento obrero latinoamericano 3, Nueva Sociedad, Caracas.


Morgenfeld, Leandro (2018). Trump y el retorno a la Doctrina Monroe 6/02/2018 https://www.nodal.am/2018/02/trump-retorno-la-doctrina-monroe-leandro-morgenfeld/


García Iturbe, Néstor (2018). La Doctrina Monroe siempre ha estado vigente 10/02/2018


https://rebelion.org/la-doctrina-monroe-siempre-ha-estado-vigente/


Redacción (2022). Los casi 200 años de delitos de Estados Unidos sobre América Latina bajo la Doctrina Monroe May 14, 2022 https://www.conclusion.com.ar/internacionales/los-casi-200-anos-de-delitos-de-estados-unidos-sobre-america-latina-bajo-la-doctrina-monroe/05/2022/


Paz y Miño Cepeda, Juan (2023). Renacen ideales latinoamericanistas, 9-2-https://www.aporrea.org/internacionales/a319464.html


Boron, Atilio (2023). Mike Pompeo se confiesa en un libro, https://atilioboron.com.ar/mike-pompeo-se-confiesa-en-un-libro/


Frade, Ibis (2021) ¿Cuándo va a morir la Doctrina Monroe? diciembre 31, https://www.prensa-latina.cu/2021/12/31/escaner-cuando-va-a-morir-la-doctrina-monroe-fotos-info-video


Anderson, Perry (2013). Imperium et Consilium La política exterior norteamericana y sus teóricos, AKAL, Madrid


Anderson, Perry (2010). Algunas observaciones históricas sobre la hegemonía, en Crítica y emancipación. Revista latinoamericana de ciencias sociales, Año II, Nº 3, primer semestre.


junio 2021 (33)

PARTIDO COMUNISTA DE LOS TRABAJADORES BRASILEÑOS/PCTB . Tema Espectacular Ltda. Tecnología

6/02/2023

Solidaridad con la poeta cubana Nancy Morejón

 

La Unión Internacional de Editoriales de Izquierda se solidariza con la poeta cubana Nancy Morejón y condena el ataque del festival literario francés

RedContactoSur suma su voz a la solidaridad con la poeta ante estos ataques a la cultura y a Cuba

El Mercado de la Poesía de París (Marché de la Poésie) retiró el estatuto de presidenta de honor a la poeta, ensayista e intelectual cubana Nancy Morejón. La Unión Internacional de Editores de Izquierda declaró que la decisión iba en contra de todos los principios de la libertad de expresión y de ideas.

 

 
 
 
 Nancy Morejón

El 31 de mayo, el festival francés de poesía, le Marché de la Poésie, o Mercado de la Poesía, anunció que retiraba el estatuto de presidenta de honor del festival a la célebre poeta e intelectual cubana Nancy Morejón. La decisión ha sido ampliamente condenada por escritores y artistas de todo el mundo. La Unión Internacional de Editoriales de Izquierda ha emitido una declaración pública denunciando la decisión del Mercado de la Poesía. El texto íntegro de la declaración está a continuación.

Nosotros y nosotras, desde la Unión Internacional de Editoriales de Izquierda (IULP), denunciamos la decisión de los organizadores del Mercado de la Poesía de París (Marché de la Poésie) de retirar el estatus de presidenta de honor a la poeta, ensayista e intelectual cubana Nancy Morejón, considerada una de las voces más significativas de la literatura cubana contemporánea.

Premio Nacional de Cultura de la isla y merecedora de los más altos reconocimientos por su obra -tanto dentro como fuera de Cuba- Morejón había sido nombrada este año presidenta de honor del Mercado de la Poesía, evento literario que se celebra consecutivamente en la capital francesa desde 1983. Sin embargo, tras los espurios reclamos de Jacobo Machover -escritor cubano-francés que durante toda su carrera ha utilizado su plataforma para atacar a la Revolución Cubana y a su pueblo– y bajo la presión del Pen Club francés, los organizadores del evento emitieron un comunicado retirándole la distinción, alegando que esta decisión se toma en defensa de “todas las formas de libertad, creación, opinión y expresión”.

La descarnada hipocresía de los organizadores del Mercado de la Poesía es evidente. Esta decisión no sólo va en contra de todos los principios de la libertad de expresión y de ideas, capitula ante las demandas de censura de la derecha, sino que también legitima los ataques sistemáticos de EE.UU., Europa y los intereses del capitalismo global contra la cultura y la sociedad cubanas.

Nosotros, editores, escritores, creadores y artistas, hombres y mujeres, que conformamos la IULP, ofrecemos nuestro apoyo y solidaridad a la poeta Nancy Morejón y a todos los y las escritoras y artistas que en Cuba, junto con su pueblo, se mantienen fuertes y dignos frente a los ataques sistemáticos del imperialismo estadounidense y sus socios europeos. Celebramos el ejemplo de la tradición literaria cubana, rica en ideas y propuestas para un mundo transformado por el buen vivir de toda la humanidad.

1804 Books (US)

Batalla de Ideas (Argentina)

Brigada para Leer en Libertad (México)

Dogma Editorial (México)

Editorial Caminos (Cuba)

Editorial Combatiente (Perú)

Editorial El Colectivo (Argentina)

Editorial Incendiar el océano (México)

EPO (Belgium)

Estrella Roja (Venezuela)

Expressão Popular (São Paulo)

Fondo de Cultura Economica (México)

Fondo Editorial Casa de las Americas (Cuba)

Fundacion Editorial El Perro y la Rana (Venezuela)

Ganoprakashan (Bangladesh)

Instituto Simon Bolivar (Venezuela)

Kriya Madhyama (India)

La Fogata Editorial (Colombia)

Leftword Books (India)

Manifest Libres (Catalunya)

Marjin Kiri (Indonesia)

Monte Avila Editores Latinoamericana (Venezuela)

Naked Punch (Pakistan)

Navatelangana Publishing House (India)

Niña Ediciones (Argentina)

Sociedad de Escritoras y Escritores de Chile (Chile)

Vaam Prakashan (India)

Vadell Hermanos Editores (Venezuela)

Založba/*cf (Slovenia)

Editorial Trinchera (Venezuela)

Red Cotnacto Sur (Uruguay)

5/24/2023

LA PRENSA OPOSITORA RETOMA EL SUEÑO DEL FIN DEL KIRCHNERISMO


 La reseña sobre medios de  Hugo Muleiro:  LA PRENSA OPOSITORA RETOMA EL SUEÑO DEL FIN DEL KIRCHNERISMO

Los pronunciamientos recientes de la Vicepresidenta son usados por los medios opositores para exaltar al máximo las dificultades del oficialismo en la definición de su candidato, pero en especial para recuperar un viejo sueño, ya muy repetido y que excede el turno electoral: el fin del kirchnerismo y en especial el ocaso político de Cristina Kirchner.

   El deseo de extinción de su conducción del peronismo, que ya en la campaña de 2015 habían anunciado reiteradamente varios columnistas (el kirchnerismo iba a quedar reducido a una “facción” minoritaria, escribió una y otra vez Morales Solá) reaparece en textos del domingo 21. 

   Kirschbaum, el jefe de redacción de Clarín, escribió que Cristina Kirchner no se presenta porque quiere evitar una derrota que “apresure su final”. La tapa de La Nación incluyó el título “Largo adiós de los Kirchner” y, en alarde de gran inventiva, Morales Solá habla de la Vicepresidenta como “triste, solitaria y final”.

   De vuelta en Clarín, Van der Kooy dice que la “fuga electoral” de Cristina Kirchner es “el epitafio para el proyecto hegemónico que nació en 2003”. Los impulsos mortuorios que manchan de sangre la historia de la derecha argentina cada vez que se refiere al peronismo, sus evoluciones e involuciones, le dan de paso al Presidente. Rodríguez Yebra lo despliega en La Nación sobre el llamado de Alberto Fernández al acto del 25 de Mayo, que hizo “como quien invita alegremente a su velorio”.

   Detrás de estas sentencias editoriales uniformes hay algunos matices, como los que desplegaron los columnistas Miri y Bonelli en Clarín, que coincidieron en que la Vicepresidenta desiste de la candidatura solo para “preservar su poder”. Este diagnóstico es acompañado en La Nación con una queja lastimosa de Claudio Jacquelin: Ella exhibe “nula disposición” a resignar poder y “mucho menos a rendirse”, se queja con amargura.

   Varias y varios columnistas, también de Infobae, se lanzan después a tejer infinidad de especulaciones sobre la definición de la candidatura oficialista. Que Kicillof, que Wado de Pedro, que Massa, que el Presidente empuja a Scioli, despliegues sustentados solo en especulaciones o versiones sin fuente, como ya es común, aunque esta vez tomándose de la confusión que afecta al Frente de Todos.

   Son esfuerzos esmerados por dar servicio a Juntos por el Cambio, a pesar de algunos reproches por una interna tan intensa y enredada como la oficialista, aunque menos publicada. Así, el presunto acuerdo para que el PRO vaya a las PASO con un solo candidato en la capital es llamado “consenso”. En cambio, si exponentes del oficialismo promueven ese mismo camino, los títulos dicen que “no quieren las PASO”.

   Los reproches a la alianza derechista se publican esporádicamente, con el tono más indignado por parte de Morales Solá, que pregunta “por qué se afana en perder las próximas elecciones”, cuando está ante un Gobierno inerme ante la inflación y amenazado por la híper y un estallido, como saboreó Lanata en su nota del sábado.

   Las descripciones sobre el presuntamente continuado crecimiento del ultraderechista Javier Milei son incluidas aparentando sorpresa en estos medios, que pretenden olvidar que son los que lo encaramaron como figura influyente mediante horas de transmisión televisiva y espacios generosos en los demás formatos bajo su control.

   Esa generosidad siguió en estos días, con sendos reportajes a Victoria Villarruel, la negacionista elegida por Milei como compañera de fórmula. Los entrevistadores de Clarín y La Nación no le hicieron una sola pregunta que la pusiera en aprietos, algo que le reclaman con altisonante cacareo a Pablo Duggan, de C5N, tal vez indignados porque condujo la entrevista con la que consiguió formidables índices de audiencia.

   Más amabilidades, algo indirectas, con Milei: Bonelli escribió el viernes que en el FMI los burócratas están “perturbados” con ese candidato, quien para acomodarse armó un equipo de economistas “creíbles”, dice, entre ellos el ex ministro Roque Fernández. Además, apunta, dialoga siempre con Cavallo y con Macri. Dos días después, el diario le dedica dos páginas a Roque Fernández, quien niega integrar el “equipo” de Milei, aunque admite que se comunican “de vez en cuando”. Como dijo el flamante precandidato a gobernador bonaerense, Grindetti: “en algunas ideas concuerdo”.

   El diagnóstico reiterado del final político de Cristina Kirchner no alivia el ajetreo de la fuerza de tareas judiciales de Clarín. Copito Capuchetti rechazó revisar el teléfono del diputado Milman para así impedir la investigación de conexiones políticas en el intento de asesinato del 1 de septiembre, por lo que el redactor Gambini felicita a la jueza. No hay nada que investigar y no aparecen pruebas “porque no existen”, sentencia el diario que ya puede adoptar nuevo eslogan: gran copito argentino.

   Y por si acaso el ansiado final político no le llega a la Vicepresidenta, el mismo diario publica por segunda vez en diez días el “calendario judicial” que le espera, con las amenazas que ya son de rutina. Uno de los Wiñazki le puso contexto político a estas operaciones, al repudiar el “neomontonerismo”, mientras La Nación volvió a regalar espacios a abogados no neovidelistas, sino videlistas, que atacan la “adulterada versión” del kirchnerismo sobre los 70.

   De verdad: Milei no está tan solo.

(Reseña de Hugo Muleiro)

5/18/2023

Apoyo al gob de Bolivia

 





Mayo 2023


Declaramos:


Desde nuestra red nos solidarizamos y apoyamos al gobierno electo de Luis Arce y el hermano originario David Choquehuanca ante la ola inmensa de ataques a su persona, al gobierno, por los protagonistas de los trancasos al gobierno o tal vez un plan contra el gobierno.

Este ensañamiento contra el gobierno encabezado por la dirigencia del MAS IPSP en el último comunicado , como de algunos diputados, exministros y líder , que día a día desestabilizan el accionar del gobierno ,hoy la oposición no es la derecha ,es la ambición de poder de cierto sector del MAS que se cree dueño del instrumento cuando en realidad el instrumento es del

pueblo que eligió a su gobierno .



Nos SOLIDARIZAMOS


con el pueblo boliviano y su legítimo gobierno de Arce y Choquehuanca ,quienes han sido electos en las urnas y en las calles enfrentando al golpe donde veíamos cómo el pueblo luchaba, en muchos casos con heridas, cárcel y pérdida de vidas, siempre en la calle contra el enemigo de clase , nunca escaparon ni se escondieron siempre buscando la reconquista de la democracia cosa que lograron a pesar de los medios comunicacionales de los manipuladores mediáticos, racistas, autoritarios y golpistas, cómo también de la cúpula eclesiástica que apoya al gobierno dictatorial.


Que el pueblo boliviano decida su futuro, que se respete la constitución y a su gobierno electo, que se respete a todos los integrantes del gobierno, el atacar a un integrante del gobierno es atacar al gobierno ,eso es lo que realiza la derecha y medios manipuladores

Nuestro llamado a la unidad y más unidad en torno al binomio presidencial para defender la democracia .


Nuestra solidaridad, apoyo y militancia al Legítimo gobierno de Arce y Choquehuanca



Rubén Suárez Director Luis García. Secretaria


#RedContactoSur #JallallaBolivia #AngiPonceBolivia


www.redcontactosur.blogspot.com redcontactosur@gmail.com


Urgente campaña internacional con grupo musical Buena fe de Cuba

Compañeros de, #RedContactoSur el grupo musical cubano Buena Fe está sufriendo en su gira musical por España el acoso, la violencia y la censura de los enemigos de la revolución cubana, es por eso que os pedimos vuestra adhesión a este manifiesto.

 Por favor, enviadla lo más pronto posible con vuestro nombre y apellidos, y profesión o cargo a uno de estos dos correos: *cubainformacion@cubainformacion.tv* *redaccion@cubainformacion.tv* 

 *Cuando defender a Cuba en España genera odio, amenazas y censura* 

 El pasado 13 de mayo, en Bilbao, dentro de las actividades de la jornada de solidaridad con Cuba, se encontraba la actuación del grupo musical cubano Buena Fe. Durante uno de los coloquios, el cantante de Buena Fe, Israel Rojas, abordó la situación de su Cuba, el bloqueo impuesto por Estados Unidos y la guerra cultural contra el país. 

También planteó el capital ético de la intelectualidad cubana y cómo han resistido a las agresiones, chantajes y amenazas provenientes de Miami. Su presencia coincidía con una gira artística en España destinada, como todas, a disfrutar de la música y la cultura cubana.

 Pero parece que eso no se permite si los artistas defienden la soberanía y la revolución de su país. El dúo anunció a través de sus perfiles sociales que dos de sus conciertos programados (Salamanca y Zamora) fueron suspendidos debido a acosos y amenazas fascistas contra los locales en los que se iban a desarrollar los conciertos. 

Bajo el pretexto de la democracia, estamos asistiendo en España a la censura y persecución de artistas solo por el delito de venir de Cuba y defender a Cuba. En el concierto de Madrid, el pasado viernes 12 de mayo, hubo un intento de asalto y boicot contra el concierto de Buena Fe, protagonizado por emigrados cubanos hoy vinculados a organizaciones de ultraderecha como Vox. Afortunadamente, y una vez más, el público que había asistido para participar de una velada de confraternización, cultura, música y solidaridad se volcó en amor hacia Buena Fe, con muestras de afecto y aplausos que hicieron oídos sordos a quien había asistido para sembrar odio triste, pero cada vez más común en España, que quienes se autodenominan defensores de la libertad y los derechos humanos recurran a la violencia y al fascismo para amedrentar a aquellos que simplemente desean expresarse a través del arte y la música. 

El bloqueo impuesto por Estados Unidos a Cuba es una grave violación de los derechos humanos y afecta directamente la vida cotidiana del pueblo cubano. Es lamentable que, en lugar de fomentar el diálogo y el intercambio cultural, ciertos grupos contrarrevolucionarios utilicen tácticas fascistas para intentar silenciar a artistas y coartar la libertad de expresión. 

La cancelación de conciertos en Salamanca y Zamora es un recordatorio de que la lucha por la libertad y los derechos humanos en Cuba enfrenta obstáculos y amenazas constantes. Sin embargo, no debemos dejar que el miedo y la intolerancia triunfen. Es momento de reafirmar nuestra solidaridad y enviar mensajes de apoyo y afecto a Buena Fe y a todos los artistas cubanos que siguen resistiendo y llevando su música al mundo. La presencia de artistas e intelectuales cubanos en España y en general fuera de la isla, es fundamental para llevar la verdad de Cuba, incluso a costa de tener que enfrentar el odio y la violencia de quienes, paradójicamente, se dicen defensores de la libertad de expresión y los derechos humanos en todo el mundo. 

Como ha afirmado el cantautor Silvio Rodríguez, "Por lo visto los acosadores de Buena Fe no se molestan en escuchar sus canciones. ¿Será que no les conviene conocer las preguntas indóciles que el dúo lanza al aire, tema tras tema, AQUÍ, en suelo cubano? ¿Será que algunos hacen uso de un respetable derecho a irse pero no pueden soportar a los que se queden a luchar por un país mejor? ¿Será por vergüenza de ellos mismos los que piden invasiones y bloqueos contra su propio pueblo? Insoportable para algunos el ejemplo moral de Buena Fe. 

Es comprensible". Somos muchos, lo que estamos dispuestos a mantenernos firmes en nuestra lucha por la justicia y la solidaridad, apoyando a aquellos que, como Buena Fe, buscan transmitir su mensaje a través de la música y el arte. Mostraremos en todo momento que estamos del lado de la justicia, de la libertad y del derecho de cada pueblo a decidir su propio destino. 

Juntos podemos romper barreras, derribar muros y construir un mundo más inclusivo, donde la cultura y el arte sean herramientas para el diálogo y la transformación. Hoy nos sumamos a la solidaridad con Buena Fe, como siempre lo hemos hecho con el pueblo cubano y con todos aquellos que luchan por la justicia y la libertad en cualquier rincón del mundo. 

No dejaremos de difundir el mensaje de que ningún bloqueo podrá detener la fuerza de la música, la cultura y la solidaridad. Aquí estamos, unidos y apoyando a valientes artistas cubanos que, a través de su música y su arte, buscan transmitir un mensaje de esperanza y resistencia. Mandar adhesión con nombre y apellidos y profesión a estos dos emails: *cubainformacion@cubainformacion.tv* *redaccion@cubainformacion.tv*

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