DE HERRERA A LACALLE POU: UNA HISTORIA DE PODER, DENUNCIAS, REPRESIÓN Y CUENTAS PENDIENTES
Del viejo Herrera al caso Cardama: una familia política, varias generaciones y una pregunta que Uruguay todavía no respondió
Hay apellidos que no son solamente apellidos.
Son parte de la historia política de un país.
En Uruguay, uno de ellos es Herrera.
Desde Luis Alberto de Herrera, figura fundamental del Partido Nacional y protagonista de la victoria blanca de 1958, pasando por su hijo político Luis Alberto Lacalle Herrera, presidente entre 1990 y 1995, hasta llegar a su nieto Luis Lacalle Pou, presidente entre 2020 y 2025, existe una continuidad familiar que atraviesa buena parte de la historia política contemporánea del Uruguay.
Pero hacer historia no significa condenar por apellido.
Significa recordar.
Investigar.
Comparar.
Y, sobre todo, separar los hechos comprobados de las denuncias, investigaciones y responsabilidades políticas que deben ser determinadas por las instituciones correspondientes.
Porque cuando hablamos de corrupción, represión, violencia política y derechos humanos, la memoria no puede depender de quién gobierna.
1958: EL REGRESO DEL PARTIDO NACIONAL
En noviembre de 1958 Uruguay vivió una transformación política histórica.
El Partido Nacional derrotó al Partido Colorado y puso fin a décadas de predominio colorado.
El triunfo fue protagonizado fundamentalmente por la alianza herrero-ruralista, que reunía al sector de Luis Alberto de Herrera con la Liga Federal de Acción Ruralista de Benito Nardone.
El nuevo gobierno asumió en 1959 bajo el régimen del Consejo Nacional de Gobierno, establecido por la Constitución de 1952.
Y aquí hay que hacer una precisión histórica fundamental:
Luis Alberto de Herrera no gobernó personalmente durante todo aquel período.
La Constitución había sustituido la Presidencia de la República por un Poder Ejecutivo colegiado.
Herrera murió el 8 de abril de 1959, poco después de iniciado el primer gobierno nacionalista.
La documentación histórica de la Universidad de la República explica que la victoria de 1958 llevó al primer Colegiado Blanco, integrado fundamentalmente por herreristas y ruralistas, y que la muerte de Herrera produjo una transformación dentro de su propio sector político. (Colibrí)
Pero su influencia política continuó.
El herrerismo siguió siendo una de las principales corrientes del Partido Nacional.
Y aquella victoria de 1958 sería el comienzo de una nueva etapa política del Uruguay.
UN PAÍS EN CRISIS
El Uruguay de fines de los años cincuenta no era el Uruguay próspero que algunos recuerdan.
El país atravesaba una profunda crisis económica y social.
La inflación, la caída de los ingresos, los conflictos laborales y las protestas sociales comenzaron a crecer.
La Universidad de la República también se convirtió en uno de los principales escenarios de movilización.
En 1958, mientras se discutía la nueva Ley Orgánica universitaria, los estudiantes realizaron huelgas y ocupaciones.
La propia Universidad de la República documenta que el 1.º de octubre de 1958 las fuerzas policiales tomaron medidas represivas contra estudiantes que ocupaban el edificio central de la Universidad. (Udelar)
Aquello no fue un episodio aislado.
La conflictividad social continuó durante los primeros años de la década de 1960.
1960, 1961, 1962: LA CALLE COMIENZA A SER EL ESCENARIO DE LA POLÍTICA
Durante los primeros años de la década de 1960 Uruguay comenzó a vivir una creciente radicalización política.
Huelgas.
Marchas.
Movilizaciones estudiantiles.
Conflictos obreros.
Marchas cañeras.
Violencia política.
Y también la aparición de organizaciones anticomunistas y grupos de extrema derecha.
La Universidad de la República documenta para aquellos años enfrentamientos y acciones violentas contra estudiantes y centros universitarios.
En 1960, por ejemplo, se produjo el denominado “asalto a la Universidad”, cuando un grupo anticomunista intentó ingresar armado al edificio central de la Universidad durante un conflicto presupuestal. La documentación del Archivo General de la Universidad señala vínculos de aquel grupo con sectores derechistas de los partidos tradicionales, la Policía y la estación local de la CIA. (AGU)
La conflictividad tampoco se limitó a Montevideo.
Las marchas cañeras desde Bella Unión hacia Montevideo, entre 1961 y 1963, llevaron al centro de la escena la situación de los trabajadores rurales y la cuestión de la tierra. La FEUU y sectores universitarios apoyaron aquellas movilizaciones. (Udelar)
Por eso, cuando hablamos de los años sesenta, no podemos reducir la historia a un solo acontecimiento.
Fue un proceso.
Un proceso de crisis económica, radicalización política, movilización social, violencia y progresivo deterioro institucional.
Y HAY QUE DECIRLO: 1962 NO ES 1968
Existe un error histórico que muchas veces se repite y que debemos evitar.
Los asesinatos de estudiantes que quedaron grabados en la memoria democrática del Uruguay ocurrieron fundamentalmente a partir de 1968, no en 1962.
En 1968 se produjo un salto cualitativo en la represión estatal.
La Universidad de la República recuerda que el 12 de agosto de 1968, durante una movilización estudiantil, el estudiante Líber Arce fue herido de bala por la Policía y murió dos días después.
El 20 de septiembre de ese mismo año fueron asesinados los estudiantes Susana Pintos y Hugo de los Santos. (Udelar)
Por eso, cuando hablamos de 1962 debemos hablar de conflictividad, radicalización, movilización y violencia política, mientras que cuando hablamos de los mártires estudiantiles debemos llegar a 1968.
La historia merece precisión.
LACALLE HERRERA: EL HIJO POLÍTICO DEL HERRERISMO
Tres décadas después aparece otro apellido fundamental.
Luis Alberto Lacalle Herrera.
Presidente de Uruguay entre 1990 y 1995.
Hijo político de una tradición que se reivindicaba heredera del pensamiento de Luis Alberto de Herrera.
Su gobierno impulsó reformas económicas, liberalización, privatizaciones y modificaciones en el papel del Estado.
Uno de los grandes conflictos fue la Ley de Empresas Públicas.
En 1992, la ciudadanía uruguaya rechazó mediante referéndum buena parte de la legislación que permitía avanzar con la privatización de empresas públicas.
Pero aquel período también estuvo atravesado por denuncias e investigaciones sobre posibles irregularidades y prácticas de corrupción.
Y aquí nuevamente debemos ser responsables.
Denuncia no significa condena.
Investigación no significa culpabilidad.
Una responsabilidad política tampoco es necesariamente una responsabilidad penal.
Pero una denuncia documentada tampoco debe desaparecer de la memoria.
BANCO PAN DE AZÚCAR Y LAS DENUNCIAS DE LOS AÑOS 90
Uno de los casos que debe ser estudiado cuando se analiza la administración Lacalle Herrera es el proceso de privatización y posterior evolución del Banco Pan de Azúcar.
Investigaciones académicas de la Universidad de la República registran el caso dentro de los episodios de corrupción o irregularidades analizados en Uruguay.
La documentación señala específicamente la venta del Banco Pan de Azúcar y otras denuncias vinculadas a la administración pública de aquellos años. (Colibrí)
Otra investigación académica de la Universidad de la República estudió las denuncias sucesivas que involucraron a altos jerarcas del gobierno anterior y describe el clima político generado por denuncias relacionadas con posibles prácticas corruptas, incluyendo el caso del Banco Pan de Azúcar. (Colibrí)
Un documento académico de la Udelar también señala que la privatización del Banco Pan de Azúcar, realizada durante la administración Lacalle, terminó fracasando y que el Banco Central intervino la institución en 1996. (Colibrí)
Esto no permite afirmar automáticamente que Lacalle Herrera haya cometido un delito.
Pero sí permite afirmar algo mucho más serio desde el punto de vista periodístico:
el período estuvo marcado por controversias, denuncias e investigaciones que deben formar parte de la memoria política del Uruguay.
24 DE AGOSTO DE 1994: EL HOSPITAL FILTRO
Y entonces llegamos a una fecha que no puede ser borrada de la historia uruguaya.
24 de agosto de 1994.
Durante el gobierno de Luis Alberto Lacalle Herrera se produjo la represión frente al Hospital Filtro.
Tres ciudadanos vascos acusados de pertenecer a ETA se encontraban internados en el hospital mientras se procesaba su extradición a España.
La situación provocó una enorme movilización política y social.
El 24 de agosto, la Policía intervino para realizar el traslado.
La jornada terminó en una violenta confrontación.
Murió Fernando Morroni, de 24 años.
También hubo numerosos heridos.
El episodio continúa siendo uno de los acontecimientos más controvertidos de la historia democrática posterior a 1985. (EL PAIS)
Y hay un dato político que no puede ignorarse:
El entonces ministro del Interior era Ángel María Gianola.
Gianola ocupaba la cartera desde mayo de 1994 y continuó en ella hasta marzo de 1995. El País registra que durante su gestión ocurrieron los hechos del Hospital Filtro y que posteriormente fue cuestionado e interpelado por la actuación policial. (EL PAIS)
El propio Lacalle Herrera posteriormente sostuvo públicamente que observó los acontecimientos desde el Edificio Libertad y defendió la actuación de su gobierno. (EL PAIS)
Y años después, su hijo Luis Lacalle Pou protagonizó una fuerte discusión parlamentaria al defender la memoria de aquel gobierno frente a críticas vinculadas con el Hospital Filtro. (EL PAIS)
Ahí aparece nuevamente la continuidad familiar.
No como una condena automática.
Sino como una continuidad política y de memoria.
DE HERRERA A LACALLE HERRERA
Luis Alberto de Herrera.
El viejo dirigente nacionalista.
El hombre decisivo en la victoria blanca de 1958.
Después, décadas más tarde, Luis Alberto Lacalle Herrera.
Presidente de Uruguay.
Y posteriormente Luis Lacalle Pou.
Presidente.
Tres generaciones.
Tres momentos históricos.
Tres gobiernos o etapas políticas diferentes.
Pero un apellido que vuelve una y otra vez al centro de la política nacional.
Y aquí aparece una pregunta legítima:
¿Existe una continuidad política del herrerismo?
La respuesta histórica debe ser analizada con documentos, programas, discursos, decisiones de gobierno y hechos concretos.
No alcanza con el apellido.
Pero tampoco es serio fingir que el apellido no representa una tradición política.
Y LLEGAMOS A LACALLE POU
Luis Lacalle Pou llegó a la Presidencia en 2020.
Gobernó hasta 2025.
Y hoy, nuevamente, el apellido Lacalle aparece en el centro de una controversia política.
Esta vez por el caso Cardama.
El contrato para adquirir patrulleras oceánicas al astillero español Cardama fue firmado durante su gobierno por aproximadamente 92 millones de dólares.
La operación terminó siendo objeto de fuertes cuestionamientos políticos y parlamentarios.
La comisión investigadora del Parlamento analizó el procedimiento, la documentación, las garantías y las decisiones tomadas.
Y el Frente Amplio señaló a Lacalle Pou como primer responsable político de la operación.
Aquí también debemos ser absolutamente claros:
una acusación política no es una sentencia judicial.
La Justicia deberá determinar si existieron delitos.
El Parlamento debe determinar las responsabilidades políticas.
Y la ciudadanía tiene derecho a conocer toda la verdad.
CARDAMA: EL ESTADO NO ES PROPIEDAD DEL GOBERNANTE
Lo verdaderamente importante del caso Cardama va mucho más allá del apellido Lacalle.
La discusión es sobre el Estado.
Sobre el dinero público.
Sobre controles.
Sobre transparencia.
Sobre quién firma.
Quién autoriza.
Quién informa.
Quién controla.
Y quién responde.
Cuando hablamos de decenas de millones de dólares, no estamos hablando de dinero privado.
Estamos hablando de recursos públicos.
Dinero que pertenece a todos los uruguayos.
Por eso la pregunta es sencilla:
¿Quién debe responder cuando una operación del Estado presenta irregularidades?
No alcanza con decir:
“Yo no fui”.
No alcanza con señalar al funcionario de menor rango.
No alcanza con esperar que pase el tiempo.
UNA HISTORIA QUE NO PUEDE SER FRAGMENTADA
Desde RedContactoSur creemos que hay que mirar la historia completa.
No podemos analizar Cardama sin conocer la tradición política de quienes gobernaron.
No podemos hablar de Lacalle Pou sin conocer a Lacalle Herrera.
No podemos hablar de Lacalle Herrera sin recordar al viejo Herrera.
Y tampoco podemos hablar del Uruguay contemporáneo sin recordar la represión, los conflictos sociales y los asesinatos políticos que marcaron el camino hacia la crisis institucional.
1958.
Victoria blanca.
1959.
Primer Colegiado Blanco.
1960-1963.
Creciente conflictividad social y política.
1968.
Asesinato de Líber Arce y otros estudiantes.
1990-1995.
Gobierno de Lacalle Herrera.
1992.
Referéndum contra la Ley de Empresas Públicas.
1994.
Hospital Filtro.
Fernando Morroni muerto.
2023.
Contrato Cardama.
2026.
Investigaciones, controversias parlamentarias y discusión sobre responsabilidades políticas.
Son épocas diferentes.
Son gobiernos diferentes.
Son hechos diferentes.
Pero forman parte de la historia política del mismo país.
En todos un mismo sentido anti pueblo gobernó con casos que hablan de amiguismos corrupción represion erc
LA MEMORIA NO PUEDE TENER PARTIDO POLÍTICO
Desde RedContactoSur sostenemos que los derechos humanos no pueden depender del color partidario del gobierno.
Si hubo represión, debe investigarse.
Si hubo corrupción, debe investigarse.
Si hubo abuso de poder, debe investigarse.
Si hubo irregularidades administrativas, deben investigarse.
Si hubo delitos, debe actuar la Justicia.
Y si hubo responsabilidades políticas, deben asumirlas quienes correspondan.
No importa si gobiernan blancos, colorados, frenteamplistas, independientes o cualquier otra fuerza.
La democracia no puede tener doble vara.
La vida de Fernando Morroni vale.
La vida de Líber Arce vale.
La vida de Susana Pintos vale.
La vida de Hugo de los Santos vale.
La vida de cualquier ciudadano víctima de la violencia política o estatal vale.
Y el dinero público de cada uruguayo también vale.
NO SE TRATA DE CONDENAR POR APELLIDO
Hay algo que debemos dejar claro.
No se puede condenar a una persona por lo que hizo su padre.
Ni responsabilizar a un hijo por las decisiones de su abuelo.
Eso sería injusto.
Pero tampoco se puede utilizar el parentesco para impedir que la sociedad analice una tradición política.
La historia familiar de una fuerza política puede y debe estudiarse.
Sus ideas.
Sus alianzas.
Sus gobiernos.
Sus decisiones.
Sus conflictos.
Sus aciertos.
Sus errores.
Sus denuncias.
Sus responsabilidades.
Y también sus silencios.
Porque la democracia se fortalece cuando una sociedad se atreve a mirar toda su historia.
DE TAL PALO, TAL ASTILLA
Desde el viejo Herrera hasta Lacalle Herrera.
Desde Lacalle Herrera hasta Lacalle Pou.
El apellido atraviesa generaciones de la política uruguaya.
Y cada generación tendrá que responder por sus propios actos.
No por los actos de sus padres.
No por los actos de sus abuelos.
Pero sí por las decisiones que tomó cuando tuvo el poder.
Porque los gobiernos pasan.
Los presidentes pasan.
Los partidos pasan.
Los cargos pasan.
Pero la historia queda.
Y la historia tiene memoria.
Uruguay no necesita persecución política.
Uruguay no necesita justicia partidaria.
Uruguay necesita verdad, transparencia, memoria y justicia.
Que se investigue Cardama.
Que se investiguen las denuncias de corrupción.
Que se investiguen las irregularidades.
Que se investiguen los abusos de poder.
Que se recuerde el Hospital Filtro.
Que se recuerde a Fernando Morroni.
Que se recuerde a los mártires estudiantiles.
Que se estudie el Uruguay de 1958, 1962 y 1968.
Y que nadie vuelva a intentar borrar de la memoria colectiva aquello que incomoda.
Porque recordar no es vivir en el pasado.
Recordar es impedir que el pasado vuelva a repetirse.
Y cuando una familia política atraviesa tantas décadas de la historia nacional, la sociedad tiene derecho a mirar esa historia completa.
No para condenar por apellido.
Sino para comprender.
Para investigar.
Para preguntar.
Para exigir respuestas.
Y para defender la democracia.
Porque, como decimos desde RedContactoSur:
SIN MEMORIA NO HAY DEMOCRACIA.
SIN VERDAD NO HAY JUSTICIA.
SIN JUSTICIA NO HAY LIBERTAD.
DE TAL PALO, TAL ASTILLA.
Lic. Rubén Suárez
RedContactoSur
Comunicación popular, alternativa y comprometida con los derechos humanos.
FUENTES DOCUMENTALES Y PARA PROFUNDIZAR
Luis Alberto de Herrera, 1958 y el primer Colegiado Blanco
Movimiento estudiantil, represión y años 60
Archivo General de la Udelar — El “asalto a la Universidad” de 1960
Universidad de la República — Documentación sobre educación, movilización y represión en los años 60
Universidad de la República — Día de los Mártires Estudiantiles y asesinato de Líber Arce
Lacalle Herrera, denuncias e irregularidades
Hospital Filtro — 24 de agosto de 1994
El País — Reconstrucción de la extradición y los hechos del Hospital Filtro
El País — La otra cara del Filtro: documentación diplomática y contexto internacional de 1994
El País — Declaraciones posteriores de Luis Alberto Lacalle sobre el Hospital Filtro
Caso Cardama
Nota editorial: Las fuentes anteriores deben utilizarse diferenciando cuidadosamente entre hechos históricos comprobados, denuncias, investigaciones parlamentarias, investigaciones académicas, acusaciones políticas y eventuales responsabilidades judiciales. Esa distinción es fundamental para que la investigación de RedContactoSur mantenga rigor periodístico y no transforme una denuncia en una condena.
Lic Ruben Suarez



.jpg)

