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*Descripción de Bolívar hecha por Daniel Florencio O'Leary*
Bolívar
tenía la frente alta, pero no muy ancha y surcada de arrugas desde
temprana edad (indicio de pensador). Pobladas y bien formadas las cejas.
Los ojos negros, vivos y penetrantes. La nariz larga y perfecta: tuvo
en ella un pequeño lobanillo que le preocupó mucho, hasta que
desapareció en 1820, dejando una señal casi imperceptible. Los pómulos
salientes; las mejillas hundidas, desde que le conocí en 1818. La boca
fea y los labios algo gruesos.
La distancia de la nariz à la boca era
notable. Los dientes blancos, uniformes y bellísimos; cuidábalos con
esmero. Las orejas grandes, pero bien puestas. El pelo negro, fino y
crespo; lo llevaba largo en los años de 1818 á 1821, en que empezó á
encanecer, *y desde entónces lo usó corto. Las patillas y bigotes
rubios; se los afeitó por primera vez en el Potosí en 1825*. Su estatura
era de cinco piés seis palgadas inglesas. Tenia el pecho angosto; el
cuerpo delgado, las piernas sobre todo. La piel morena y algo áspera.
Las manos y los piés pequeños y bien formados que mujer habria
envidiado. *Su aspecto, cuando estaba de buen humor, era apacible, pero
terrible cuando irritado; el cambio era increible.*
Bolívar
tenia siempre buen apetito, pero sabia sufrir hambre como nadie. Aunque
grande apreciador y conocedor de la buena cocina, comia con gusto los
sencillos y primitivos manjares del llanero ó del indio. Era muy sóbrio;
sus vinos favoritos eran grave y champaña; *ni en la época en que más
vino tomaba nunca le vi beber más de cuatro copas de aquel ó dos de
éste.* Cuando se servía, llenaba él mismo las copas de los huéspedes que
sentaba á su lado.
*Hacia mucho ejercicio.* No he
conocido á nadie que soportase como él las fatigas. Despues de una
jornada que bastaría para rendir al hombre más robusto, le he visto
trabajar cinco ó seis horas, ó bailar otras tantas, con aquella pasión
que tenía por el baile. Dormía cinco ó seis horas de las veinticuatro,
en hamaca, en catre, sobre un cuero, ó envuelto en su capa en el suelo y
á campo raso, como pudiera sobre blanda pluma. *Su sueño era tan ligero
y su despertar tan pronto, que no á otra cosa debió la salvacion de la
vida en el Rincon de los Toros.* _En el alcance de la vista y en lo fino
del oído no le aventajaban ni los llaneros_. *Era diestro en el manejo
de las armas, y diestrísimo y atrevido jinete, aunque no muy apuesto á
caballo.* Apasionado por los caballos, inspeccionaba personalmente su
cuido, y en campaña ó en la ciudad, *visitaba varias veces al día las
caballerizas.* Muy esmerado en su vestido y en extremo aseado, se bañaba
todos los días, y en las tierras calientes hasta tres veces al día.
Prefería la vida del campo á la de la ciudad. *Detestaba á los borrachos
y á los jugadores, pero más que á éstos á los chismosos y embusteros.
Era tan leal y caballeroso, que no permitia que en su presencia se
hablase mal de otros. La amistad era para él palabra sagrada.* Confiado
como nadie, si descubría engaño ó falsía, no perdonaba al que de su
confianza hubiese abasado.
*Su generosidad rayaba
en lo pródigo. No sólo daba cuánto tenía suyo, sino que se endeudaba
para servir á los demás.* Pródigo con lo propio, *era casi mezquino con
los caudales públicos.* Pudo alguna vez dar oidos á la lisonja, *però le
indignaba la adulación.*
Hablaba mucho y bien;
poseía el raro dón de la conversación y gustaba de referir anécdotas de
su vida pasada. Su estilo era florido y correcto; sus discursos y sus
escritos están llenos de imágenes atrevidas y originales. Sus proclamas
son modelo de elocuencia militar. En sus despachos lucen, á la par de la
galanura del estilo, la claridad y la precisión. En las órdenes que
comunicaba á sus tenientes no olvidaba ni los detalles más triviales:
*todo lo calculaba, todo lo preveía.*
_Tenia el dón
de la persuasión y sabía inspirar confianza á los demás. A estas
cualidades se deben, en gran parte, los asombrosos triunfos que obtuvo
en circunstancias tan difíciles, que otro hombre sin esas dotes y sin su
temple de alma se habría desalentado._ *Genio creador por excelencia,
sacaba recursos de la nada.* Grande siempre, éralo en mayor grado en la
adversidad. *"Bolivar derrotado era más temible que vencedor," decian
sus enemigos.* Los reveses le hacían superior á sí mismo.
*En
el despacho de los negocios civiles, que nunca descuidó, ni aún en
campaña, era tan hábil y tan listo, como en los demás actos de su vida*.
Meciéndose en la hamaca ó paseándose, las más veces á largos pasos,
pues su natural inquietad no se avenía con el reposo; con los brazos
cruzados, ó asido el cuello de la casaca con la mano izquierda y el
índice de la derecha sobre el labio superior, oía á su secretario leer
la correspondencia oficial y el sin número de memoriales y cartas
particulares que le dirigían. *A medida que leía el secretario iba él
dictando su resolucion á los memoriales, y esta resolucion era, por lo
general, irrevocable.* _Dictaba luego, y hasta á tres amanuenses à la
vez, los despachos oficiales y las cartas;_ *pues nunca dejaba una sin
contestar, por humilde que fuese el que le escribía*. Aunque se le
interrumpiese mientras dictaba, jamás le oí equivocarse ni turbarse para
reanudar la frase. Cuándo no conocía al corresponsal ó al solicitante,
hacia una ó dos preguntas. Esto sucedia muy rara vez, *porque, dotado de
prodigiosa memoria, conocía no sólo á todos los oficiales del ejército,
sino á todos los empleados y personas notables del país.*
_Gran
conocedor de los hombres y del corazón humano, comprendía á primera
vista para qué podía servir cada cual; y en muy rara ocasión se
equivocó._
*_Leia mucho, a pesar del poco tiempo
que sus ocupaciones le dejaban para la lectura. Escribía muy poco de su
puño, sólo á los miembros de su familia ó á algun amigo íntimo; pero al
firmar lo que dictaba, casi siempre agregaba uno o dos renglones de su
letra._*
Hablaba y escribía *frances correctamente,
é italiano con bastante perfeccion; de inglés sabía poco, apénas lo
suficiente para entender lo que leía. Conocía á fondo los clásicos
griegos y latinos, que había estudiado y los leía siempre con gusto en
las buenas traducciones francesas.*
Los ataques que
la prensa dirigía contra él le impresionaban en sumo grado *y la
calumnia le irritaba*. Hombre público por más de veinte años, *su
naturaleza sensible no pudo nunca vencer esta susceptibilidad, poco
comun en hombres colocados en puestos eminentes.* _Tenía alta opinión de
la misión sublime de la prensa,_ *como fiscal de la moral pública y
freno de las pasiones.* Al buen uso que de este agente civilizador se
hace en Inglaterra atribuía él la grandeza y moralidad del pueblo
inglés.
*Memorias del General O'Leary, Tomo XXVII, Página 486 - 489*


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