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6/03/2024

Susana Andrade Racismo en el futbol uruguayo

 

1. Susana, ¿lo de Caruso Lombardi sienta un precedente en tu opinión? ¿Por qué? 

2.  ¿En qué punto está la sociedad uruguaya actualmente en lo que se relaciona con el combate al racismo, tanto del punto de vista institucional - legislación y acciones del estado - como social?

3. Aunque el caso de Caruso Lombardi haya tenido un rápido desenlace y fuerte rechazo social, no ha tenido la repercusión duradera de otros hechos incluso menos transcendientes en Uruguay. Se habló del tema por poco más de 24h y después desapareció por completo del debate público. Mi percepción es que en Uruguay el racismo sigue siendo un "no tema", un tabú que no se termina de enfrentar pero me gustaría tener tu percepción sobre esto. ¿Se seguirá viendo este episodio como um "caso aislado"?

La investigación fiscal inmediata ante flagrante acto de racismo en un partido de fútbol, sienta un precedente importante. Esperamos que sirva al menos para que desde el sistema político y jurídico pongan atención en el deporte especialmene el fútbol, pretexto para agresiones, homicidios, violencias de toda índole y lamentablemente, también vía para desnudar odios étnico raciales. Es una problemática uruguaya y se podría decir mundial.

En nuestro país, son incontables los episodios de racismo que se desconocen y pasan desapercibidos además por inoperancia del poder policial y judicial que ignoran algunas leyes o carecen de formación en su instrumentación o eventual implementación si es que existe. Las víctimas también se ven desalentadas a denunciar por falta de eco en las autoridades competentes, o carencia de sensibilidad y de capacitación para afrontar estas lesiones a los derechos humanos, que como consecuencia, se transforman en tristemente endémicas. Quienes sufren la agresión no denuncian porque “para qué” si igual “nunca pasa nada”. Esto tiene doble efecto negativo: actua como freno a la visibilización del hecho, y favorece la impunidad del que “negrea” como se dice vulgarmente, ofendiendo a la comunidad afrodescendiente en su identidad étnica y valores. 

Es urgente e imprescindible actuar de forma proactiva en la prevención del delito de actos de odio y/o de incitación al odio en razón del color de piel como legisla el derecho positivo uruguayo. La expresión “negro” o “negra” -asociada a insulto usando el fenotipo racial como sustantivo- configura actos que atentan contra la paz pública, tal y como lo cita la ley penal Art. 149 ter. CP. 

¿Se debería legislar más claramente contra el racismo y la discriminación racial? Posiblemente, siempre se puede mejorar una ley, aunque lo que hay alcanza si hay sensibilidad y conocimientos. También opinamos que sería pedagógica una sanción pecuniaria, o sea que fueran multadas en dinero las personas que comentan delito de racismo, tal vez empezarían algunos a tomar conciencia por el “trauma” del bolsillo adolorido. Dado que se reiteran los violentos, incluso podría juntarse un fondo considerable como para solventar aulas de DDHH y enseñanza inclusiva, antiracista, pluriétnica y multicultural. 

ES NECESARIO INVERTIR EN PAZ Y CONVIVENCIA PARA EL DESARROLLO SOCIAL. NO PERMITAMOS QUE LA EXCLUSIÓN SE HAGA COSTUMBRE. LO QUE SEA QUE SE ESTÉ HACIENDO, NO ALCANZA PARA FRENAR EL RACISMO EN EL DEPORTE. 

En la población están peligrosamente naturalizadas las teorías supremacistas. Las jerarquías culturales se han enraizado de tal forma en las sociedades llamadas “modernas” que el trabajo de campo y la experiencia nos obligan a celebrar con mucha prudencia cada logro. En asuntos de los derechos de la negritud, se avanza tres pasos y se retroceden cien, porque la violencia racista tiene promotores y centinelas. No sólo existen la desigualdad estructural y sus defensorías, sino que se van reinventando nuevas formas de perpetuar y agudizar las dificultades de inserción social que sufren las personas afrodescendientes visibles. 

En el caso concreto del estadio Belvedere, fuimos interrogados y enterados por la prensa como sociedad civil afro, lanzando un fuerte comunicado público exhortando a la actuación de la justicia penal de forma urgente para que el escandaloso hecho de racismo flagrante no quedara impune. ATABAQUE, colectivo organizado hace casi tres décadas en la defensa de lo sagrado afro, se alegra de haber estado atentos y activos en una denuncia pública puntual, que fue determinante en la posterior derivación judicial. 

Destacamos; Si bien la violencia racial en el deporte con énfasis en el fútbol, en Uruguay está terriblemente normalizada y obviamente es resultado del racismo estructural, no recordamos un episodio con acciones investigativas impulsadas casi directamente por Fiscalía e inmediatamente posteriores al hecho concreto. También la repercusión mediática fue interesante.

Igualmente no nos damos por satisfechos, somos muchas y algunas muy antiguas las ongs afro que combatimos este flagelo social desde la prevención y la información de igualdad de derechos y oportunidades, se han logrado acciones afirmativas, políticas públicas y legislación local e internacional refrendada, sin embargo, el llamado imaginario social sigue siendo racista. Y siempre nos toca actuar apagando incendios, casi nunca logramos evitarlos.

Para testear lo atravesados que estamos por una categorización racializada de la existencia humana, encima de lo que hizo, y luego de sus declaraciones en fiscalía, el protagonista dijo que “no le gustó” que sus insultos fueran tildados de racistas. 

Penoso, aunque es de esperar que un racista se sienta impune y no reconozca la gravedad de su accionar, que ven en el mejor de los casos “gracioso”, “cariñoso” o como un insulto más del vocabulario vulgar, ideología y filosofía instalada en el racismo sistémico para disculpar la brutalidad de la discriminación. En temas de agresiones por el color de la piel, es llamada “rara” la víctima que exige dignidad porque “lo normal” es la falta de respeto trivializada en terminología popular menoscabante y como parte del folcklore. 

Posiblemente la masividad del caso al tratarse de una disputa de primeras divisiones, televisada y asistida por multitudes que además fue viralizado en redes, con actuación de funcionarios policiales expresamente pautados para el encuentro que informaron, sumado a las sanciones de las autoridades del fútbol uruguayo, haya sido parte de un contexto en el cual era casi imposible la indiferencia del Poder Judicial. 

Aún así ocupó los titulares dos días o tres porque fue desplazada la info por un nuevo escandalete protagonizado por la autoridades del gobierno multicolor. 

Es año de elecciones y las novedades partidarias copan los medios. Estamos en plena campaña electoral para las internas de los partidos políticos y el partido de gobierno; léase coalición derechista; un día sí y otro también se ve envuelta en gravísimos acontecimientos de corrupción que salen a luz y comprometen a sus referentes máximos involucrados con historias de narcos y directamente vinculados a presiones ilegales hacia los poderes estatales. 

Es casi un “golpe de Estado” tácito que alguien a nivel del Poder Ejecutivo sea “descubierto” in fraganti por interceptación telefónica, buscando favorecer a un acusado de abusos a menores de su partido nacionalista, arrinconando a una fiscal para manipular la situación jurídica del imputado. 

Pensamos que en este caso una “noticia” a ese nivel -la de la renuncia a la que se vio obligado el director del partido del presidente de la República- opacó, y dejó atrás la otra que tal vez por su implicancia futbolera, tenga de igual modo chances de ser visibilizada en otros momentos con la necesaria atención. Aprovechemos la coyuntura entonces. 

Es histórico el sistema dominante opresor, se formó con las instituciones. Deberá ser también una lucha histórica y centenaria la batalla de ideas por justicia social, tal vez la que al menos tienda a aliviar inequidades centenarias.


Vía https://www.theguardian.com/world/article/2024/jun/03/uruguay-football-racist-slur?fbclid=IwZXh0bgNhZW0CMTEAAR0STAuWRfVzpMZ8tUKrTRowhhgerEJcKzoXN_L_BFiWFmt5P6byUvAv8Dw_aem_AbAf7hSzTUlkpyaZSBm7GZEFculQAn10lCqjppgGImV0jS4cDvq56Acqz_cizBiR2o94uThJdqtgIne5E7HVAS3F

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¿DÓNDE ESTÁ PARADO EL VATICANO? Pedro Pierre ¡Oh sorpresa! El Vaticano, más exactamente el Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, prohíbe a las y los laicos comentar la palabra de Dios durante las celebraciones de la Eucaristía. Eso es la respuesta que dio el Dicasterio de la liturgia en el Vaticano a los obispos alemanes que solicitaban mayor participación de las y los laicos en las celebraciones eucarísticas. Esta negativa sorprendió no solamente a los obispos alemanes sino también a muchos católicos por todas partes. Aparece como una contradicción con la apertura que el Concilio Vaticano 2° había demostrado al insistir sobre la promoción de todos los bautizados para que sean más activos tanto en la responsabilidad de ‘evangelizar’ o sea transmitir la Buena Nueva de Jesús de Nazaret como de participar activamente en la celebración de los sacramentos. La prohibición del Vaticano contradice la propuesta de sinodalidad por la que tanto insistió el papa Francisco, afín de combatir el clericalismo de los sacerdotes y obispos. En su discurso durante la 18ª Congregación General del Sínodo de la Sinodalidad (25 de octubre de 2016) mencionó que “el clericalismo es el cáncer de la Iglesia”. Lo criticó como “una forma de mundanidad que ensucia y daña al pueblo fiel de Dios”. De hecho, se definió la sinodalidad como la puesta en marcha en la Iglesia católica de la igualdad de todos los bautizados y su igual participación en las actividades y decisiones que se tomen en las parroquias, las diócesis y la Iglesia toda. 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En la misma línea, los cardenales Jean‑Paul Vesco, arzobispo de Argel, y Giorgio Marengo, prefecto apostólico de Ulán Bator en Mongolia, describen una misión entendida no como activismo, sino como una presencia humilde, relacional y llena de esperanza, llamada a anunciar el Evangelio en el corazón de sociedades que no han sido modeladas por el cristianismo. Por otra parte, resulta significativo que los Evangelios nunca presenten a Jesús como sacerdote. Lo llaman profeta, maestro, mesías, hijo del hombre, enviado de Dios, pero jamás sacerdote. La categoría sacerdotal aparecerá posteriormente en la Carta a los Hebreos, precisamente para explicar la originalidad absoluta de su misión: en Cristo se produjo un verdadero "cambio del sacerdocio". Jesús no pertenecía a la tradición sacerdotal de Aarón. No ejerció su misión desde el templo. No formaba parte de la casta sacerdotal. No se separó del pueblo para representar lo sagrado. Al contrario, su sacerdocio consistió precisamente en romper esa lógica religiosa. Mientras el sacerdocio del Antiguo Testamento se definía por la separación, Jesús se definió por la identificación y la cercanñia con los hombres y mujeres de su tiempo. Mientras el sacerdote tradicional ascendía hacia Dios desde el ámbito de lo sagrado, Jesús representó a un Dios que desciende hacia la humanidad y especialmente hacia los y las pobres, las personas excluidas y sufrientes. Su sacerdocio nació no de la distancia sino de la cercanía, no del privilegio sino de la solidaridad, no del poder sino del servicio, no del templo sino de la vida. Y alcanzó su culminación no en un santuario sagrado sino en una cruz levantada fuera de la ciudad, en el lugar de las personas marginadas. El sacerdocio de Jesús constituye una crítica permanente a toda forma de sacerdocio que tienda a separarse del pueblo, a elevarse sobre él o a monopolizar la mediación religiosa. El sacerdocio de Jesús fue el sacerdocio laico de la compasión, como él de todos los bautizados de hoy. Por estas y otras razones, las críticas en los medios de comunicación no se hicieron esperar: “El Dicasterio para la liturgia ha vuelto a cerrar la puerta que el Concilio Vaticano II entreabrió hace más de sesenta años¿ - El púlpito prohibido: Roma cierra la boca a los laicos en misa - La homilía prohibida: ¿la iglesia vuelve a elegir la cristiandad? - ¿Por qué Roma no prohíbe de paso predicar a muchos curas? - Los católicos alemanes se rebelan ante el 'No' del Vaticano a la predicación de los laicos en las misas - La iglesia que calla al pueblo: cuando el púlpito se convierte en frontera - ¿Qué sacerdocio quiere representar hoy la Iglesia? …” Recordemos el “sentido de fe” del Pueblo de los bautizados que es norma de fe, el famoso “sensus fidei” de la tradición de la Iglesia católica. Según lo repitió el papa Franciso: “Este discernimiento sobrenatural es suscitado y sostenido por el Espíritu de la verdad, lo que permite a los cristianos reconocer y seguir la acción de la gracia de Cristo en su vida diaria”. A pesar de los pesares, sigamos construyendo el sueño del papa Juan 23 retomado por el papa Francisco: “La Iglesia es de todos, pero más especialmente es la Iglesia de los pobres”. Confirmémonos en la opción por los pobres tal como lo dijeron los obispos latinoamericanos en su reunión de Puebla (México, 1979): Los invitamos a “aceptar y asumir la causa de los pobres como si fuera su propia causa, la causa de Cristo”. Trabajemos para que seamos lo que nos encomendaron el día de nuestro bautismo: “Eres profeta, sacerdotes y rey-pastor”.

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