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1/25/2026

Manifiesto por la Paz en América Latina y el Caribe


 El mundo en el que nos despertamos este 3 de enero es diferente y más peligroso. Con una agresión militar vertiginosa de parte de EEUU, se inauguró el 2026. Secuencia militarista incremental que tuvo un giro a partir de octubre pasado con el desplazamiento de tropas de los EEUU en el Caribe y su accionar ilícito durante meses.

La agresión criminal y el secuestro del presidente en ejercicio Nicolás Maduro y de la diputada Cilia Flores, fueron una acción imperialista y colonial que enterraron de hecho al derecho internacional. La cantidad de víctimas venezolanas y cubanas fatales, superó el centenar.

Las normas establecidas desde los tratados de Westfalia en 1648 hasta la paz de Yalta, la Carta de Naciones Unidas, los Convenios de Ginebra de 1949, y todo el orden jurídico regional e internacional (Declaración de los DDHH 1948, Pacto internacional de los Derechos Civiles y Políticos 1966, CELAC 2014, entre muchos otros) y la propia Constitución de Estados Unidos, saltaron por los aires. Hoy solo vuelve a regir la ley del más fuerte: la fuerza bruta, que se ha manifestado también en el genocidio en Palestina.

La Estrategia de Seguridad Nacional 2025 es una declaración de intenciones para expandir un imperio estadounidense desde Groenlandia hasta la Patagonia. Trump ha repetido (basado en la doctrina Monroe) que el continente americano le pertenece a EEUU y que solo Washington determinará quién y qué se hace en él.

Brasil, Colombia, Cuba, México, además de Groenlandia: Trump afirma que los someterá a todos y disparará sin previo aviso cuando así lo quiera y requieran sus intereses. Es una amenaza abierta contra todos nosotros.

El artero ataque a Venezuela marca un primer paso expansionista. Trump dijo que quería el petróleo de Venezuela y "otros recursos" (tierras raras, litio, agua, etc.). Esto es fascismo.

Un nuevo peligro obliga a condenar sin demora: las armas nucleares han dejado de ser un factor disuasorio. Ya no hay reglas.

Es imprescindible un posicionamiento claro y responsable de todos los países del mundo, porque todos estamos en riesgo, y de manera particular los pueblos de América Latina y el Caribe, históricamente expuestos.

La hora de los pueblos ha llegado para mantenernos como región de Paz y libre de armamento nuclear. En este momento no somos ni lo uno ni lo otro. De nosotros, dependerá también, el futuro pacífico de la Humanidad.

Porque no somos “patio trasero” de nadie, porque queremos construir en paz nuestro futuro:

¡Sí al diálogo! ¡Sí a la Paz!

¡Por una América Latina y el Caribe que continúe siendo territorio de Paz!

Comité Uruguayo Antiimperialista de Solidaridad con Cuba y los Pueblos del Mundo.

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