Soberana Caravana: el canto de José Alejandro Delgado ante el ataque imperialista
En la Plaza de los Museos, en Caracas, los niños y las niñas dibujan aviones cargados de flores y no de bombas, junto a los rostros de Nicolás Maduro y la diputada Cilia Flores, el presidente venezolano y la primera combatiente, secuestrados en la noche del 3 de enero. Música, poesía y canciones se alternan con las reflexiones políticas de Blanca Eekhout, Erika Farías, Génesis Garvett e Hindu Anderi. Entre el público, con banderas y pancartas, se ven caras conocidas de la intelectualidad, como Judith Valencia. En la tarima, los versos de poetas como Joel Linares Moreno siguen las notas de la cantora Amaranta, anunciadas por la promotora cultural Margot Sivira, organizadora de la Soberana Caravana: una iniciativa del Frente Francisco de Miranda que reunió a artistas, cultores, poetas, activistas, circenses, actores, cantantes y bailarines.
Esta es la primera edición de varias que se estarán replicando en distintas zonas de Caracas con el propósito de elaborar juntos la herida profunda impresa por el ataque imperialista, y mostrar una respuesta de amor, compartir y fortaleza que está venciendo la violencia y el temor. Ha concluido este primer encuentro José Delgado, músico, compositor y cantautor venezolano, que ha conmovido al público con sus palabras de aliento y compromiso.
En su repertorio predomina la fusión de ritmos provenientes de la música popular tradicional venezolana con géneros como el jazz, el rock and roll, la salsa y el pop. Sus principales instrumentos de ejecución son el cuatro y la guitarra. Él vive en Ciudad Tiuna, donde se desencadenaron las bombas de Trump. Al terminar el encuentro, nos contó lo que ha vivido.
¿Cuál es el significado y el objetivo de esta iniciativa?
Estamos acá en esta Caravana Soberana, en esta primera edición en la Plaza de los Museos, haciendo canto y levantando nuestras voces. Estamos articulando nuestros corazones para sentirnos juntos en este nuevo momento que nos ha llegado y que nos plantea muchos desafíos por delante. Como siempre, el pueblo venezolano ha tenido desafíos porque decidió emanciparse. Siempre elimperialismo utiliza muchas formas para doblegarnos; algunas son evidentes, otras muy calladas pero efectivas. Hacer resistencia a eso requiere enormes cantidades de energía, y el canto y la poesía se convierten en esa manera de resguardarnos, de contenernos ante toda esta conmoción que estamos viviendo. Viví el bombardeo en mi comunidad.
¿Tú lo viviste directamente?
Sí, yo vivo en Ciudad Tiuna.
Para explicarlo a quien nos lee desde afuera, ¿qué es Ciudad Tiuna?
Ciudad Tiuna es el urbanismo piloto que creó el Comandante Chávez dentro del Fuerte Tiuna, el principal fuerte del país. Fue el lugar donde atacaron la mayor cantidad de misiles y bombas en este bombardeo horroroso. Son alrededor de 25 mil familias entre todos los sectores. Es un proyecto habitacional de la Revolución Bolivariana donde nos dieron soluciones habitacionales para las familias trabajadoras. Es un bastión de dignidad, de fortaleza y de revolución. Está poblado de muchos niños, parques y mucha vida permanente. Sentir lo que nos pasó el 3 de enero fue una situación horrorosa que tendremos que procesar como comunidad. Es un recuerdo horrible que nos sella, pero las vulnerabilidades también sellan lazos profundos.
Y ha habido heridos también, ¿no?
Heridos y muertos. En el otro sector de viviendas, hacia la zona de “los bielorrusos”, se sintieron mucho más las explosiones. De verdad que sigo buscando palabras para dar salida a esos sentires, porque vivir eso es algo verdaderamente impactante. Estábamos durmiendo y de pronto los estallidos. Uno piensa, mientras baja la escalera, que en cualquier momento va a estallar su casa. La gente gritaba en pánico. Todo fue muy feo. Pero la comunidad se reunió, nos hemos estado encontrando y tratando de recomenzar el circuito cotidiano. Vamos a estar fortalecidos cada vez más. Confío en que es así porque nos toca; nos llamaron nuestros libertadores hace muchos años. Esto me trasciende a mí y a mi época. Es un llamado de nuestros ancestros y nosotros no tenemos otra cosa que hacer sino cumplir esa orden.
Afuera, por las redes sociales, dijeron que ha habido saqueos y que la oposición ya está haciendo fiesta en la calle. ¿Cómo lo viste tú ahí? ¿Qué está pasando realmente en la calle?
Bueno, la calle está tranquila, está en paz. Yo no he visto ningún foco de violencia ni aplausos. Creo que nuestro pueblo es comprensivo y leal. Esa enseñanza es aleccionadora. Nuestro pueblo mismo, como siempre, se comporta a la altura ante las adversidades. Yo me conmuevo mucho y refuerzo cada vez mi compromiso.
¿Cuántos años tienes tú?
Tengo 45, los cumplí el 28 de diciembre.
Pareces un jovencito. ¿Y cuándo empezaste a hacer música?
Comencé muy pequeño en casa, con las parrandas de mi familia, con mis padres y mis hermanos.
¿Y cómo definirías tu estilo?
¿Mi estilo? Sentido. Porque si no lo siento, no lo canto. Eso es de verdad, es real, y eso es raro en este momento. Mi música se alimenta de la trova venezolana y latinoamericana, de nuestros trovadores más originarios y de nuestras músicas tradicionales. Ese es mi primer alimento.
¿Hay algo de rap también...
Hay de todo un poco. Experimento con muchos sonidos. Tengo una predilección por la música tradicional venezolana, pero desde ahí, con total libertad, combino sonidos. Algunos se queman en las manos y otros quedan muy bien. Es una música bastante mezclada con una búsqueda poética muy mía. No se trata solo de repetir cosas, sino de crear con los instrumentos y lo que voy sintiendo. Voy creando canciones con mi propio sello, con mi propia manera de matar los piojos.
En Ciudad Tiuna hay muchos músicos, ¿verdad?
Muchos. Está Lionel, Lilia, Amaranta, Tijoy... hay muchísimos.
¿Cómo nació esta Caravana Soberana y cómo reaccionaron de inmediato ustedes?
Esta caravana nace con la convocatoria del Frente Francisco de Miranda con la idea de llevarle arte a nuestro pueblo, de encontrarnos para cantarnos y sentirnos juntos. Creo que va a estar aquí unas cuantas semanas más, porque es muy importante este espacio de sentimiento. Tenemos que transitar dos cosas: por un lado la conmoción y los relatos que son difíciles de tragar, y por otro, mantenernos en pie de lucha para seguir defendiendo nuestra revolución.
¿Cuál es tu análisis de lo que ha pasado? ¿Qué escenario podemos imaginar ahora?
Nunca imaginábamos este escenario, aunque estaban las advertencias. Nuestro pueblo está en paz y la dirigencia de nuestras instituciones está haciendo lo que tiene que hacer. Nuestro presidente, que está secuestrado, nos ha dado señas de dignidad; está en pie, no está disminuido. Nosotros asumimos lo que ellos nos van diciendo y tenemos que continuar en la disciplina, fortaleciendo lo que yo llamo la orgánica de la lealtad que tiene este pueblo.
¿Cómo definirías esa orgánica de la lealtad a nivel poético?
Como algo que nos articula. Es la lealtad a nuestra historia, a nuestra memoria histórica y a nuestros principios. Muchas veces no podría explicártelo a profundidad, pero es algo que nos mantiene disciplinados. Aunque somos un pueblo muy rebelde y es difícil que hagamos absolutamente lo que alguien quiera, sí sabemos nuclearnos cuando hay una situación seria. A veces podemos no entender por dónde van las cosas, pero no por eso nos vamos a desordenar. Ya se aclarará el camino que tenemos que tomar. Yo no soy un militar con misiles ni bazucas, no sé de eso, pero confío en que nuestro gobierno tiene hombres y mujeres formados para eso. Estoy seguro de que actuaron de la manera que había que actuar.
¿En qué sentido?
Estoy convencido de que hubo una orden de no hacer una resistencia mayor. Porque si hubiésemos tenido más resistencia, todos los barrios de Caracas estarían llenos de miles de muertos. Fue así porque esos perros venían babeando por matarnos a millones. Cayeron hermanos y hermanas; estamos con sus familias, les honramos la memoria y su lucha no va a ser en vano. No pudieron matar a más gente, y eso también es la orgánica de la lealtad.

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