Por Geraldina Colotti, desde Caracas, RedContactoSur, 3 de marzo de 2026.
Alexis Corredor es un dirigente político de larga trayectoria en el movimiento sindical venezolano y en la Central Bolivariana Socialista de Trabajadores (CBST). Profesor de historia y ciencias sociales, educador e investigador, miembro del PSUV, ha sido ministro del Poder Popular para el Proceso Social de Trabajo. Previamente, fue rector del Consejo Nacional Electoral (CNE), presidente del Centro Nacional de Estudios Históricos, y diputado de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) entre 2017 y 2020.
Lo encontramos en el salón dedicado al inolvidable revolucionario Jacobo Torres de León, al término de la reunión internacional con los trabajadores y las trabajadoras de todo el mundo que apoyan la revolución bolivariana. Aquí adelantamos una síntesis de la entrevista realizada para el programa Abrebrecha Venezuela, conducido con Carlos Aznárez, que será transmitida el viernes 6 por Radio del Sur. .
¿Cómo se vive desde la clase obrera este momento inédito después del secuestro del presidente, Nicolás Maduro, y de la primera combatiente Cilia Flores?
Lo primero es que acá la moral está muy alta en medio de las interrogantes, porque son necesarias las interrogantes, y de la incertidumbre. Los trabajadores y las trabajadoras, así como el pueblo venezolano en su conjunto, todos sus sectores, desde los adultos mayores hasta la juventud, sobre todo los muchachos que están en los liceos y en nuestro pueblo haciendo muchas actividades, tenemos la moral en alto.
Evidentemente es inédito lo que estamos viviendo. Cuando el comandante Chávez sufrió el golpe de Estado en 2002, los trabajadores y las trabajadoras ya teníamos previsto para el inicio de la semana de abril un paro de transporte, una huelga contra quienes habían usurpado el poder. Cuando comenzaron las guarimbas en el 2013 y 2014, nosotros, los trabajadores y las trabajadoras, también estuvimos al lado de nuestro Comandante Eterno. Y cuando nuestro Comandante Eterno nos informó que estaba padeciendo una enfermedad que hoy en día decimos que fue envenenado, él nos fue preparando; los trabajadores y las trabajadoras cerramos filas con la Revolución Bolivariana. En el caso del golpe de Estado teníamos nuestro ángel de la guarda, nuestro protector, que era el comandante Chávez, y estaba una dirección del partido conformándose. Cuando desaparece físicamente nuestro Comandante Eterno, nos deja al comandante Nicolás Maduro Moros, nuestro amigo, nuestro hermano de clase, inclusive compañero de Jacobo y nuestro desde nuestros días de estudiantes allá por 1977. Teníamos la orientación y el temple del compañero Nicolás Maduro.
Sin embargo, en el 2026, el imperio y los yanquis nos secuestran al presidente Nicolás Maduro Moros. Y si bien es cierto que su liderazgo y su calidad estadística se venían imponiendo en el mundo como un hombre de los trabajadores y de la revolución, no es menos cierto que intentaban posesionar en nosotros la desesperanza. Pero con la presencia de la compañera Delcy Eloína Rodríguez Gómez como vicepresidenta primero y ahora como presidenta encargada, nosotros entendemos y sentimos que ese vacío de poder, ese vacío inclusive hasta espiritual, ya no existe. Por supuesto, la compañera Delcy tiene una dinámica que no esperaba, y esa situación inédita para ella es también igual para el pueblo venezolano. Pero los trabajadores y las trabajadoras tenemos un norte: nuestra Constitución aprobada en 1999 habla de un proyecto de país, construir la República Bolivariana de Venezuela con un sistema económico, político, social y jurídico que nos permita construir un Estado democrático, popular y soberano donde exista la igualdad social. En ese plan estamos. Defendemos la Constitución y en consecuencia defendemos a Delcy Eloína, al presidente Nicolás Maduro y el legado del comandante Chávez.
¿Y sobre qué bases se apoya esa seguridad de ustedes en un momento que parece tan confuso?
El presidente nos dio unas instrucciones el 23 de octubre cuando convocó el Congreso Constituyente de la clase obrera. Él habló de cuatro tareas: la primera, que los trabajadores discutiéramos sobre la transformación del modelo económico. La segunda tarea, la necesidad de la defensa de la patria, profundizando la defensa de las entidades de trabajo a través de los cuerpos de combatientes y las milicias obreras; el trabajador dedica tiempo a la producción pero también al estudio y a la preparación física y militar. La tercera tarea fue que el movimiento organizado se reformulara y potenciara, enriqueciéndose con los voceros de los Consejos Productivos de Trabajadores (CPTT), delegados de prevención, emprendedores, mujeres trabajadoras y juventud. Y una cuarta tarea que es el tema internacional. Él nos dijo que el imperialismo no nos va a dejar tranquilos. Tenemos que seguir luchando por una sociedad libre y amante de la paz junto a los compañeros cubanos, nicaragüenses y todos los pueblos del mundo. Por eso el 17 de diciembre de 2025 hicimos un congreso internacional y estamos creando una coordinación de la clase obrera contra la guerra y por la paz. Cuando recibamos nuevamente a nuestro presidente obrero y a Cilia Flores, les diremos: aquí están las tareas que usted nos pidió, ya realizadas.
Pero desde afuera, no solamente la mediática hegemónica, sino también algunos compañeros que tienen dudas, dicen que todo esto ya se acabó, que ahora son los Estados Unidos quienes mandan aquí y que tienen bajo chantaje el petróleo. ¿Cómo responde la clase obrera a esto?
En primer lugar, hay que revisar las intervenciones de nuestra Presidenta encargada desde el momento en que ella, como vicepresidenta ejecutiva, le pidió a los gringos fe de vida de Cilia Flores y Nicolás Maduro en la madrugada del tres de enero. Lo hizo con la frente en alto, como lo aprendió de su papá, Jorge Antonio Rodríguez, secretario general de la Liga Socialista asesinado durante el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez.
En segundo lugar, ella planteó tres líneas tácticas. Primero, mantener la unidad del pueblo; aquí no hay momento para dudar ni cruzarse de brazos. Quien duda no comprende la realidad. La compañera Delcy dijo que estamos en un nuevo momento. Aunque intenten chantajearnos, ella indicó que sobre la base de la diplomacia y el diálogo estableceremos las reuniones y acuerdos. Ellos tienen a nuestro presidente, pero ellos necesitan nuestro petróleo. Nosotros tenemos el petróleo y para nosotros es fundamental la vida de los compañeros Cilia y Nicolás. Quienes duden no tienen fe en la revolución. El noventa por ciento de los medios lo controla el imperialismo y por eso manipulan diciendo que el petróleo no es nuestro. Venezuela vende petróleo a futuro y la relación con Estados Unidos es que el veintisiete por ciento de nuestra producción va históricamente para ellos.
Sin embargo, ver a los secuestradores recibidos en Venezuela ha contribuido a esta lectura. ¿Existe, en cambio, otra interpretación?
La dignidad del pueblo venezolano está por encima de todo. El legado de nuestros aborígenes Guaicaipuro y Juana, de nuestro Padre Libertador y del comandante Chávez se mantiene. Por eso el jefe del Comando Sur no dio una orden por teléfono ni citó a nuestra Presidenta encargada como si fuese su secretaria; tuvo que venir a Venezuela. El Secretario de Energía y el Secretario del Tesoro de los Estados Unidos han tenido que venir a reunirse con la Presidenta encargada porque, aunque antes no lo reconocían, hoy el mundo reconoce la figura de Nicolás Maduro como Presidente constitucional. Sabemos que la embajadora que enviaron es experta en contrainsurgencia y golpes de Estado, y que junto con la CIA organiza actividades en nuestro país. Pero como dijo el presidente Nicolás Maduro cuando presentó la ley antibloqueo: algunas cosas habrán que hacerse de manera discreta. Algunas cosas no se podrán decir. Eso es lo que está haciendo nuestro gobierno, de tubo a tubo entendiéndose con los Estados Unidos. Más allá de lo que digan los desesperanzados, la esperanza está en la calle.
Recién el ministro del Trabajo, Eduardo Piñate, adelantó que podría haber novedades respecto al poder adquisitivo de los trabajadores, golpeado por las medidas coercitivas. Sabemos que la extrema derecha y una parte de la supuesta izquierda chavista aliada con el imperio utilizan el malestar para desestabilizar. ¿Cómo se prepara la clase obrera?
La clase obrera venezolana y su dirección política están muy claras. Si algún trabajador considera que Donald Trump, el mismo que dio la orden para bombardear las lanchas, el mismo que ordenó el secuestro de nuestro presidente y que apoya el genocidio contra el pueblo de Palestina, ahora quiere a la clase obrera venezolana, está equivocado.
Nuestra Presidenta encargada fue muy clara: cuando los Estados Unidos comiencen a desbloquear nuestras cuentas, eso permitirá que ingrese una gran cantidad de millones de dólares represados. Ella planteó que con esos trescientos millones de dólares que ingresan por la venta a futuro de petróleo se organicen dos fondos: un fondo social (salud, educación y trabajadores) y un fondo de infraestructura para los servicios. Es cierto que gran parte del aparataje dependía de tecnología norteamericana; aunque tenemos tecnología iraní, rusa, china y turca, muchos repuestos son de factura estadounidense y las compañías temen sanciones si negocian con Venezuela.
Las medicinas que llegaron hace quince días no son una donación del señor Trump o de la embajadora por caridad. Esas medicinas ya habían sido trabajadas y solicitadas con anterioridad por la Organización Mundial de la Salud. Recientemente la Asamblea Nacional aprobó la ley constitucional de la Cruz Roja de Venezuela para que sea una institución calificada por nuestra asamblea la que contribuya a la distribución.
¿Y con respecto al salario?
En cuanto al tema salarial, en el 2018, el presidente propuso el Programa de Recuperación, Crecimiento y Prosperidad Económica. Hablar de aumento de salarios es una treta que los empresarios capitalistas buscan para confundir, porque la inflación y el dólar criminal lo pulverizarían. Nosotros hablamos de ingreso mensual indexado, porque eso contribuye a que nuestra economía se fortalezca. El Ministro del Trabajo aclaró que no se ha planteado un aumento de salarios tradicional, sino la necesidad de revisar todas las condiciones de los trabajadores. Se hizo una encuesta por el “sistema patria” y los trabajadores hemos opinado. Ratificamos la plena confianza en el equipo de la Presidenta encargada Delcy Rodríguez.
En un encuentro coordinado por el ministro de Cultura, Ernesto Villegas en el marco de la Ley de Amnistía, había campesinos, pobladores y obreros que han sido golpeados por empresas privadas que no respetaron sus derechos, o por avances «desde abajo» de la revolución que quizás no fueron bien entendidos por las autoridades. Se trata de vanguardias en ocupaciones obreras o comunas campesinas golpeadas por terratenientes. ¿Cómo evalúa eso y qué respuesta se da en una fase tan delicada?
Bueno, hay avances que no se cumplieron. Nuestra Constitución establece un ordenamiento jurídico que toca lo político, social, económico y estratégico. Estamos construyendo un nuevo Estado, y la construcción del socialismo bolivariano no es lineal ni de facto. Es un trabajo táctico. Seguimos teniendo manifestaciones de la cultura del viejo Estado que no termina de morir, y el nuevo, que está naciendo, tiene que confrontar esas resistencias. Nuestro gobierno revolucionario, desde Chávez hasta el presidente Nicolás y ahora la Presidenta encargada, ha adelantado acciones para que el Estado Social de Derecho y de Justicia se consolide. Es muy importante lo que dices: estamos en un proceso de depuración para que esa vanguardia sea realmente atendida.
En este nuevo proceso de conciliación nacional en busca de estabilidad, vemos la presencia de figuras con intereses opuestos, como Fedecámaras o la derecha. ¿Cómo puede la clase obrera evitar que estos sectores retrasen o bloqueen el proceso de cambio? Además, el diputato Francisco Torrealba está muy comprometido con la organización de la Ley de Amnistía. ¿Cómo se posiciona la clase obrera ante esto?
En este sentido, Francisco Torrealba forma parte del ser parlamentario y de ser jefe de la Comisión Internacional del Congreso Constituyente, también del equipo de trabajo de la Ley de Amnistía. Esta ley es producto de acuerdos políticos, de la necesidad del reencuentro del país sobre la base del diálogo y la diplomacia de paz. Ya el comandante Chávez adelantó durante años la amnistía e indultos, e igualmente lo hizo el presidente Nicolás Maduro.
Esta Ley de Amnistía, aprobada por unanimidad en la Asamblea Nacional, refleja la voluntad política de paz frente a los tambores de la guerra y el avance del fascismo. Si esa oposición en la Asamblea o los empresarios de Fedecámaras – que nunca cuestionaron las medidas coercitivas pero ahora aceptan el diálogo – se suman, bienvenidos sean. Todo sea por potenciar los cambios a favor de nuestro pueblo. Como dije antes, formé parte de los 77 constituyentes de la clase obrera y nuestra prioridad es que la paz garantice la continuidad de la Revolución.
Otro tema delicado. Hay gente de afuera diciendo que Cuba reaccionó disparando a las lanchas de mercenarios y Venezuela no. Dicen que Venezuela vende su soberanía mientras Cuba resiste. Hay una campaña sucia para burlarse de la diplomacia de paz. ¿Qué opinas?
Recordemos la operación Daktari, donde mercenarios se entrenaban para acciones terroristas, y la operación Gedeón organizada desde Estados Unidos con apoyo de Colombia. En ambos casos, nuestro pueblo, la Fuerza Armada y la milicia supieron dar respuesta con inteligencia social. En el caso de los compañeros cubanos, están en todo su derecho de hacer lo que hicieron y nosotros lo avalamos.
Lo que ocurrió el 3 de enero demostró la superioridad tecnológica cobarde de las tropas de asalto de Estados Unidos. Duraron unas cinco horas. Fallecieron o fueron asesinados más de cien personas, entre ellos 44 soldados y soldadas venezolanos y 32 héroes cubanos. Cuando se revisan los medios de Estados Unidos, se ve que tuvieron helicópteros averiados, heridos y muertos. Lo que dijo Donald Trump de que fue una operación impecable es mentira, pero son tan inmorales que no van a rectificar jamás. Nosotros, en nuestro momento, también supimos dar respuesta a esa incursión terrorista de acuerdo a nuestras condiciones.
Se dice también afuera que con los chinos y los rusos se acabó el negocio del petróleo porque Norteamérica quiere monopolizar todo a través de un fondo Qatar donde Venezuela debe poner su dinero. ¿Son los Estados Unidos quienes ahora deciden de verdad esto?
Hay dos cosas. Primero, cuando el presidente Nicolás Maduro presentó la Ley Antibloqueo en la Asamblea Constituyente de 2017, de la cual formé parte como integrante del equipo de los 77 constituyentes de la clase obrera- que fuimos la bancada más numerosa en esa instancia -, dijo: en silencio tendrá que ser. Lo segundo es que la gestión de gobierno le corresponde al Ejecutivo nacional. Aquí hay un alto mando político militar que discute las orientaciones que surgen del partido y de las organizaciones sociales.
Decir que se acabaron las relaciones comerciales con otros países y que Estados Unidos ordena todo es falso. ¿Sería creer que un hombre tan atroz como Donald Trump o un bandido como Marco Rubio, que avalan el genocidio sionista contra el pueblo palestino, de la noche a la mañana se transformaron y ahora quieren el bienestar de nuestros pueblos? Por favor. Nuestra clase obrera petrolera tiene permanente comunicación con las organizaciones de China, Rusia, Turquía y Cuba. Esas relaciones comerciales las lleva nuestra Presidenta encargada y dudamos que lo que dice la mediática yanqui sea verdad.
Un tema recurrente es que Venezuela abandonó a Cuba y ya no puede enviarle petróleo, pero ustedes promocionas la campaña «Amor con amor se paga» en solidaridad con Cuba. ¿Los camaradas pueden quedarse tranquilos?
Hay que tener comprensión del momento político. Si tenemos confianza en nuestra dirección político-militar y en nuestro gobierno, tenemos que desechar esos informes pesimistas. Un grupo de personas que no tiene vinculación con nuestro pueblo ni con los sindicatos cubanos tiene muy poca autoridad moral para repetir lo que dice la mediática.
Nosotros, desde la Comisión Internacional del Congreso Constituyente de la Clase Obrera, consideramos que aclarar estas dudas es vital. Como trabajadores y como gobierno revolucionario, jamás vamos a dejar de apoyar a nuestros hermanos y hermanas cubanas. Así como le tendimos la mano al pueblo colombiano para contribuir a la paz frente a los paramilitares, cuando el Presidente Chávez habló con esas almas piadosas de Uribe y de Santos para poder contribuir a la paz por la acción de los paramilitares contra el pueblo y los campesinos, de esa misma manera nosotros, así como le tendimos la mano y se la seguimos tendiendo al pueblo colombiano, se la tendemos y se la mantenemos extendida a los compañeros cubanos. Hasta ahora nosotros no hemos tenido ningún cruce de discusiones o de reuniones con los compañeros cubanos porque estemos abandonando nuestra tarea. Sería dejar de ser bolivarianos, sería dejar de ser chavistas, sería inclusive traicionar el pensamiento del compañero Nicolás Maduro que con el comandante Fidel y con el comandante Raúl Castro, así como con todo el pueblo cubano, hemos sido consecuentes y ellos han sido consecuentemente solidarios con nosotros. De tal manera que aquí no cabe eso.
¿Pero quiénes son los aliados de la Revolución considerando las traiciones internas en la Patria Grande? Venezuela no pudo entrar en los BRICS por una decisión de Brasil…
Para nosotros, todos los movimientos de trabajadores del mundo son nuestros aliados, incluso en Estados Unidos o en Israel. Son hermanos de clase porque no son dueños de los medios de producción. Efectivamente, no estamos en los BRICS, pero esa no fue una decisión del movimiento de trabajadores brasileños, fue una decisión política que tomó el gobierno de Lula y ellos asumen su responsabilidad.
Nuestro gobierno mantiene relaciones internacionales con todos, pero tras lo sucedido el 3 de enero, se exigió una embajada en Estados Unidos dentro de las negociaciones. Esto nos permite atender a nuestros connacionales perseguidos por el ICE y velar directamente por la situación de Nicolás Maduro y Cilia Flores. Extendemos la invitación a todos los movimientos: aunque algunos no compartan el proyecto bolivariano, si están de acuerdo en luchar por la paz y contra la guerra, son nuestros hermanos de clase.
Antes del doble secuestro de la pareja presidencial, cuando el imperialismo estadounidense estaba intensificando los ataques contra Venezuela, el Capitán Diosdado Cabello hizo un llamado a constituir Brigadas Internacionales en todo el mundo, en analogía con aquellas organizadas durante la Guerra Civil Española. El congreso de la clase obrera ha asumido esta propuesta. ¿Podría explicarnos en qué términos? Muchos solidarios en Europa se lo preguntan.
Uno de los primeros pueblos en practicar el internacionalismo proletario y la creación de brigadas fueron los compañeros cubanos en educación, salud y deporte. El caso de las nuestras tiene que ver con que para el 17 de diciembre estaba latente la posibilidad de una invasión, agresión que se dio físicamente el 3 de enero pero que se mantiene a través del bloqueo y la guerra psicológica.
La brigada que aprobamos el 17 de diciembre 2025 con más de trescientos compañeros es de apoyo a la Revolución Bolivariana para enfrentar no solo la agresión bélica, sino también para compartir experiencias técnicas con electricistas, expertos en telecomunicaciones, educadores y profesionales. No es solo para venir a combatir, porque nosotros tenemos un ejército que va a responder, como respondió el 3 de enero. Pero a la vez tenemos desde la clase obrera los cuerpos de combatientes y las milicias obreras.
Los compañeros del internacional han planteado que quieren conocer esa experiencia. Se trata de intercambiar conocimientos técnicos, profesionales, académicos y de salud, y a la vez nosotros damos entrenamiento de cualquier tipo. Las brigadas internacionalistas son de solidaridad para profundizar el trabajo de la revolución, la organización de la clase obrera y la unidad entre hermanos de clase. Nuestro norte es el socialismo bolivariano. Primero construimos la República, conquistamos la libertad de los compañeros secuestrados y seguimos construyendo el socialismo.
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