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11/27/2022

Bolivia ataques y acusaciones contra el vicepresidente David Choquehuanca y el gobierno

 


Aclaramos  Red Contacto Sur apoya a los compañeros del legitimo gobierno del Estado Plurinacional de Bolivia ,en este caso al Jilata David Choquehuanca ante los desesperados ataque de quienes hoy están teniendo un plan negro contra el gobierno para desestabilizar la democracia en dicho estado ,muestra de ello son los permanentes ataques en contra de los integrantes del gobierno es decir si atacas a un ministro puesto por el gobierno atacas al gobierno .

Reiteramos nuestro apoyo al legitimo gobierno ,para de lo que decimos colocaremos una serie de artículos donde verán quienes son los que atacan al gobierno y de esta forma son oposición 

Por Red Contacto Sur      Ruben Suarez  Director 


--------ataque a David por ex lider cocalero

El líder cocalero volvió a tildar de “traidores” a los diputados “renovadores” que aprobaron la Ley del censo en la Cámara Baja. Reiteró diciendo que volvió la democracia pactada

Ivan Alejandro Paredes

Evo Morales fue de frente contra David Choquehuanca. El jefe del Movimiento Al Socialismo (MAS) acusó al vicepresidente del Estado de utilizar dirigentes y dividir organizaciones sociales. El expresidente se estrelló contra el ala renovadora que hay en el oficialismo y los volvió a llamar “traidores” por aprobar la Ley del censo en la Cámara de Diputados junto a las bancadas de Comunidad Ciudadana (CC) y Creemos.

“Los llamados renovadores habían sido traidores, lamento mucho decir la verdad, soy sincero. Acá mismo (en Chapare) estaba un compañero renovador le dije estás equivocado, (me dijo) ‘no quiero hablar contigo’, vamos a hablar (le dije) para que no se equivoque. Usted sabe que David Choquehuanca usa a algunos dirigentes y en algunas regiones, en algunos departamentos, sus dirigentes usados están siendo expulsados, suspendidos en sus bases. Está perjudicando el dirigente que usa David Choquehuanca para dividir organizaciones, y eso pasa acá en el trópico de Cochabamba”, denunció Morales en entrevista con radio Kawsachun Coca.

Morales volvió a reprochar a los denominados parlamentarios “renovadores” del MAS por haber impulsado una Ley del censo que garantiza distribución de recursos y de escaños. El expresidente insistió en que son "traidores" tras lograr acuerdos con las bancadas del CC y de Creemos, en Diputados, para aprobar la Ley del censo.

El ala dura del MAS está en constante enfrentamiento contra el vicepresidente Choquehuanca. El diputado Héctor Arce afirmó que el segundo mandatario condicionó a un grupo de jóvenes en el municipio de Tiquipaya, en Cochabamba, a enterrar y destruir a Evo Morales para asumir algún alto cargo en el Órgano Ejecutivo.

Esto les digo hoy, creo que por primera vez. ¿Saben qué dijo David Choquehuanca en el mes de marzo, abril, a unos 25 jóvenes en una reunión en Tiquipaya? Dijo: Ustedes jóvenes nunca van a ser ministros, ministras, directores, directoras si no destruimos a Evo Morales, si no enterramos a Evo Morales. Eso dijo David Choquehuanca y él representa a los renovadores”, declaró el diputado Arce hace dos semanas.


Via     https://eldeber.com.bo/pais/evo-va-de-frente-contra-choquehuanca-lo-acusa-de-usar-dirigentes-y-dividir-organizaciones_305434


PUEDEN VER MAS EN LOS SIGUIENTES LIMK

https://www.facebook.com/watch/?v=1162487481293499

https://www.lostiempos.com/actualidad/pais/20221121/diputado-arce-llama-cobarde-choquehuanca-dice-que-sufre-complejo

https://www.facebook.com/watch/?v=691877882254792


Diputado Arce llama "cobarde" a Choquehuanca y dice que sufre de un "complejo de superioridad"

Ante la consulta de los medios de comunicación sobre los dichos del vicepresidente, quien en un acto aseguró que están corrigiendo errores de gestiones pasadas, Arce dijo que Choquehuanca es un cobarde.

"(David Choquehuanca) que deje de ser un cobarde, el era ministro de Relaciones Exteriores y seguro está corrigiendo sus errores (...) Saben que David Choquehuanca tiene un complejo de superioridad, él quería ser candidato a presidente y no aceptó ser vicepresidente, hay un video en el que dice: 'Queríamos ir como candidato a presidente, pero cono no tenemos personería juridica, ni modo tenemos que aceptar y hacer campaña', eso dice Choquehuanca", reveló Arce.

Los choques entre el ala "evista" y la "renovadora" del MAS crecieron los últimos días en el marco del conflicto del censo.



ANALISIS. Evo fracaso en su intento de un “Golpe de Estado” contra Luis Arce y autoridades municipales

Evo Morales, actual líder de los cocaleros fracaso en su intento de dar un "golpe de Estado" contra el actual Gobierno para recuperar la Presidencia y uso todos sus medios a su alcance para desbaratar una Ley del Censo y creo un ambiente de incertidumbre denunciando actos de corrupción del régimen de Luis Arce y al intentar descabezar a varios ministros por supuestos vínculos con la denominada “derecha”, dijo el analista político y sociólogo, Juan José Ayaviri.

El profesional señalo que el líder de los cocaleros pidió a la representación del Movimiento Al Socialismo (MAS) en la Asamblea Legislativa, no aprobar la Ley del Censo porque considera que es suficiente el Decreto Supremo 4824, sin embargo Evo Morales sufrió un duro revés en su intento de voltear a Luis Arce y apoderarse del poder.

En la actualidad solo siete parlamentarios del Chapare del ala radical de MAS le siguen siendo fiel al jefe de los cocaleros y los demás congresistas, ahora respaldan a Luis Arce Catacora.

De los 119 legisladores en sala del Congreso, 91 votaron a favor de la Ley del Censo en la Asamblea. Evo incluso advirtió que los parlamentarios serán “repudiados” si la norma deriva en la pérdida de escaños en sus regiones.

Evo va perdiendo poder político, tiene poca influencia en la Asamblea Legislativa y va perdiendo su dominio en el Poder Judicial y en los mandos de la Fiscalía desde donde manipulaba juicios y falsas demandas contra autoridades municipales e incluso pretendió dar golpes municipales en Cochabamba y Quillacollo.

En su desesperación política, casi enloquecido, Evo Morales en su cuenta Twitter dijo: “Reiteramos nuestra exhortación a diputados y senadores a hacer respetar la palabra y autoridad constitucional del hermano presidente @LuchoXBolivia. No es posible que coincidan con la derecha para aprobar una ley del censo, pese a que ya existe un DS firmado por el presidente”, tuiteó Morales.

El exmandatario argumentó que asignar escaños no es competencia del Legislativo, sino del Órgano Electoral. Advirtió que los parlamentarios serán “repudiados en sus regiones” si la norma deriva en la pérdida de espacios de representación.

“Aprobar esa ley es como decir que no hay gobierno ni gabinete. Es un golpe moral e institucional del Legislativo al Ejecutivo. Asignar escaños es competencia del @TSEBolivia. Los legisladores que aprueben una ley que derive en pérdida de escaños serán repudiados en sus regiones”, añade en otro posteo.

En determinado momento, el actual mandatario, Luis Arce, era "un presidente sitiado e incapaz de detenerlo". Los acontecimientos ocurridos en Bolivia tenia verdaderas intenciones de ostentar el poder absoluto".

"Las decisiones adoptadas por el Tribunal Constitucional en sus sentencias, así como el cierre del caso del fraude electoral por parte del Ministerio Público, nos conducen a afirmar que estaría en curso un golpe de Estado de Evo Morales en contra de todas las autoridades electas del país, que representan el sistema democrático boliviano, un golpe de Estado a la democracia boliviana", señaló el profesional.

En su momento la bancada del partido opositor Creemos ha acusado al expresidente de Bolivia Evo Morales de preparar un "golpe de Estado" contra el actual Gobierno para recuperar la Presidencia, al tiempo que ha señalado que el actual mandatario, Luis Arce, es "un presidente sitiado e incapaz de detenerlo". "Creemos alerta sobre los últimos acontecimientos ocurridos en el país y de las verdaderas intenciones de quienes pretender detentar el poder absoluto, recordó.

via http://boliviaprensa.com/reportajes/5187-analisis-evo-fracaso-en-su-intento-de-un-golpe-de-estado-contra-luis-arce-y-autoridades-municipales?fbclid=IwAR263010Mbrmhvkpg01rzPEZrojMCywwUhfrNl7gcCNJvwMlEh3Rb9gyu38


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El «Por ahora» tras las rejas: una guerrillera y la aurora bolivariana Geraldina Colotti Rebibbia, Sección de Alta Seguridad, 1992. Las paredes grises y el eco metálico de las puertas eran ahora el universo de la joven, otrora militante de las Brigadas Rojas. Su ideal de transformación social, forjado en la efervescencia de los llamados años de plomo, la había llevado a un camino de clandestinidad y, finalmente, después de sobrevivir a un tiroteo en el que los carabineros querían acabar con ellos, a esta celda fría donde el tiempo se medía en el parpadeo fluorescente del techo, en el olor de los libros sin cubierta –los únicos permitidos– , en la tinta de los periódicos que se podían encontrar, que manchaba los dedos, pero daba la ilusión de continuar con un hábito indispensable de los años de la guerrilla, cuando era esencial mantenerse informado sobre la situación política y los movimientos del enemigo. Y luego estaba el ritual de los noticieros, que afuera se escuchaban y comentaban juntos en las casas clandestinas. En la celda, ella los escuchaba sola, después de cerrar los libros o los cuadernos, y los comentaba maldiciendo en voz baja, para evitar que las guardias la tomaran por loca. En la pequeña pantalla, incrustada en el muro, las imágenes parpadeaban con la monotonía de siempre: política italiana enredada en escándalos, ecos lejanos de la caída del Muro, la omnipresente sombra de la Guerra del Golfo. Pero una tarde, una figura inesperada irrumpió en la rutina visual. Un militar joven, de uniforme verde oliva y boina roja, con una determinación palpable en la mirada, se dirigía a las cámaras tras un fallido intento de rebeldía en un país lejano llamado Venezuela: «El típico golpe de estado del típico gorila latinoamericano», había comentado el cronista. Pero ella, curtida en el análisis político y la lectura entre líneas, sintió una punzada de curiosidad. Las palabras del comandante, un tal Hugo Chávez, resonaron en el aire viciado del encierro: «Por ahora». Una promesa suspendida, una derrota que no era final. En ese «por ahora», la brigadista sentenciada, vislumbró una chispa, un eco distante de la rebeldía que creía extinguida en los laberintos de su encierro carcelario, mientras se iba imponiendo la narrativa posmoderna del fin de las ideologías y de toda esperanza de cambio para las clases populares. Años después, las rejas de Rebibbia comenzaron a ceder levemente. Gracias a permisos de trabajo externo, la brigadista experimentó el contraste brutal entre la rigidez del encierro y la relativa libertad del mundo exterior, pero bajo una censura y un control igualmente brutal, de un sistema cómplice para el cual solo eran peligrosos terroristas a silenciar. Trabajaba en un pequeño periódico de izquierda, en medio de “sobrinos políticos” que apenas soportaban sus elecciones, y menos aún los constantes controles armados de las fuerzas policiales. Fue allí donde la figura de Chávez y su Revolución Bolivariana comenzaron a tomar forma, nutriéndose de retazos de noticias, comentarios sesgados y la persistente propaganda negativa que los medios occidentales vertían sobre el proceso venezolano, aderezada incluso con apreciaciones racistas. Para la brigadista, que ahora empuñaba el teclado como antes las armas, la distorsión informativa era una vieja conocida. Reconocía las estrategias de demonización, la simplificación burda de procesos complejos, la omisión sistemática de las voces populares. La Revolución Bolivariana era presentada como una deriva autoritaria, un régimen populista abocado al fracaso, una amenaza para la «democracia» y el «orden internacional». Pero la imagen del joven comandante diciendo «por ahora» seguía grabada en su memoria. Había algo genuino en esa derrota anunciada, una conexión palpable con un pueblo que parecía hastiado de la vieja política. Ahora, desde su segunda vida, la brigadista comenzó una silenciosa labor de contrainformación. Devoraba artículos académicos, buscaba fuentes alternativas en internet (una tecnología aún incipiente pero reveladora), analizaba los discursos de Chávez con la misma meticulosidad con la que antes planificaba acciones clandestinas. En la redacción, junto a los pocos que mantenían un juicio abierto sobre la revolución bolivariana, aprovechaba cualquier resquicio para deslizar comentarios que cuestionaban la narrativa dominante. Con sus colegas, debatía sobre la nacionalización del petróleo, los programas sociales masivos, la participación popular en la política venezolana. Su mirada analítica, entrenada en la crítica radical, detectaba las inconsistencias y las manipulaciones de la propaganda anti-bolivariana. Del contacto con las embajadas, llegaban noticias de primera mano, diferentes a las difundidas por las agencias de prensa. No se trataba de una conversión automática ni de una adhesión ciega. Como revolucionaria del siglo XX, y como marxista de escuela europea, ella conservaba su espíritu crítico y sus reservas sobre ciertos aspectos del proceso, sobre todo sobre el tema de la toma del poder y de la falta de expropiación de la burguesía. Pero reconocía en la Revolución Bolivariana un intento real, aunque imperfecto, de desafiar el statu quo, de dar voz a los excluidos, de construir una alternativa al neoliberalismo rampante que asolaba el planeta. Para la brigadista que vio una promesa tras las rejas, la Revolución Bolivariana se había convertido en una interrogante crucial. Ya no se trataba de la lucha armada en las calles italianas, sino de una batalla más sutil, pero igualmente trascendente: la lucha por la verdad contra el imperio de la desinformación. Y en esa trinchera, con las herramientas de su formación política y de su actual profesión, comenzaba a desenmascarar las sombras proyectadas sobre la esperanza que había germinado de un simple «por ahora» pronunciado al otro lado del Atlántico. Su «por ahora» personal se había transformado en una búsqueda incansable por comprender y difundir la complejidad de un proceso revolucionario que resonaba con ecos de sus propios sueños inconclusos. Por eso, jamás, en ningún momento, abandonaría la revolución bolivariana. “Por ahora”. Y para siempre. Cuando la militante terminó su condena y pudo viajar, vivió de cerca la fuerza del Chávez orador y comunicador de la historia. No solo transmitía directrices políticas; narraba la epopeya bolivariana, conectando el presente de la Revolución con las gestas independentistas de Simón Bolívar. Chávez usó la comunicación como una herramienta pedagógica para elevar la conciencia de clase, forjar la identidad soberana y recordar al pueblo sus raíces de lucha. Su insistencia en la historia no era nostalgia, sino un recordatorio constante de que la lucha contra el imperialismo y la oligarquía era un ciclo que se repetía, y que la victoria dependía de la unidad y la voluntad popular. Esta conexión histórica resulta vital para entender la opción revolucionaria en el siglo XXI. Para la ex guerrillera, formada en la militancia radical europea, la experiencia de la Revolución Bolivariana - aunque sin dictatura del proletariado - devolvía la vigencia a la necesitad de la ruptura radical. El siglo XX, con sus intentos de toma del poder por la vía armada, como fue el caso de la guerrilla urbana en Italia, representa una fase histórica cuyas lecciones deben ser comunicadas y analizadas sin los filtros de la condena oficial. Estas experiencias, si bien no siempre exitosas o exentas de errores, demostraron la disposición de algunos sectores a llevar la lucha de clases a sus últimas consecuencias. Comunicar esta historia en el presente no es hacer apología de la violencia, sino recordar que la oligarquía y los grandes grupos económicos jamás cederán su poder voluntariamente. La firmeza revolucionaria es una necesidad histórica. La opción revolucionaria, comunicada y mantenida como principio, es lo que da a un líder la fuerza moral y política para no ceder. Chávez lo demostró: nunca se doblegó ante los diktat de Washington porque mantenía la soberanía como un valor no negociable. Una lección aprendida de la historia, que Nicolás Maduro, otro gran comunicador popular, sigue enseñando con la misma determinación y valentía: más aún en este momento en que, como prisionero de guerra del imperialismo estadounidense, nos envía el símbolo de la firma de Chávez, para renovar de este modo la promesa del “por ahora”.

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