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5/10/2023

MENSAJE DEL PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DEL ESTADO PLURINACIONAL DE BOLIVIA LUIS ALBERTO ARCE CATACORA

 MENSAJE DEL PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DEL ESTADO PLURINACIONAL DE BOLIVIA LUIS ALBERTO ARCE CATACORA

09 de mayo de 2023


Buenos noches hermanas y hermanos bolivianos.


Ayer cumplimos dos años y medio de gestión de Gobierno. El 8 de noviembre de 2020, tras la victoria en los caminos y en las calles de nuestra patria, que garantizó la fecha de las elecciones generales, y luego el histórico triunfo político-electoral que nos dio más del 55% de la votación, asumimos el gobierno con el mandato del pueblo boliviano de resolver: la crisis sanitaria, la crisis económica, la crisis educativa y la crisis política por la que atravesaba nuestro país.


CAMINO AL BICENTENARIO


Estamos a la mitad de gestión y es un buen momento para hacer un balance de lo que hicimos hasta ahora, pero también para hablarles de la proyección que nuestro Gobierno, un gobierno del pueblo, un gobierno de todas las bolivianas y los bolivianos, tiene para los próximos dos años y medio para llegar Unidos a nuestro Bicentenario el año 2025, pero además con un país estable, con crecimiento sostenido y justicia social, económicamente diversificado e industrializado.


Y todo balance, para ser serio y objetivo, debe partir de las condiciones en las que nuestro gobierno encontró la Patria.


ENCONTRAMOS UN ESTADO DESTRUIDO


Producto de las crisis mencionadas, encontramos un aparato estatal abandonado, saqueado, sin recursos, endeudado, con casi todos los proyectos paralizados y sin financiamiento. Encontramos empresas estatales y ministerios parados, con elevadas deudas, sin liquidez, en una situación calamitosa que nos hacía preocupar por su sostenibilidad. Nuestra situación económica era crítica, había aumentado la pobreza, el desempleo, y todas las familias bolivianas sentían angustia y mucha incertidumbre respecto a nuestro futuro.


SALIMOS ADELANTE


Sin embargo, algo que nos llegó a lo más profundo del alma, es que nuestra población, a pesar de enfrentar con sus propios medios la pandemia, la crisis económica, ser perseguida y reprimida por solo buscar el retorno de nuestra democracia, nos daba permanentemente mensajes de fuerza y esperanza.


Los problemas eran muchos, y por ello, había que encarar todo al mismo tiempo.


Desde la salud, encaramos sin vacilaciones y sin demora todas las tareas para combatir la pandemia; priorizando la salud y la vida del pueblo. Asumimos la lucha contra el Covid-19 como una prioridad nacional, y pusimos en marcha un plan integral, que tenía como pilares contar con pruebas y vacunas gratuitas para todo el pueblo, y la coordinación con todos los niveles de gobierno para enfrentar unidos la pandemia.


Con nuestra estrategia, se redujo la tasa de mortalidad del virus de 6,2% durante la primera ola a solamente el 0,1% para la quinta ola; hasta la fecha se han aplicado más de 15,9 millones de vacunas, millones de pruebas PCR y pruebas antígeno nasales se pusieron a disposición de la ciudadanía de manera gratuita. Mi sincero reconocimiento al personal de salud por semejante hazaña. Las familias bolivianas pueden respirar tranquilas, hicimos todo lo que por responsabilidad gubernamental teníamos que hacer frente al Covid-19, y con éxito reestablecimos la normalidad en nuestras actividades.


Asimismo, desde lo económico, tomamos todas las medidas de emergencia y austeridad, pero al mismo tiempo iniciamos la reconstrucción económica y productiva de nuestro país, de la mano del pueblo trabajador.


RECONSTRUCCION DE LA ECONOMIA


El mandato que recibimos de nuestra población fue reconstruir la economía que nos dejaron en ruinas con la crisis más profunda de nuestro país en los últimos 60 años; la economía al segundo trimestre de la gestión 2020 había registrado una caída por encima del 12%; la desocupación se incrementó alcanzando una cifra de 11%, la pobreza subió a niveles alarmantes y también la desigualdad.


Desde lo político, devolvimos al pueblo su “ajayu” que había sido duramente golpeado por un año de convulsión y violencia sistemática, fortalecimos la democracia intercultural que habíamos recuperado gracias a la unidad, lucha y conciencia del pueblo. A pesar de todos los intentos, internos y externos, de acortar nuestro mandato y de que nos vaya mal por mezquinos cálculos políticos, aquí estamos, firmes, para seguir cumpliendo nuestros compromisos con el pueblo boliviano, a quien nos debemos.


No ha sido fácil hermanas y hermanos, pero hoy, a dos años y medio de noviembre de 2020, podemos afirmar que nuestro Estado Plurinacional de Bolivia -en medio de un contexto internacional adverso- está reconstruyendo y reactivando su economía.


Como ningún otro Gobierno, el nuestro no solo tuvo que enfrentar y vencer una profunda crisis económica, el problema mundial de la Pandemia, sino también desde febrero de 2022 enfrentamos las consecuencias de otro problema mundial, como es la guerra entre Rusia y Ucrania. Los efectos más importantes de esta guerra fueron la elevación de precios del petróleo, incremento de precios de alimentos y otros en la gran mayoría de los países, dificultades en la cadena de suministros y la elevación de las tasas de interés especialmente en los países llamados desarrollados.


ESTABILIDAD ECONOMICA Y ESPERANZA


Pese a todo lo que les menciono, hemos retomado el camino de la estabilidad y la esperanza, retomamos el control de nuestro destino, y avanzamos en la reconstrucción de nuestra Patria. Lo que hemos alcanzado unidos hasta ahora, es fruto del trabajo esforzado de cada una de las bolivianas y los bolivianos que aman a nuestro país, y que día a día, desde donde se encuentran, le ponen el hombro a nuestra economía.


Hoy, estamos lejos del escenario desastroso que nos dejaron, hoy podemos mirar con profundo orgullo nuestro futuro y decir que hemos dado grandes pasos en cada uno de los aspectos que hacen a la vida de nuestra sociedad.


El adecuado control de la pandemia, sumado a que volvimos a poner en marcha nuestro Modelo Económico Social Comunitario Productivo, y  las  medidas  que implementamos desde el primer día de Gobierno, nos han permitido retomar la senda del crecimiento económico con justicia social.


CRECIMIENTO ECONÓMICO DE BOLIVIA EN 2022: 3,5%


En 2021, el crecimiento de nuestra economía superó el 6% y en la gestión 2022, alcanzó el 3,5%.


Es un resultado muy importante, pues a pesar de los intentos de boicot a la economía y el funesto paro en la ciudad de Santa Cruz en la gestión 2022, nuestro PIB nominal se incrementó de $us40.703 en 2021, y $us44.315 en 2022, la cifra más alta de nuestra historia.


De la misma manera, el PIB per cápita se incrementó en 7,4% respecto de la cifra de 2021, alcanzando a un monto de $us.3.691, la cifra más alta en la historia de nuestro país.


DESOCUPACION BAJÓ DE 11,1% A 4%


En línea con los resultados en la actividad económica, la desocupación disminuyó sustancialmente de un pico de 11% en 2020 a un nivel de 4% al cuarto trimestre de 2022.


LA POBREZA EXTREMA BAJÓ


La pobreza extrema que aumentó a 13,7% en 2020, se redujo a 11,1% en 2021, la cifra más baja de nuestra historia, siendo este un dato muy relevante, pues como saben, nuestro Modelo Económico, apuesta por crecer redistribuyendo, crecer reduciendo pobreza y desigualdades.


La relación entre el 10% más rico y el 10% más pobre en nuestro país, de 27 veces en 2020 se redujo a 20 veces en 2021, el nivel más bajo de nuestra historia, por lo que estamos cerrando brechas de desigualdad.


INFLACION EN BOLIVIA EL 2022: 3,1%


Pero además, en un contexto internacional adverso, que se refleja en un incremento de precios a nivel mundial, nuestro país ha mantenido una inflación controlada y en la gestión 2022, cerramos la cifra con un 3,1%, el nivel más bajo de la región y uno de los más bajos del mundo.


Al mes de abril de 2023, la inflación se mantiene como una de las más bajas de la región. Este es un fiel reflejo de la estabilidad de la economía y de todo el esfuerzo que el Gobierno hace para lograrla.


REACTIVACIÓN DE LA INVERSIÓN PÚBLICA


Reactivamos la inversión pública como uno de los pilares fundamentales de nuestro Modelo Económico Social Comunitario Productivo.  Desde noviembre  de  2020 hasta marzo de la presente gestión, hemos inyectado más de $us.6.280 millones a proyectos de inversión pública a nivel nacional; principalmente orientados al sector productivo y la construcción de infraestructura en nuestro país. Y por dos años consecutivos, entre 2021 y 2022, fuimos catalogados como el país de la región con mayor porcentaje de inversión pública con relación a su Producto Interno Bruto.


CRECIERON LAS EXPORTACIONES


La reconstrucción de nuestra economía avanza a paso firme, las exportaciones en la gestión 2022 cerraron con un récord de más de $us.13.650 millones; principalmente impulsadas por los productos de la industria manufacturera; y de igual manera las importaciones de materias primas y bienes de capital representan el 83% de las importaciones de nuestro país, denotando nuestro irreversible camino hacia la industrialización.


INDUSTRIALIZACIÓN DE LA PRODUCCIÓN AGRÍCOLA


Asimismo, nuestro Gobierno Nacional está priorizando esfuerzos para llegar con inversión pública productiva y social al área rural, estamos como nunca invirtiendo en el campo, pero no solo buscando mejorar nuestra productividad, sino industrializando; porque sabemos que con el fortalecimiento de nuestro sector productivo agrícola y pecuario, consolidamos nuestro camino hacia la seguridad con soberanía alimentaria garantizando materia prima para la industrialización y también generamos mejores condiciones de vida, empleo y esperanza, lo cual contribuye a evitar la alta migración campo-ciudad, que se ha ido agudizando con los años, y que por supuesto nos preocupa. Este es un gran reto para todos los niveles de gobierno.


Como Gobierno Nacional garantizamos más de $us.1.120 millones para fortalecer al sector productor rural de nuestro país, de manera integral; no sólo a través de construcción de presas, acceso al agua, saneamiento y riego tecnificado, programas, proyectos; sino también infraestructura caminera y productiva.


INDUSTRIALIZACIÓN CON SUSTITUCIÓN DE IMPORTACIONES


Ese es nuestro horizonte hacia el Bicentenario querido pueblo boliviano, la Industrialización con Sustitución de Importaciones; éste, su Gobierno Nacional, está consolidando las bases para una Bolivia Industrializada, para un país que aproveche y se beneficie de todas sus potencialidades y fortalezas productivas.


No hay liberación nacional sin industrialización. Por ello, nuestro Gobierno viene llevando adelante la implementación de más de 130 plantas industriales alrededor de nuestro país; estamos invirtiendo más de $us.3.600 millones a objeto de crear una economía de base ancha para la industria boliviana, en diversos rubros de la economía orientados a dinamizar y beneficiar a productores, artesanos, pequeños, medianos y grandes empresarios.


Considerando todas las potencialidades productivas regionales, nuestras plantas industriales nos permitirán generar un ahorro en importación de más de $us.530 millones en divisas de manera anual, a través del aprovechamiento de la gran diversidad de productos agrícolas desde la papa, los cereales, almendras, frutas, aceites vegetales, lácteos, hasta productos altamente demandados en el mundo como los agroinsumos, fertilizantes, el aprovechamiento de camélidos, productos cárnicos, riqueza piscícola, la fabricación de vidrio, entre otras.


INDUSTRIA DE LA QUÍMICA EN BOLIVIA


En la misma línea, algo que es de mucha importancia, es el anuncio que realizamos hace unos días. De manera histórica, dimos el paso hacia la industria de la Química


Básica, que es la Industria de las Industrias. Con una inversión de más de Bs3.400 millones, esta industria nos permitirá integrar las cadenas productivas de manera horizontal y vertical para beneficiar a más de 1.900 industrias nacionales, así como dar paso a la creación de nuevas industrias y nuevos empleos. Esta planta en sus inicios permitirá sustituir importaciones por $us 210 millones, y en su madurez permitirá sustituir 1400 millones que hoy importamos.


Industrializamos nuestros recursos naturales estratégicos de manera soberana, en el marco de lo que establece nuestra Constitución Política del Estado; continuamos con la producción de urea: en la gestión 2022 se marcó un récord con más de $us.230 millones de ventas y nos posicionamos como uno de los principales proveedores de agrofertilizantes de la región.


INDUSTRIALIZACIÓN DEL LITIO CON SOBERANÍA


También de manera histórica, tomamos la decisión de aplicar nuestra estrategia digna, soberana y eficiente, para avanzar en la industrialización del litio, la energía del presente y del futuro que nos permitió batir récords de venta de cloruro de potasio y carbonato de litio en la gestión 2022. Asimismo, a través de la implementación de complejos industriales con la más moderna tecnología de extracción directa de litio – EDL, posicionaremos a nuestro país como referente en esta materia en el continente. Y ya contamos con un primer contrato firmado con una empresa china.


PRODUCCION DE BIODIESEL


Avanzamos también en la construcción de dos plantas de biodiesel y el diseño de una planta de HVO para la producción de diésel ecológico, a través de las cuales generaremos un ahorro de aproximadamente $us.400 millones anuales en importaciones.


Adicionalmente concretamos el financiamiento para la planta refinadora de Zinc de Oruro, la conclusión del estudio para la nueva planta de Zinc de Potosí. Y este año culminaremos nuestra planta Siderúrgica del Mutún con la cual ahorraremos $us.200 millones en importaciones.


Somos el gobierno de la industrialización, trabajamos sin descanso para sentar las bases de una economía diversificada, y sustituir las importaciones desarrollando industria con valor agregado; para que la esperanza recuperada de nuestro pueblo, se vea recompensada con mejores días y un futuro promisorio generando empleo digno, ingresos para las familias bolivianas, disminuyendo la dependencia a insumos y productos importados.


Y precisamente acá tenemos la oportunidad de dar un rol histórico a la juventud, aproximarla a los temas importantes y trascendentales de nuestro país porque son el presente y el futuro de Bolivia.


Nosotros estamos consolidando la industrialización, y nuestros jóvenes son un pilar fundamental de este proceso, por eso hay un gran desafío también en la formación, en los institutos técnicos y en las universidades, para acompañar este salto cualitativo en nuestra economía, formándose en ciencia y tecnología, para asumir los nuevos retos que se presentan en una Bolivia industrializada. Tenemos mucha capacidad y estoy seguro, por lo que converso con mis alumnos en la universidad, que los jóvenes van a estar a la altura de este desafío, si también damos un salto cualitativo mejorando la calidad educativa.


Por otro lado, también es importante que sepan que vamos a incursionar en la explotación e industrialización de tierras raras, así como en la producción de bienes de capital. Solamente cuando eso pase, mis hermanas y hermanos, la tarea estará completa. Por eso necesitamos una juventud con ciencia y conciencia, comprometida con nuestra Patria y los intereses del pueblo, participando activamente en la consolidación de nuestro Estado Plurinacional, y del Vivir Bien de todas y todos los bolivianos.


AVANZAMOS PESE A LOS OBSTÁCULOS INTERNOS Y EXTERNOS


Estamos avanzando, pese a quienes, desde afuera y desde adentro, intentan posicionar la idea de crisis económica, pese a quienes quieren sembrar incertidumbre y generar inestabilidad, y lo estamos haciendo junto al pueblo que no quiere volver atrás, sino seguir avanzando.


Sin embargo, también es importante que conozcan, que así como hemos avanzado, también tenemos algunas dificultades, en contexto internacional adverso como lo hemos indicado, que hace más compleja la situación, pero quiero que estén seguros, que así como hemos salido victoriosos de momentos muy difíciles, lo volveremos a hacer.


HAY PROBLEMAS DE LIQUIDEZ DEL DOLAR


Bolivia, como algunos países de la región, enfrenta problemas de liquidez del dólar estadounidense, que en nuestro caso, producto de la aprobación de la Ley del Oro y otras medidas que estamos asumiendo, los iremos superando paulatinamente. Varios países entre ellos Argentina, Brasil, países árabes y otros, ya están acordando con China, principal proveedor de manufacturas en el mundo, transar en Yuanes chinos antes que en dólares estadounidenses, lo que es un reconocimiento objetivo de los cambios geopolíticos que estamos experimentando y del nuevo polo que se está levantando en el mundo.


BOLIVIANIZACIPÓN DE LA ECONOMÍA


Para enfrentar estos cambios mundiales, en nuestro país estamos tomando medidas, pero además debemos seguir profundizando la bolivianización, que ha sido y es una fortaleza de nuestro modelo económico.


Son dos años y medio de gestión de nuestro Gobierno, el gobierno de las organizaciones sociales, el gobierno del pueblo y para el pueblo, el gobierno de todas y todos los bolivianos, de nuestros nueve departamentos, de un extremo al otro de nuestro territorio, desde el Norte en Nueva Esperanza en Pando, hasta el Sur en Bermejo en Tarija. De Charaña en La Paz en el occidente, hasta Puerto Quijarro en Santa Cruz en el oriente.


Tenemos que seguir desarrollando otras tareas en paralelo. De nada servirá construir una economía de base ancha para que los bolivianos y bolivianas vivamos bien, si al mismo tiempo no desarrollamos un alto nivel de conciencia social. La independencia económica y soberanía política plenas solo se lograrán con el debate de ideas, no con violencia; con la reafirmación de nuestra bolivianidad, con la decisión de profundizar la construcción de nuestro Estado Plurinacional y el amor a nuestra Patria.


TRANSFORMACIÓN DE LA JUSTICIA, UN TEMA PENDIENTE


Por otro lado, hermanas y hermanos, reconocemos que la transformación de la justicia es un tema pendiente, muy complejo de resolver y que arrastramos desde el nacimiento de Bolivia, y aquí debemos trabajar de manera conjunta, escuchando principalmente al pueblo, pues son los sectores más vulnerables y de menores ingresos, los más indicados para mostrarnos el camino de esta transformación judicial, ya que padecen a diario las injusticias de este sistema.


La transformación de la justicia exige un compromiso nacional que no termina con las elecciones de magistradas y magistrados, y consejeras y consejeros; ni en propuestas de reformas que no apuntan a solucionar los problemas estructurales que padece el pueblo cuando busca justicia.


Esta transformación requiere de cambios profundos desde la formación de los administradores de justicia, una carrera judicial que garantice independencia como dar tranquilidad a las y los ciudadanos respecto a sus procesos.


La modernización y el gobierno electrónico, que estamos impulsando, lograrán resultados si el nuevo modelo de gestión de conflictos en nuestro país tiene como base la transparencia y el control social de la administración de justicia, automatizando procesos y procedimientos orientados a dar mayor celeridad, así como un adecuado control y fiscalización que asegure el cumplimiento estricto de las normas y los plazos por parte de los jueces.


PEDÓFILOS DEBEN SER CASTIGADOS CON LA LEY


Finalmente, permítanme referirme, a los casos de pedofilia y pederastia que han conmocionado a nuestro país. Condeno enérgicamente estos hechos, que NO SON “errores”, SON conductas aberrantes contra nuestra niñez, a quienes más debemos cuidar como sociedad, y por quienes debemos trabajar incansablemente. Por lo tanto, todas las instancias llamadas por ley deben investigar y sancionar severamente los hechos delictivos en contra de nuestra niñez, con todo el peso de la ley.


Somos el gobierno de todas y todos los bolivianos, que devolvió a Bolivia la dignidad ante el mundo. No hemos traicionado ni traicionaremos el mandato del pueblo boliviano. Seguiremos firmes y leales a nuestros principios, trabajando por la UNIDAD y la DIGNIDAD de nuestra Patria. Hemos sorteado muchas adversidades, obstáculos internos y externos, pero junto a ustedes, hermanas y hermanos, seguiremos superando todas las adversidades.


Estamos construyendo la Bolivia del Bicentenario, Somos el gobierno de la industrialización y avanzamos con esperanza hacia el Vivir Bien de todas las bolivianas y bolivianos.


La reconstrucción de nuestra economía NO SE DETIENE. Muchas Gracias.



RedContactoSur lo retransmio en directo para 38 países con más de 600 radios todo un éxito felicitaciones 



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El «Por ahora» tras las rejas: una guerrillera y la aurora bolivariana Geraldina Colotti Rebibbia, Sección de Alta Seguridad, 1992. Las paredes grises y el eco metálico de las puertas eran ahora el universo de la joven, otrora militante de las Brigadas Rojas. Su ideal de transformación social, forjado en la efervescencia de los llamados años de plomo, la había llevado a un camino de clandestinidad y, finalmente, después de sobrevivir a un tiroteo en el que los carabineros querían acabar con ellos, a esta celda fría donde el tiempo se medía en el parpadeo fluorescente del techo, en el olor de los libros sin cubierta –los únicos permitidos– , en la tinta de los periódicos que se podían encontrar, que manchaba los dedos, pero daba la ilusión de continuar con un hábito indispensable de los años de la guerrilla, cuando era esencial mantenerse informado sobre la situación política y los movimientos del enemigo. Y luego estaba el ritual de los noticieros, que afuera se escuchaban y comentaban juntos en las casas clandestinas. En la celda, ella los escuchaba sola, después de cerrar los libros o los cuadernos, y los comentaba maldiciendo en voz baja, para evitar que las guardias la tomaran por loca. En la pequeña pantalla, incrustada en el muro, las imágenes parpadeaban con la monotonía de siempre: política italiana enredada en escándalos, ecos lejanos de la caída del Muro, la omnipresente sombra de la Guerra del Golfo. Pero una tarde, una figura inesperada irrumpió en la rutina visual. Un militar joven, de uniforme verde oliva y boina roja, con una determinación palpable en la mirada, se dirigía a las cámaras tras un fallido intento de rebeldía en un país lejano llamado Venezuela: «El típico golpe de estado del típico gorila latinoamericano», había comentado el cronista. Pero ella, curtida en el análisis político y la lectura entre líneas, sintió una punzada de curiosidad. Las palabras del comandante, un tal Hugo Chávez, resonaron en el aire viciado del encierro: «Por ahora». Una promesa suspendida, una derrota que no era final. En ese «por ahora», la brigadista sentenciada, vislumbró una chispa, un eco distante de la rebeldía que creía extinguida en los laberintos de su encierro carcelario, mientras se iba imponiendo la narrativa posmoderna del fin de las ideologías y de toda esperanza de cambio para las clases populares. Años después, las rejas de Rebibbia comenzaron a ceder levemente. Gracias a permisos de trabajo externo, la brigadista experimentó el contraste brutal entre la rigidez del encierro y la relativa libertad del mundo exterior, pero bajo una censura y un control igualmente brutal, de un sistema cómplice para el cual solo eran peligrosos terroristas a silenciar. Trabajaba en un pequeño periódico de izquierda, en medio de “sobrinos políticos” que apenas soportaban sus elecciones, y menos aún los constantes controles armados de las fuerzas policiales. Fue allí donde la figura de Chávez y su Revolución Bolivariana comenzaron a tomar forma, nutriéndose de retazos de noticias, comentarios sesgados y la persistente propaganda negativa que los medios occidentales vertían sobre el proceso venezolano, aderezada incluso con apreciaciones racistas. Para la brigadista, que ahora empuñaba el teclado como antes las armas, la distorsión informativa era una vieja conocida. Reconocía las estrategias de demonización, la simplificación burda de procesos complejos, la omisión sistemática de las voces populares. La Revolución Bolivariana era presentada como una deriva autoritaria, un régimen populista abocado al fracaso, una amenaza para la «democracia» y el «orden internacional». Pero la imagen del joven comandante diciendo «por ahora» seguía grabada en su memoria. Había algo genuino en esa derrota anunciada, una conexión palpable con un pueblo que parecía hastiado de la vieja política. Ahora, desde su segunda vida, la brigadista comenzó una silenciosa labor de contrainformación. Devoraba artículos académicos, buscaba fuentes alternativas en internet (una tecnología aún incipiente pero reveladora), analizaba los discursos de Chávez con la misma meticulosidad con la que antes planificaba acciones clandestinas. En la redacción, junto a los pocos que mantenían un juicio abierto sobre la revolución bolivariana, aprovechaba cualquier resquicio para deslizar comentarios que cuestionaban la narrativa dominante. Con sus colegas, debatía sobre la nacionalización del petróleo, los programas sociales masivos, la participación popular en la política venezolana. Su mirada analítica, entrenada en la crítica radical, detectaba las inconsistencias y las manipulaciones de la propaganda anti-bolivariana. Del contacto con las embajadas, llegaban noticias de primera mano, diferentes a las difundidas por las agencias de prensa. No se trataba de una conversión automática ni de una adhesión ciega. Como revolucionaria del siglo XX, y como marxista de escuela europea, ella conservaba su espíritu crítico y sus reservas sobre ciertos aspectos del proceso, sobre todo sobre el tema de la toma del poder y de la falta de expropiación de la burguesía. Pero reconocía en la Revolución Bolivariana un intento real, aunque imperfecto, de desafiar el statu quo, de dar voz a los excluidos, de construir una alternativa al neoliberalismo rampante que asolaba el planeta. Para la brigadista que vio una promesa tras las rejas, la Revolución Bolivariana se había convertido en una interrogante crucial. Ya no se trataba de la lucha armada en las calles italianas, sino de una batalla más sutil, pero igualmente trascendente: la lucha por la verdad contra el imperio de la desinformación. Y en esa trinchera, con las herramientas de su formación política y de su actual profesión, comenzaba a desenmascarar las sombras proyectadas sobre la esperanza que había germinado de un simple «por ahora» pronunciado al otro lado del Atlántico. Su «por ahora» personal se había transformado en una búsqueda incansable por comprender y difundir la complejidad de un proceso revolucionario que resonaba con ecos de sus propios sueños inconclusos. Por eso, jamás, en ningún momento, abandonaría la revolución bolivariana. “Por ahora”. Y para siempre. Cuando la militante terminó su condena y pudo viajar, vivió de cerca la fuerza del Chávez orador y comunicador de la historia. No solo transmitía directrices políticas; narraba la epopeya bolivariana, conectando el presente de la Revolución con las gestas independentistas de Simón Bolívar. Chávez usó la comunicación como una herramienta pedagógica para elevar la conciencia de clase, forjar la identidad soberana y recordar al pueblo sus raíces de lucha. Su insistencia en la historia no era nostalgia, sino un recordatorio constante de que la lucha contra el imperialismo y la oligarquía era un ciclo que se repetía, y que la victoria dependía de la unidad y la voluntad popular. Esta conexión histórica resulta vital para entender la opción revolucionaria en el siglo XXI. Para la ex guerrillera, formada en la militancia radical europea, la experiencia de la Revolución Bolivariana - aunque sin dictatura del proletariado - devolvía la vigencia a la necesitad de la ruptura radical. El siglo XX, con sus intentos de toma del poder por la vía armada, como fue el caso de la guerrilla urbana en Italia, representa una fase histórica cuyas lecciones deben ser comunicadas y analizadas sin los filtros de la condena oficial. Estas experiencias, si bien no siempre exitosas o exentas de errores, demostraron la disposición de algunos sectores a llevar la lucha de clases a sus últimas consecuencias. Comunicar esta historia en el presente no es hacer apología de la violencia, sino recordar que la oligarquía y los grandes grupos económicos jamás cederán su poder voluntariamente. La firmeza revolucionaria es una necesidad histórica. La opción revolucionaria, comunicada y mantenida como principio, es lo que da a un líder la fuerza moral y política para no ceder. Chávez lo demostró: nunca se doblegó ante los diktat de Washington porque mantenía la soberanía como un valor no negociable. Una lección aprendida de la historia, que Nicolás Maduro, otro gran comunicador popular, sigue enseñando con la misma determinación y valentía: más aún en este momento en que, como prisionero de guerra del imperialismo estadounidense, nos envía el símbolo de la firma de Chávez, para renovar de este modo la promesa del “por ahora”.

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