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7/30/2023

Uruguay Graciela Bianchi genera tensión diplomática


Graciela Bianchi genera tensión diplomática con un irresponsable twit sobre elecciones en España

 

La Cancillería española citó a la embajadora uruguaya en Madrid, España, Ana Teresa Ayala, por las declaraciones de la vicepresidenta en ejercicio, la nacionalista Graciela Bianchi, respecto a las elecciones en el país europeo


La senadora Graciela Bianchi, en ejercicio de la Vicepresidencia de la República, ha generado una intensa polémica diplomática tras publicar un controvertido mensaje en Twitter relacionado con las elecciones primarias en España. En su tuit, Bianchi expresó lo siguiente: "Debe leerse: con el PSOE se tiene asegurado la financiación y los valores de las narcodictaduras cubana, venezolana, nicaragüense, iraní, el terrorismo de la ETA, y el separatismo catalán que quiere terminar con España . Un lujo de opción. Pero ganó el PP".
Las reacciones por parte de los ciudadanos españoles no se hicieron esperar y se desató un importante conflicto diplomático, ya que la cancillería de España citó a la embajadora uruguaya en Madrid, Ana Teresa Ayala, debido a las declaraciones de la senadora. El comentario de Bianchi fue visto como una injerencia en los asuntos internos de España y con frecuencia un gran malestar en la diplomacia entre ambos países.


Cabe destacar que la senadora Bianchi realizó estas declaraciones mientras ocupaba la Vicepresidencia de la República, ya que la Vicepresidenta Beatriz Argimón se encontraba justamente de viaje en Madrid, España, para participar en el Foro Euro-Latinoamericano de la Mujer, en el marco de la Asamblea de Eurolat. Ante la situación generada por el tuit, Beatriz Argimón se reunió con el secretario de Estado para Iberoamérica y el Caribe del Ministerio de Relaciones Exteriores de España, Juan Fernández Trigo, quien citó a la embajadora Ana Teresa Ayala.


Durante la reunión, el secretario de Estado español informó a Argimón sobre las repercusiones del comentario de Bianchi, y la vicepresidenta uruguaya presentó disculpas en nombre de la delegación uruguaya por el mensaje inapropiado. A pesar de esto, el incidente ha dejado un rastro de tensión en las relaciones bilaterales entre Uruguay y España.
Graciela Bianchi continuó su tuit inicial con otra sostenida: "El PSOE actual NO es posteriormente el de Felipe González; el sanchismo es el de la Guerra Civil en que predominaba el comunismo y el anarquismo; y si no hubiera implosionado se seguiría admirando el régimen soviético. Stalin fue el inspirador de ese PSOE. Con estudiar Historia se soluciona".


Las declaraciones de la senadora Bianchi han generado un fuerte debate y han puesto en el centro de atención las relaciones diplomáticas entre Uruguay y España. La controversia se mantiene en curso, y las autoridades de ambos países trabajan para restaurar la confianza y la armonía entre ambas naciones.


Errática y pésima política internacional del gobierno de Lacalle

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Nicolás Centurión

Nuevo escándalo internacional del gobierno derechista uruguayo de Luis Lacalle. La primera senadora de la coalición oficialista (y cuando se desató el conflicto, vicepresidenta de la República en ejercicio) virtió dos virulentos tuits contra el gobierno español. Su política exterior  se cuenta entre los fracasos más estrepitosos de los que se tenga memoria en el Uruguay posdictadura.

Graciela Bianchi, tristemente célebre en Uruguay por hacer del barro político, tanto en redes como en el Parlamento, su modus operandi de confrontación; ahora se dio a conocer a nivel internacional y provocar un desencuentro diplomático.

Al otro día de las elecciones españolas y con los resultados a la vista, Bianchi tuiteó: “Debe leerse: con el PSOE se tiene asegurado la financiación y los valores de las narcodictaduras cubana, venezolana, nicaragüense, iraní, el terrorismo de la ETA, y el separatismo catalán que quiere terminar con España. Un lujo de opción. Pero ganó el PP.”

No contenta con ello, añadió: “El PSOE actual no es el de Felipe González; el sanchismo es el de la Guerra Civil en que predominaba el comunismo y el anarquismo;  y si no hubiera implosionado se seguiría admirando el régimen soviético. Stalin fue el inspirador de ese PSOE. Con estudiar Historia se soluciona.”

Ambos tuits hablan por sí solos. Exabruptos, horrores históricos, una mezcla inverosímil de hechos que van en la tónica a la que la senadora tiene acostumbrada a la tribuna uruguaya.

Desde que asumió la Presidencia al frente de una coalición multicolor derechista, en marzo de 2020, fue estrechando sistemáticamente sus vínculos con Estados Unidos, con objetivos y métodos coincidentes, entre ellos continuos ataques a Cuba y Venezuela.

Bustillo le pidió disculpas al embajador de España en Uruguay por dichos de Graciela Bianchi

Este nuevo relacionamiento inspiró entonces al presidente del derechista Partido Popular (PP) español, Pablo Casado, a invitar a Lacalle para que incorpore a Uruguay a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), “para blindarlos frente a los regímenes totalitarios y las dictaduras caribeñas”.

La cuestión es que este encontronazo con el gobierno español se da a la vez que España tiene la presidencia pro tempore de la Unión Europea. Lacalle pasó sin pena ni gloria por la reciente cumbre de los euroccidentales con la Comunidad de Estados de América y el Caribe (Celac).

Primero por sus dichos: “Nos parece una cosa buena en este mundo tan interconectado y vertiginoso, donde lo que hay que fortalecer y recuperar es la confianza”. Confianza justamente es lo que ha dinamitado su tercera al mando. “El optimismo crítico es el que nos indica que es la hora de avanzar. Basta de palabras y de 25 años de negociaciones”, sentenció como siempre con tono a semi orden.

Luis Lacalle ha desfilado por cuanto encuentro internacional estuvo a su alcance, vociferando sobre los derechos humanos y denunciando al gobierno bolivariano de Venezuela, acusando a Nicaragua y a Cuba de no ser democracias al estilo que pretende Lacalle.


Luego, en los hechos aconteció que se reunieron los representantes de Colombia, Argentina, Venezuela, España y Francia para buscar puntos de encuentro sobre la situación del pueblo bolivariano y Uruguay quedó afuera del juego.

Pero no es la primera vez que Bianchi despotrica contra un gobierno extranjero. En 2022 arremetió contra el recientemente electo (en ese entonces) presidente de Colombia, Gustavo Petro, cuando lo acusó de haber sido financiado por Pablo Escobar.

La senadora uruguaya subió a las redes un fotomontaje de ambas personas juntas y adjuntó este texto: “La terrible constante en Iberoamérica en las últimas décadas: guerrilla, narcotráfico y llegar al gobierno usando las formas democráticas que no se respetaron. Sobre Uruguay recae una gran responsabilidad histórica.”

La lista de ataques malintencionados de Graciela Bianchi no son nuevos, integran una larga lista y no vale la pena detenerse en cada uno. Aunque parezca un personaje desequilibrado, aislado y delirante, es la segunda en sucesión del presidente Lacalle y su conducta condice con la política externa de su gobierno.

En el caso colombiano, Lacalle no acudió a la asunción de Gustavo Petro así como tampoco su canciller Francisco Bustillo, pero sí fue a visitar antes de abandonar el gobierno a su amigo, el ultraderechista Iván Duque. Una acción que no se explicó en su momento y no se explica ahora.

No va más


 Lacalle en el casino internacional de las relaciones diplomáticas apostó y la ruleta política cantó otros números. Apostó por Jair Bolsonaro y perdió. Apostó por Iván Duque y Sebastián Piñera, y perdió. Apostó por Donald Trump y éste no sólo perdió las elecciones, sino que se quiso llevar puesto al Congreso en una intentona golpista, terminó procesado por la justicia y ahora tiene que rendir pleitesía a la administración de Joe Biden.

Lacalle votó al candidato de Donald Trump a la presidencia del BID, Mauricio Claver Carone, contra la opinión de los socios del Mercosur,  rompiendo una tradición histórica de no apoyar estadounidenses a la presidencia del Banco. Claver también terminó mal: fue el primer presidente destituido del BID tras un escándalo sexual.

Recordemos que Lacalle inició su gobierno alegando que no se iba a guiar por afinidades ideológicas en materia internacional, pero ese mismo día ya demostró todo lo contrario al no invitar a los mandatarios de Nicaragua, Cuba y Venezuela. A la que sí invitó, siendo una golpista consumada, fue a la boliviana Jeanine Añez, hoy presa y ratificada su sentencia por 10 años. Por si faltaba algo, Graciela Bianchi salió a defender por redes a la golpista.


Con Mario Abdo, entonces presidente de Paraguay

 

En julio del año pasado, Lacalle anunció con bombos y platillos la concreción de un Tratado de Libre Comercio (TLC) con China de manera unilateral, dejando de lado los países que integran el Mercosur. Esto generó molestias en la región y más aún con la insistente y persistente afronta de Lacalle de flexibilizar al Mercosur y llamarlo de “lastre”, como sucedió en aquella cumbre del organismo cuando el mandatario argentino Alberto Fernández, tenía la presidencia pro tempore.

Lo que marcaba la oposición y los analistas se terminó cumpliendo: el TLC con China, de concretarse, no será en este gobierno y seguramente será en años. Incluso Mauro Vieira, canciller de Brasil dejó en claro que “un TLC entre China y Uruguay destruiría al Mercosur.”

La decisión de Uruguay de seguir adelante con las negociaciones con China ha creado fricciones con Argentina y Paraguay también, a pesar que Lacalle tiene vínculos con el expresidente guaraní Mario Abdo, los cuales creen firmemente que los miembros del Mercosur deben negociar nuevos TLC como un bloque.

Como corolario, dentro del gabinete de Lacalle, su canciller Franciso Bustillo, la ex vicecanciller Carolina Ache y el Ministro del Interior Luis Alberto Heber están siendo imputados por la otorgación de pasaportes para el narcotraficante Sebastián Marset.


 

Uruguay cada vez es peor calificado en los foros internacionales, los exportadores, observan el desplome de las exportaciones, y no le va nada bien tampoco al propio gobierno, que no lo invitan a ningún lado, que cada vez se muestra más aislado. Y su presidente carga con la reputación internacional de ser jettatore, mufa, distribuidor internacional de mala suerte para aquellos que osen recibirlo, señala Caras y Caretas.

Todo este collar de perlas es una muestra de la errática política exterior del Uruguay, sumamente concentrada en la persona del presidente y con los lentes ideologógicos que parecen polarizados. Con su liberalización de la economía uruguaya y la pretensión de flexibilizar al Mercosur, Lacalle termina en un aislacionismo político que, de táctica de su gobierno, pasó a ser un capricho que ha cosechado nulos aciertos y comprado varios problemas.

Es curioso que toda su base social, tan militante de los acuerdos de libre comercio y una supuesta no ideologización de la política exterior, hagan silencio ante el desastre de improvisación que ha sido la cancillería y el lastimoso fracaso que se evidencia.

 

 

 

 

 

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¿DÓNDE ESTÁ PARADO EL VATICANO? Pedro Pierre ¡Oh sorpresa! El Vaticano, más exactamente el Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, prohíbe a las y los laicos comentar la palabra de Dios durante las celebraciones de la Eucaristía. Eso es la respuesta que dio el Dicasterio de la liturgia en el Vaticano a los obispos alemanes que solicitaban mayor participación de las y los laicos en las celebraciones eucarísticas. Esta negativa sorprendió no solamente a los obispos alemanes sino también a muchos católicos por todas partes. Aparece como una contradicción con la apertura que el Concilio Vaticano 2° había demostrado al insistir sobre la promoción de todos los bautizados para que sean más activos tanto en la responsabilidad de ‘evangelizar’ o sea transmitir la Buena Nueva de Jesús de Nazaret como de participar activamente en la celebración de los sacramentos. La prohibición del Vaticano contradice la propuesta de sinodalidad por la que tanto insistió el papa Francisco, afín de combatir el clericalismo de los sacerdotes y obispos. En su discurso durante la 18ª Congregación General del Sínodo de la Sinodalidad (25 de octubre de 2016) mencionó que “el clericalismo es el cáncer de la Iglesia”. Lo criticó como “una forma de mundanidad que ensucia y daña al pueblo fiel de Dios”. De hecho, se definió la sinodalidad como la puesta en marcha en la Iglesia católica de la igualdad de todos los bautizados y su igual participación en las actividades y decisiones que se tomen en las parroquias, las diócesis y la Iglesia toda. Esta tajante afirmación del Vaticano se opone también a lo que afirmó la Asamblea Eclesial, o sea laicas y laicos, sacerdotes y obispos latinoamericanos reunidos en México en 2021: “Las Comunidades Eclesiales de Base (CEB) son un ejemplo concreto de Iglesia sinodal”… En miles de parroquias de América Latina, decenas de miles de laicas y laicos son los responsables de la evangelización y celebración de los sacramentos en lugares donde los sacerdotes no llegan o llegan una vez al año. El mismo papa Francisco consideró que el Documento final de esta Asamblea Eclesial de México era “un laboratorio de la sinodalidad”. En estos mismos días, el papa León 14 se está reuniendo con los cardenales “pidiéndoles su apoyo” para la gobernanza de toda la Iglesia. Casualmente el cardenal Nicolás López Rodríguez de República Dominicana afirma: "Necesitamos regresar al primer siglo de la Iglesia, no a las tradiciones de hace uno, dos o tres siglos". En la misma línea, los cardenales Jean‑Paul Vesco, arzobispo de Argel, y Giorgio Marengo, prefecto apostólico de Ulán Bator en Mongolia, describen una misión entendida no como activismo, sino como una presencia humilde, relacional y llena de esperanza, llamada a anunciar el Evangelio en el corazón de sociedades que no han sido modeladas por el cristianismo. Por otra parte, resulta significativo que los Evangelios nunca presenten a Jesús como sacerdote. Lo llaman profeta, maestro, mesías, hijo del hombre, enviado de Dios, pero jamás sacerdote. La categoría sacerdotal aparecerá posteriormente en la Carta a los Hebreos, precisamente para explicar la originalidad absoluta de su misión: en Cristo se produjo un verdadero "cambio del sacerdocio". Jesús no pertenecía a la tradición sacerdotal de Aarón. No ejerció su misión desde el templo. No formaba parte de la casta sacerdotal. No se separó del pueblo para representar lo sagrado. Al contrario, su sacerdocio consistió precisamente en romper esa lógica religiosa. Mientras el sacerdocio del Antiguo Testamento se definía por la separación, Jesús se definió por la identificación y la cercanñia con los hombres y mujeres de su tiempo. Mientras el sacerdote tradicional ascendía hacia Dios desde el ámbito de lo sagrado, Jesús representó a un Dios que desciende hacia la humanidad y especialmente hacia los y las pobres, las personas excluidas y sufrientes. Su sacerdocio nació no de la distancia sino de la cercanía, no del privilegio sino de la solidaridad, no del poder sino del servicio, no del templo sino de la vida. Y alcanzó su culminación no en un santuario sagrado sino en una cruz levantada fuera de la ciudad, en el lugar de las personas marginadas. El sacerdocio de Jesús constituye una crítica permanente a toda forma de sacerdocio que tienda a separarse del pueblo, a elevarse sobre él o a monopolizar la mediación religiosa. El sacerdocio de Jesús fue el sacerdocio laico de la compasión, como él de todos los bautizados de hoy. Por estas y otras razones, las críticas en los medios de comunicación no se hicieron esperar: “El Dicasterio para la liturgia ha vuelto a cerrar la puerta que el Concilio Vaticano II entreabrió hace más de sesenta años¿ - El púlpito prohibido: Roma cierra la boca a los laicos en misa - La homilía prohibida: ¿la iglesia vuelve a elegir la cristiandad? - ¿Por qué Roma no prohíbe de paso predicar a muchos curas? - Los católicos alemanes se rebelan ante el 'No' del Vaticano a la predicación de los laicos en las misas - La iglesia que calla al pueblo: cuando el púlpito se convierte en frontera - ¿Qué sacerdocio quiere representar hoy la Iglesia? …” Recordemos el “sentido de fe” del Pueblo de los bautizados que es norma de fe, el famoso “sensus fidei” de la tradición de la Iglesia católica. Según lo repitió el papa Franciso: “Este discernimiento sobrenatural es suscitado y sostenido por el Espíritu de la verdad, lo que permite a los cristianos reconocer y seguir la acción de la gracia de Cristo en su vida diaria”. A pesar de los pesares, sigamos construyendo el sueño del papa Juan 23 retomado por el papa Francisco: “La Iglesia es de todos, pero más especialmente es la Iglesia de los pobres”. Confirmémonos en la opción por los pobres tal como lo dijeron los obispos latinoamericanos en su reunión de Puebla (México, 1979): Los invitamos a “aceptar y asumir la causa de los pobres como si fuera su propia causa, la causa de Cristo”. Trabajemos para que seamos lo que nos encomendaron el día de nuestro bautismo: “Eres profeta, sacerdotes y rey-pastor”.

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