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1/25/2026

Carta al Presidente Nicolas Maduro y Cilia

 



Caracas, enero de 2026


A Nicolás y Cilia, prisioneros de guerra, corazón de la resistencia

Nicolás, Cilia, os escribo con la tinta de la memoria, esa que nunca palidece porque fue

templada entre las paredes de una celda. Os escribo como quien sabe que el silencio de

una prisión puede ser más atronador que un bombardeo, pero que también puede

convertirse en el coro de un pueblo entero que no se rinde.

Oírte decir, Nicolás, con las muñecas encadenadas: "Soy un prisionero de guerra, soy el

presidente de Venezuela", hizo temblar los cimientos del viejo mundo. Rechazar el pacto

con los tribunales no fue solo un acto de valentía individual; fue el gesto con el que

rescataste la dignidad de todo el Continente. Elegiste no ser una víctima, sino un

combatiente que ocupa una nueva trinchera: la de la cárcel imperial.


Y para ti, Cilia, las palabras se hacen tierra y raíz. Tú no estás allí como sombra o reflejo,

sino como un cuerpo político que el imperio teme. Eres la Primera Combatiente que supo

transformar la ley en escudo y el derecho en espada. Tu cautiverio es el ataque del imperio

a la dignidad de la mujer revolucionaria, aquella que no se dobla y que sostiene la mitad del

cielo con la fuerza de la razón. Como escribió Neruda en su Canto General: Sube a nacer

conmigo, hermano. Y nosotras hoy subimos a nacer contigo, hermana, porque tu silencio

fiero es un grito que desenmascara la cobardía de los carceleros. Eres la prueba de que el

feminismo o es revolucionario y antiimperialista, o no es.


Vuestro orgullo me remite a los tiempos de Brecht, a la fuerza de aquellos prisioneros que

bajo el yugo del nazi-fascismo hacían de su integridad el arma más afilada. El que lucha

puede perder, pero el que no lucha ya ha perdido. Vosotros estáis luchando, incluso detrás

de esos barrotes que intentan en vano cercar la idea misma de la soberanía.


Recuerdo cuando advertías a la historia: decías que cada líder latinoamericano que se

atrevió a desafiar al imperio terminó bajo tierra, como Árbenz o Allende. Pero también

recordabas la excepción de fuego de Fidel, de Daniel y de nuestro eterno Chávez, a quien

el pueblo devolvió al poder arrancándolo de las garras del golpe. Nicolás, no estás solo:

eres la excepción que se hace regla. La historia no se repetirá como tragedia, sino como

victoria, porque el pueblo que trajo a Chávez de vuelta a Miraflores es el mismo que hoy

marcha para traer a vosotros a casa.


Inundaremos de cartas vuestras celdas y la Casa Blanca, para que cada mensaje sea un

golpe contra el muro de vuestro secuestro. Llevaremos la denuncia de vuestro secuestro a

cada tribunal e institución del planeta, sin descanso. Convocaremos a los medios

internacionales para mostrar la fuerza de vuestra verdad contra sus mentiras. Los muros de

cada ciudad hablarán de vosotros a través de murales que llevarán vuestros rostros, y en

las puertas de cada casa y de cada sede pegaremos vuestro manifiesto, porque cada casa

es vuestro bastión, cada calle multiplica vuestra voz.

Nicolás, Cilia: vuestro Por ahora es nuestro Para siempre. El mundo está mirando, y lo que

ve es a un imperio que tiene miedo de dos prisioneros que le sonríen en la cara. ¡Siempre

de pie!


Aclaración

 Esta Carta de nuestra compañera Geraldina Colotti la tomamos como si fuese de la RedContactosur ,pues refleja nuestro pensamiento y accionar

Ruben Suarez Director de RedContactoSur 

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