suscripciones

Suscribete

Suscribirme

1/23/2026

El pan y el acero: por qué la izquierda sin memoria es una izquierda sin futuro

 El pan y el acero: por qué la izquierda sin memoria es una izquierda sin futuro



por Geraldina Colotti RedContactoSur


Hay un momento, en la historia de las revoluciones y de sus derrotas, en el que el enemigo no necesita disparar para vencer: le basta con despuntar las armas de la crítica de quienes deberían estar al otro lado de la barricada. Hoy, mientras el socialismo bolivariano sufre el ataque más feroz —militar, económico y simbólico— la izquierda europea parece hallarse a merced de todos los vientos, incapaz de reconocer en la agresión a Caracas la agresión a sí misma.



Esta narrativa hegemónica, que demoniza y criminaliza cualquier intento de ruptura con el orden establecido, no busca solo derrocar a un gobierno: busca quitarnos el derecho a la memoria de las revoluciones. Al arrebatarnos el recuerdo de los procesos que osaron desafiar al capital, nos han quitado el derecho a la lucha de clases y, por consecuencia, la posibilidad de construir una paz basada en la justicia social.



Precisamente para contrastar este vaciamiento de las conciencias, la Internacional Antifascista propuso recientemente cinco líneas de acción durante un encuentro virtual coordinado por Ronald Gómez, en el que participaron cientos de delegados de todo el mundo. Las propuestas, resumidas por el diputado Nicolás Maduro Guerra —hijo del presidente, músico y economista marxista— son un manifiesto de movilización permanente: inundar de cartas la Casa Blanca y las cárceles donde están recluidos los secuestrados; llevar la denuncia del rapto a todas las sedes institucionales; exigir a los medios que informen sobre la realidad de un doble secuestro que viola todas las leyes internacionales; realizar murales en cada ciudad; activar cuentas regresivas públicas y colocar las fotos de Nicolás y Cilia en cada casa y sede política. Es un llamado a cumplir con nuestra parte, justo ahora que el Pentágono ataca y la revolución insurge.



Debemos observar con extrema atención lo que sucede en Caracas. El gobierno liderado por Delcy Rodríguez es un gobierno encargado: una fórmula que sanciona la vacante temporal del puesto, reafirmando que la presidencia de Nicolás Maduro no ha cesado, sino que ha sido interrumpida por un acto de fuerza externo. En Venezuela, el pueblo no ha dejado de marchar. Las movilizaciones culminaron en la gran marcha del 23 de enero, una fecha fundamental que conmemora la expulsión del dictador Marcos Pérez Jiménez en 1958.



Una jornada que recuerda la resistencia popular traicionada por los pactos de élite posteriores, un paralelismo amargo con nuestra Resistencia en Italia, a menudo vaciada de su impulso revolucionario original. Hoy, como entonces, la plaza exige que los prisioneros del imperialismo vuelvan a casa, rechazando cualquier normalización del atropello.



En este escenario, la propaganda tóxica trabaja a pleno rendimiento, pero sus mentiras chocan contra la dureza de los hechos.



Variación de la ubicuidad fantástica (Lo que decían antes)



Recordemos la fábrica de ruidos antes del mortífero ataque del 3 de enero. Nos vendían un guion a lo Queneau: Nicolás estaba en fuga, un fantasma que desayunaba en Teherán y cenaba en Moscú. Los laboratorios de la calumnia ensayaban sus ejercicios de estilo para anestesiar al mundo. Mientras preparaban los drones y aceitaban los fusiles, nos contaban la fábula de un presidente escapista. Era la cortina de humo mediática antes del zarpazo.



Variación del secuestro real (La verdad herida)



Pero el 3 de enero la ficción murió. El secuestro no fue un ejercicio literario; fue un acto de piratería imperial con mártires reales, con sangre derramada defendiendo una puerta de madera que hoy es el altar de la soberanía bolivariana. Nicolás y Cilia no se esfumaron: fueron arrancados de su tierra en una violación atómica de todo derecho humano y lucreciano. El secuestro es real, las cadenas duelen y el silencio de la izquierda domesticada en Europa es la complicidad necesaria para este crimen de guerra.



Variación de la telenovela de la traición (Las mentiras de hoy)



Hoy, con los cuerpos de los líderes en cautiverio, la fábrica intenta secuestrar también nuestra unidad. El guion ahora es el del todos contra todos: que si Diosdado ya firmó la entrega, que si Delcy está enfrentada con Padrino, que si el chavismo es un archipiélago de deslealtades. Es la traición cuántica: todos se venden en los titulares de la prensa de Madrid y Miami, pero en la realidad de Miraflores todos sostienen el mismo fusil de la dignidad. Como decía Lucrecio, nil igitur fieri de nilo posse fatendumst —nada nace de la nada—. Y estas calumnias nacen del vacío de poder de un imperio que, al no poder quebrar al pueblo, intenta inventar su rendición.



Como militantes y como periodistas, tenemos el deber de romper el asedio. Por ello, he querido dirigir a los secuestrados esta carta, que busca ser un puente entre mi experiencia como ex presa política y su resistencia actual.



Caracas, enero de 2026


A Nicolás y Cilia, prisioneros de guerra, corazón de la resistencia



Nicolás, Cilia, os escribo con la tinta de la memoria, esa que nunca palidece porque fue templada entre las paredes de una celda. Os escribo como quien sabe que el silencio de una prisión puede ser más atronador que un bombardeo, pero que también puede convertirse en el coro de un pueblo entero que no se rinde.



Oírte decir, Nicolás, con las muñecas encadenadas: "Soy un prisionero de guerra, soy el presidente de Venezuela", hizo temblar los cimientos del viejo mundo. Rechazar el pacto con los tribunales no fue solo un acto de valentía individual; fue el gesto con el que rescataste la dignidad de todo el Continente. Elegiste no ser una víctima, sino un combatiente que ocupa una nueva trincea: la de la cárcel imperial.



Y para ti, Cilia, las palabras se hacen tierra y raíz. Tú no estás allí como sombra o reflejo, sino como un cuerpo político que el imperio teme. Eres la Primera Combatiente que supo transformar la ley en escudo y el derecho en espada. Tu cautiverio es el ataque del imperio a la dignidad de la mujer revolucionaria, aquella que no se dobla y que sostiene la mitad del cielo con la fuerza de la razón. Como escribió Neruda en su Canto General: Sube a nacer conmigo, hermano. Y nosotras hoy subimos a nacer contigo, hermana, porque tu silencio fiero es un grito que desenmascara la cobardía de los carceleros. Eres la prueba de que el feminismo o es revolucionario y antiimperialista, o no es.



Vuestro orgullo me remite a los tiempos de Brecht, a la fuerza de aquellos prisioneros que bajo el yugo del nazi-fascismo hacían de su integridad el arma más afilada. El que lucha puede perder, pero el que no lucha ya ha perdido. Vosotros estáis luchando, incluso detrás de esos barrotes que intentan en vano cercar la idea misma de la soberanía.



Recuerdo cuando advertías a la historia: decías que cada líder latinoamericano que se atrevió a desafiar al imperio terminó bajo tierra, como Árbenz o Allende. Pero también recordabas la excepción de fuego de Fidel, de Daniel y de nuestro eterno Chávez, a quien el pueblo devolvió al poder arrancándolo de las garras del golpe. Nicolás, no estás solo: eres la excepción que se hace regla. La historia no se repetirá como tragedia, sino como victoria, porque el pueblo que trajo a Chávez de vuelta a Miraflores es el mismo que hoy marcha para traer a vosotros a casa.



Inundaremos de cartas vuestras celdas y la Casa Blanca, para que cada mensaje sea un golpe contra el muro de vuestro secuestro. Llevaremos la denuncia de vuestro secuestro a cada tribunal e institución del planeta, sin descanso. Convocaremos a los medios internacionales para mostrar la fuerza de vuestra verdad contra sus mentiras. Los muros de cada ciudad hablarán de vosotros a través de murales que llevarán vuestros rostros, y en las puertas de cada casa y de cada sede pegaremos vuestro manifiesto, porque cada casa es vuestro bastión, cada calle multiplica vuestra voz.



Nicolás, Cilia: vuestro Por ahora es nuestro Para siempre. El mundo está mirando, y lo que ve es a un imperio que tiene miedo de dos prisioneros que le sonríen en la cara. ¡Siempre de pie!



---- RedContactoSur suma su voz a la de la Hermana Geraldina Colotti siempre acertada en sus analisis ,como Director de la red nuestro apoyo total a Nicolás ,Cilia al pueblo ,no estan solos el mundo los acompaña los apoya y defiende .


La comunicación alternativa consecuente con los principios de la liberación esta de su lado juntos venceremos al terrorista del planeta el gobierno de EEUU


Ruben Suarez Director

Luis Garcia Secretaria

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Colabora tu pones el monto

chat



 

¿DÓNDE ESTÁ PARADO EL VATICANO? Pedro Pierre ¡Oh sorpresa! El Vaticano, más exactamente el Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, prohíbe a las y los laicos comentar la palabra de Dios durante las celebraciones de la Eucaristía. Eso es la respuesta que dio el Dicasterio de la liturgia en el Vaticano a los obispos alemanes que solicitaban mayor participación de las y los laicos en las celebraciones eucarísticas. Esta negativa sorprendió no solamente a los obispos alemanes sino también a muchos católicos por todas partes. Aparece como una contradicción con la apertura que el Concilio Vaticano 2° había demostrado al insistir sobre la promoción de todos los bautizados para que sean más activos tanto en la responsabilidad de ‘evangelizar’ o sea transmitir la Buena Nueva de Jesús de Nazaret como de participar activamente en la celebración de los sacramentos. La prohibición del Vaticano contradice la propuesta de sinodalidad por la que tanto insistió el papa Francisco, afín de combatir el clericalismo de los sacerdotes y obispos. En su discurso durante la 18ª Congregación General del Sínodo de la Sinodalidad (25 de octubre de 2016) mencionó que “el clericalismo es el cáncer de la Iglesia”. Lo criticó como “una forma de mundanidad que ensucia y daña al pueblo fiel de Dios”. De hecho, se definió la sinodalidad como la puesta en marcha en la Iglesia católica de la igualdad de todos los bautizados y su igual participación en las actividades y decisiones que se tomen en las parroquias, las diócesis y la Iglesia toda. Esta tajante afirmación del Vaticano se opone también a lo que afirmó la Asamblea Eclesial, o sea laicas y laicos, sacerdotes y obispos latinoamericanos reunidos en México en 2021: “Las Comunidades Eclesiales de Base (CEB) son un ejemplo concreto de Iglesia sinodal”… En miles de parroquias de América Latina, decenas de miles de laicas y laicos son los responsables de la evangelización y celebración de los sacramentos en lugares donde los sacerdotes no llegan o llegan una vez al año. El mismo papa Francisco consideró que el Documento final de esta Asamblea Eclesial de México era “un laboratorio de la sinodalidad”. En estos mismos días, el papa León 14 se está reuniendo con los cardenales “pidiéndoles su apoyo” para la gobernanza de toda la Iglesia. Casualmente el cardenal Nicolás López Rodríguez de República Dominicana afirma: "Necesitamos regresar al primer siglo de la Iglesia, no a las tradiciones de hace uno, dos o tres siglos". En la misma línea, los cardenales Jean‑Paul Vesco, arzobispo de Argel, y Giorgio Marengo, prefecto apostólico de Ulán Bator en Mongolia, describen una misión entendida no como activismo, sino como una presencia humilde, relacional y llena de esperanza, llamada a anunciar el Evangelio en el corazón de sociedades que no han sido modeladas por el cristianismo. Por otra parte, resulta significativo que los Evangelios nunca presenten a Jesús como sacerdote. Lo llaman profeta, maestro, mesías, hijo del hombre, enviado de Dios, pero jamás sacerdote. La categoría sacerdotal aparecerá posteriormente en la Carta a los Hebreos, precisamente para explicar la originalidad absoluta de su misión: en Cristo se produjo un verdadero "cambio del sacerdocio". Jesús no pertenecía a la tradición sacerdotal de Aarón. No ejerció su misión desde el templo. No formaba parte de la casta sacerdotal. No se separó del pueblo para representar lo sagrado. Al contrario, su sacerdocio consistió precisamente en romper esa lógica religiosa. Mientras el sacerdocio del Antiguo Testamento se definía por la separación, Jesús se definió por la identificación y la cercanñia con los hombres y mujeres de su tiempo. Mientras el sacerdote tradicional ascendía hacia Dios desde el ámbito de lo sagrado, Jesús representó a un Dios que desciende hacia la humanidad y especialmente hacia los y las pobres, las personas excluidas y sufrientes. Su sacerdocio nació no de la distancia sino de la cercanía, no del privilegio sino de la solidaridad, no del poder sino del servicio, no del templo sino de la vida. Y alcanzó su culminación no en un santuario sagrado sino en una cruz levantada fuera de la ciudad, en el lugar de las personas marginadas. El sacerdocio de Jesús constituye una crítica permanente a toda forma de sacerdocio que tienda a separarse del pueblo, a elevarse sobre él o a monopolizar la mediación religiosa. El sacerdocio de Jesús fue el sacerdocio laico de la compasión, como él de todos los bautizados de hoy. Por estas y otras razones, las críticas en los medios de comunicación no se hicieron esperar: “El Dicasterio para la liturgia ha vuelto a cerrar la puerta que el Concilio Vaticano II entreabrió hace más de sesenta años¿ - El púlpito prohibido: Roma cierra la boca a los laicos en misa - La homilía prohibida: ¿la iglesia vuelve a elegir la cristiandad? - ¿Por qué Roma no prohíbe de paso predicar a muchos curas? - Los católicos alemanes se rebelan ante el 'No' del Vaticano a la predicación de los laicos en las misas - La iglesia que calla al pueblo: cuando el púlpito se convierte en frontera - ¿Qué sacerdocio quiere representar hoy la Iglesia? …” Recordemos el “sentido de fe” del Pueblo de los bautizados que es norma de fe, el famoso “sensus fidei” de la tradición de la Iglesia católica. Según lo repitió el papa Franciso: “Este discernimiento sobrenatural es suscitado y sostenido por el Espíritu de la verdad, lo que permite a los cristianos reconocer y seguir la acción de la gracia de Cristo en su vida diaria”. A pesar de los pesares, sigamos construyendo el sueño del papa Juan 23 retomado por el papa Francisco: “La Iglesia es de todos, pero más especialmente es la Iglesia de los pobres”. Confirmémonos en la opción por los pobres tal como lo dijeron los obispos latinoamericanos en su reunión de Puebla (México, 1979): Los invitamos a “aceptar y asumir la causa de los pobres como si fuera su propia causa, la causa de Cristo”. Trabajemos para que seamos lo que nos encomendaron el día de nuestro bautismo: “Eres profeta, sacerdotes y rey-pastor”.

  ¿DÓNDE ESTÁ PARADO EL VATICANO? Pedro Pierre ¡Oh sorpresa! El Vaticano, más exactamente el Dicasterio para el Culto Divino y la D...