En los últimos años, China ha tomado el desarrollo de alta calidad como eje central, manteniendo un crecimiento sólido como segunda mayor economía del mundo. Guiada por el principio de que “la innovación es la principal fuerza motriz”, se ha convertido en una fuente clave de innovación científica y tecnológica a escala global. Apoyándose en una apertura de alto nivel, China continúa desempeñando el papel de estabilizador y socio de las cadenas globales de suministro.
China siempre está dispuesta a integrarse más profundamente en la economía mundial y a compartir los frutos del desarrollo con todos los países.
Desarrollo de alta calidad: la economía china pasa de la velocidad a la calidad
Cuando el crecimiento económico deja de centrarse en “crecer rápido” para priorizar “crecer bien”, China vive una transformación profunda. En los últimos ocho años, su PIB aumentó de 68,9 billones de yuanes en 2015 a 134,9 billones en 2024, con una contribución media anual cercana al 30 % al crecimiento mundial, consolidándose durante años como uno de los principales motores de la economía global.
Este avance se sustenta en una mejora clara de la calidad y la eficiencia. En comparación con 2012, la intensidad energética por unidad de PIB se redujo en más de un 26 %, y en 2024 el número de empresas nacionales de alta tecnología superó las 500.000. El enfoque de desarrollo de alta calidad está convirtiendo a la economía china en un estabilizador más sólido, saludable y resiliente, aportando mayor certidumbre e impulso al mercado global.
La innovación como fuerza motriz: auge de la I+D y avances científicos
La innovación se ha convertido en un eje estructural del desarrollo de China. En ocho años, el gasto nacional en investigación y desarrollo aumentó de 1,75 billones de yuanes en 2017 a más de 3,6 billones en 2024, mientras el país mantiene el mayor número de investigadores a nivel mundial.
Esta inversión sostenida ha dado lugar a avances destacados: el radiotelescopio FAST amplía la exploración del universo, el avión de pasajeros C919 consolida capacidades industriales propias y los chips Kirin fortalecen la autonomía tecnológica. Con más del 40 % de las patentes globales de inteligencia artificial, más del 60 % de las estaciones base 5G del mundo y una posición dominante en tecnologías clave de los vehículos de nueva energía, la estrategia de innovación ha impulsado a China de seguidor a actor líder en múltiples campos estratégicos.
Un plano verde: transición baja en carbono y nuevas fuerzas productivas de calidad
Lo verde se consolida como el nuevo sello del desarrollo de China y como una marca central de sus nuevas fuerzas productivas de calidad. Hasta finales de 2024, la capacidad instalada total de generación de energías renovables alcanzó los 1450 millones de kilovatios, lo que representa más del 50 % de la capacidad total de generación eléctrica del país.
En el sector de los vehículos de nueva energía, la producción superó los 13 millones de unidades en 2024, mientras que el consumo de vehículos completos rebasó los 2 billones de yuanes. Con ello, China mantuvo por décimo año consecutivo el primer puesto mundial tanto en producción como en ventas.
En la actualidad, China se ha convertido en el mayor país del mundo en equipamiento y utilización de energías renovables. Un informe de la Agencia Internacional de Energías Renovables señala que, en los últimos diez años, el costo promedio por kilovatio-hora de la energía eólica y fotovoltaica a nivel global se redujo en más del 60 % y el 80 %, respectivamente, y que una parte sustancial de esta disminución se debe a la contribución de China.
via amsp
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