DEL TIAR al PLAN CÓNDOR :
¿AHORA EL “ESCUDO DE LAS AMÉRICAS”?
América Latina ha sido históricamente un territorio en disputa geopolítica. A lo largo del siglo XX y lo que va del XXI, diversas iniciativas impulsadas desde los centros de poder internacional han sido presentadas como proyectos de cooperación, seguridad o desarrollo para el continente. Sin embargo, la experiencia histórica demuestra que muchos de estos mecanismos terminaron funcionando como herramientas de control político, militar y económico sobre los pueblos latinoamericanos.
Hoy, frente al surgimiento de nuevas iniciativas continentales como el llamado Escudo de las Américas, resulta imprescindible analizar estos procesos a la luz de la memoria histórica de nuestra región.
La historia demuestra que detrás de muchos discursos de defensa hemisférica y cooperación internacional se han escondido estrategias de dominación y alineamiento político.
El TIAR: el inicio de la arquitectura de control hemisférico
Uno de los primeros instrumentos de esta estrategia fue el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, firmado en 1947 en el marco del inicio de la Guerra Fría.
El tratado establecía que un ataque contra cualquier país del continente sería considerado un ataque contra todos. Bajo el discurso de la defensa colectiva, el acuerdo buscaba consolidar un bloque continental alineado con los intereses estratégicos de Estados Unidos frente al bloque soviético.
Sin embargo, el verdadero carácter del tratado quedó en evidencia durante la Guerra de las Malvinas, cuando Estados Unidos decidió apoyar al Reino Unido en lugar de respaldar a Argentina, demostrando que el tratado respondía más a intereses geopolíticos globales que a la defensa real de los pueblos latinoamericanos.
La Alianza para el Progreso: desarrollo como estrategia política
En 1961, durante la presidencia de John F. Kennedy, se impulsó la Alianza para el Progreso.
El programa prometía inversiones económicas, reformas sociales y crecimiento para América Latina. Sin embargo, el contexto real de su surgimiento fue el impacto político que había generado la Revolución Cubana.
Estados Unidos buscaba evitar que procesos revolucionarios similares se expandieran por el continente. Por ello, además de programas económicos, se fortaleció la cooperación militar con las fuerzas armadas latinoamericanas.
Diversos intelectuales de la región, entre ellos Eduardo Galeano, señalaron que este tipo de programas muchas veces generaban nuevas formas de dependencia económica y política.
La Escuela de las Américas y la doctrina de seguridad nacional
Uno de los pilares de esta estrategia fue la Escuela de las Américas, institución creada para formar a oficiales militares latinoamericanos en técnicas de contrainsurgencia, inteligencia y guerra psicológica.
Miles de militares del continente pasaron por esta institución, donde se difundió la llamada doctrina de seguridad nacional, que definía como “enemigo interno” a movimientos sociales, sindicales, estudiantiles y organizaciones políticas de izquierda.
Entre los países cuyos militares participaron en estos procesos de formación se encuentran:
-Bolivia oficiales militares relacionados con el régimen de Hugo Banzer vinculados posteriormente al poder político como Juan Ramón Quintana ministro de Evo Morales
-Argentina cuadros militares ligados a la dictadura encabezada por Jorge Rafael Videla
-Chile oficiales vinculados al régimen de Augusto Pinochet
-Uruguay militares asociados al gobierno autoritario de Juan María Bordaberry (Rama , Alvarez , etc)
El Plan Cóndor: la coordinación represiva continental
La culminación de esta arquitectura política y militar se produjo con la creación del Plan Cóndor en la década de 1970.
Este sistema articuló a los servicios de inteligencia de varias dictaduras sudamericanas para perseguir opositores políticos incluso fuera de sus países.
Entre sus características se encontraban:
-persecución política transnacional
-secuestros internacionales
-centros clandestinos de detención
-desapariciones forzadas
-asesinatos coordinados entre dictaduras
El nuevo escenario: el llamado Escudo de las Américas
Miles de militantes sociales, sindicalistas, estudiantes, intelectuales y dirigentes políticos fueron víctimas de este sistema represivo.
En el contexto geopolítico actual, algunos gobiernos del continente han anunciado la creación del Escudo de las Américas.
Entre los principales dirigentes vinculados a esta iniciativa se encuentran:
Donald Trump – Estados Unidos
Javier Milei – Argentina
Rodrigo Paz -Bolivia
Rodrigo Chaves – Costa Rica
Luis Abinader – República Dominicana
Daniel Noboa – Ecuador
Nayib Bukele – El Salvador
Santiago Peña – Paraguay
El bloque propone coordinar estrategias de seguridad regional, intercambio de inteligencia y cooperación militar.
Sin embargo, varios gobiernos latinoamericanos no participan en esta estructura, entre ellos:
Luiz Inácio Lula da Silva – Brasil
Claudia Sheinbaum – México
Gustavo Petro – Colombia
El uso del deporte como instrumento de legitimación política
En la política contemporánea también existe una dimensión simbólica. Las grandes figuras deportivas tienen una enorme influencia social y cultural, especialmente en América Latina, donde el fútbol ocupa un lugar central en la identidad popular.
En este contexto resulta llamativo que figuras del fútbol mundial como Lionel Messi de Argentina o Luis Suárez de Uruguay hayan participado en encuentros sociales organizados por el expresidente estadounidense Donald Trump.
Más allá de lo protocolar, estas imágenes tienen un fuerte impacto simbólico. Para muchos sectores sociales resulta lamentable que figuras admiradas por millones aparezcan asociadas a líderes políticos cuyas políticas han sido históricamente cuestionadas en América Latina.
El continente ha sufrido intervenciones militares, golpes de Estado, imposición de dictaduras y presiones económicas impulsadas desde distintas administraciones estadounidenses.
Por ello, cuando figuras deportivas latinoamericanas se prestan a este tipo de escenografías políticas, surge inevitablemente un debate sobre la responsabilidad social de quienes poseen una enorme influencia cultural sobre los pueblos.
La historia latinoamericana demuestra que muchos proyectos impulsados en nombre de la seguridad hemisférica o el desarrollo regional terminaron generando dependencia, represión o pérdida de soberanía.
Desde el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, pasando por la Alianza para el Progreso, la Escuela de las Américas y el Plan Cóndor, la memoria histórica del continente advierte sobre los peligros de nuevos mecanismos de alineamiento político y militar.
Frente a iniciativas como el Escudo de las Américas, los pueblos de América Latina tienen el desafío de defender su soberanía, su democracia y su derecho a decidir su propio destino.
Lic. Rubén Suárez
Director
RedContactoSur

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