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3/07/2026

NO SE ARRODILLÓ ANTE EL IMPERIO

 NO SE ARRODILLÓ ANTE EL IMPERIO   


Latinoamericana contra el servilismo al poder


En un momento de extrema tensión internacional, cuando el imperialismo vuelve a desplegar su maquinaria de presión política, militar y económica contra pueblos soberanos —entre ellos el pueblo de Irán— resulta imposible callar frente a ciertos gestos que buscan normalizar el poder de quienes han construido su dominio sobre la guerra, el saqueo y la persecución de los migrantes.


La reciente presencia de futbolistas latinoamericanos en la Casa Blanca junto al presidente estadounidense Donald Trump no es un simple acto social ni una visita protocolar.


Es un acto político.


Y en tiempos de crisis global, todo gesto político tiene un significado profundo.


Resulta particularmente doloroso que figuras nacidas en el corazón de América Latina, como Lionel Messi y Luis Suárez, hayan decidido estrechar la mano de quien representa una política abiertamente xenófoba contra millones de migrantes latinoamericanos.


Mientras trabajadores de México, Centroamérica y Sudamérica son perseguidos, deportados y criminalizados dentro de Estados Unidos, algunos de los ídolos deportivos más influyentes del continente aparecen sonriendo en los salones del mismo poder que promueve esa persecución.


No se trata de fútbol.


Se trata de dignidad.


Porque América Latina tiene memoria.


Como escribió el gran pensador uruguayo Eduardo Galeano, nuestro continente ha sido históricamente una tierra de riquezas saqueadas y pueblos sometidos por los centros de poder mundial.


Y como enseñó el dirigente comunista uruguayo Rodney Arismendi, la lucha por la emancipación latinoamericana no se libra solamente en el terreno económico o militar, sino también en el terreno cultural, simbólico y moral.


Por eso la figura de Diego Armando Maradona se vuelve hoy más grande que nunca.


Maradona no fue solamente un genio del fútbol.


Fue un hombre del pueblo.


Un hombre que jamás ocultó su origen ni su identidad.


Un hombre que nunca necesitó arrodillarse ante el poder imperial para ser reconocido por el mundo.


Mientras algunos buscan reconocimiento en los despachos del poder global, Maradona eligió caminar junto a los pueblos.


Su cercanía con líderes como Fidel Castro y Hugo Chávez, su admiración por el revolucionario latinoamericano Che Guevara y su permanente denuncia contra las injusticias del sistema mundial demostraron que un deportista también puede tener conciencia política.


Maradona entendió algo que hoy parece olvidarse con demasiada facilidad:


La fama sin dignidad no tiene valor histórico.


Como señalaba el revolucionario ruso León Trotski, ninguna expresión de la cultura humana está separada de las luchas sociales de su tiempo.


El deporte tampoco.


Los ídolos populares no existen en el vacío.


Representan símbolos para millones de personas.


Por eso, cuando un referente latinoamericano se fotografía con quienes persiguen a los migrantes de su propio continente, el mensaje que se transmite al mundo es devastador.


No se trata de juzgar el talento deportivo de nadie.


Se trata de recordar una verdad simple:


Los pueblos no necesitan ídolos sumisos al poder imperial.


Necesitan referentes que comprendan que la gloria verdadera no se mide en contratos, marcas o campañas publicitarias.


La gloria verdadera se mide en coherencia histórica.


Por eso hoy, más que nunca, la figura de Diego Armando Maradona se levanta como un símbolo moral para América Latina.


Porque Maradona nunca confundió la fama con la obediencia.


Nunca confundió el reconocimiento con la sumisión.


Y nunca olvidó que antes que estrella mundial era hijo de un pueblo que lucha.


En un mundo donde el capital global intenta domesticar a cada figura pública, los pueblos de América Latina deben recordar que la dignidad no se negocia.


Y que la historia siempre termina colocando a cada uno en su lugar.


De un lado están quienes se fotografían con el poder.

Del otro lado están quienes caminan junto a los pueblos.


Maradona eligió su lado.


La historia también lo hará.


Proletarios y pueblos del mundo: uníos.



Lic. Rubén Suárez

Director – RedContactoSur

Montevideo – Buenos Aires – América Latina

+59896901566

redcontactosur@gmail.com      


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¿DÓNDE ESTÁ PARADO EL VATICANO? Pedro Pierre ¡Oh sorpresa! El Vaticano, más exactamente el Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, prohíbe a las y los laicos comentar la palabra de Dios durante las celebraciones de la Eucaristía. Eso es la respuesta que dio el Dicasterio de la liturgia en el Vaticano a los obispos alemanes que solicitaban mayor participación de las y los laicos en las celebraciones eucarísticas. Esta negativa sorprendió no solamente a los obispos alemanes sino también a muchos católicos por todas partes. Aparece como una contradicción con la apertura que el Concilio Vaticano 2° había demostrado al insistir sobre la promoción de todos los bautizados para que sean más activos tanto en la responsabilidad de ‘evangelizar’ o sea transmitir la Buena Nueva de Jesús de Nazaret como de participar activamente en la celebración de los sacramentos. La prohibición del Vaticano contradice la propuesta de sinodalidad por la que tanto insistió el papa Francisco, afín de combatir el clericalismo de los sacerdotes y obispos. En su discurso durante la 18ª Congregación General del Sínodo de la Sinodalidad (25 de octubre de 2016) mencionó que “el clericalismo es el cáncer de la Iglesia”. Lo criticó como “una forma de mundanidad que ensucia y daña al pueblo fiel de Dios”. De hecho, se definió la sinodalidad como la puesta en marcha en la Iglesia católica de la igualdad de todos los bautizados y su igual participación en las actividades y decisiones que se tomen en las parroquias, las diócesis y la Iglesia toda. 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En la misma línea, los cardenales Jean‑Paul Vesco, arzobispo de Argel, y Giorgio Marengo, prefecto apostólico de Ulán Bator en Mongolia, describen una misión entendida no como activismo, sino como una presencia humilde, relacional y llena de esperanza, llamada a anunciar el Evangelio en el corazón de sociedades que no han sido modeladas por el cristianismo. Por otra parte, resulta significativo que los Evangelios nunca presenten a Jesús como sacerdote. Lo llaman profeta, maestro, mesías, hijo del hombre, enviado de Dios, pero jamás sacerdote. La categoría sacerdotal aparecerá posteriormente en la Carta a los Hebreos, precisamente para explicar la originalidad absoluta de su misión: en Cristo se produjo un verdadero "cambio del sacerdocio". Jesús no pertenecía a la tradición sacerdotal de Aarón. No ejerció su misión desde el templo. No formaba parte de la casta sacerdotal. No se separó del pueblo para representar lo sagrado. Al contrario, su sacerdocio consistió precisamente en romper esa lógica religiosa. Mientras el sacerdocio del Antiguo Testamento se definía por la separación, Jesús se definió por la identificación y la cercanñia con los hombres y mujeres de su tiempo. Mientras el sacerdote tradicional ascendía hacia Dios desde el ámbito de lo sagrado, Jesús representó a un Dios que desciende hacia la humanidad y especialmente hacia los y las pobres, las personas excluidas y sufrientes. Su sacerdocio nació no de la distancia sino de la cercanía, no del privilegio sino de la solidaridad, no del poder sino del servicio, no del templo sino de la vida. Y alcanzó su culminación no en un santuario sagrado sino en una cruz levantada fuera de la ciudad, en el lugar de las personas marginadas. El sacerdocio de Jesús constituye una crítica permanente a toda forma de sacerdocio que tienda a separarse del pueblo, a elevarse sobre él o a monopolizar la mediación religiosa. El sacerdocio de Jesús fue el sacerdocio laico de la compasión, como él de todos los bautizados de hoy. Por estas y otras razones, las críticas en los medios de comunicación no se hicieron esperar: “El Dicasterio para la liturgia ha vuelto a cerrar la puerta que el Concilio Vaticano II entreabrió hace más de sesenta años¿ - El púlpito prohibido: Roma cierra la boca a los laicos en misa - La homilía prohibida: ¿la iglesia vuelve a elegir la cristiandad? - ¿Por qué Roma no prohíbe de paso predicar a muchos curas? - Los católicos alemanes se rebelan ante el 'No' del Vaticano a la predicación de los laicos en las misas - La iglesia que calla al pueblo: cuando el púlpito se convierte en frontera - ¿Qué sacerdocio quiere representar hoy la Iglesia? …” Recordemos el “sentido de fe” del Pueblo de los bautizados que es norma de fe, el famoso “sensus fidei” de la tradición de la Iglesia católica. Según lo repitió el papa Franciso: “Este discernimiento sobrenatural es suscitado y sostenido por el Espíritu de la verdad, lo que permite a los cristianos reconocer y seguir la acción de la gracia de Cristo en su vida diaria”. A pesar de los pesares, sigamos construyendo el sueño del papa Juan 23 retomado por el papa Francisco: “La Iglesia es de todos, pero más especialmente es la Iglesia de los pobres”. Confirmémonos en la opción por los pobres tal como lo dijeron los obispos latinoamericanos en su reunión de Puebla (México, 1979): Los invitamos a “aceptar y asumir la causa de los pobres como si fuera su propia causa, la causa de Cristo”. Trabajemos para que seamos lo que nos encomendaron el día de nuestro bautismo: “Eres profeta, sacerdotes y rey-pastor”.

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