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8/07/2026

Basta de xenofobia, persecución y criminalización de quienes buscan un futuro mejor

 


EL MUNDO ES MIGRANTE

Basta de xenofobia, persecución y criminalización de quienes buscan un futuro mejor

La migración acompaña a la humanidad desde sus orígenes. Ningún pueblo del mundo está exento de ella. Millones de personas migran cada año escapando de guerras, bloqueos económicos, persecuciones políticas, violencia, hambre o simplemente buscando una oportunidad de vida digna para sus familias. Sin embargo, asistimos a una peligrosa ofensiva internacional que pretende convertir al migrante en el chivo expiatorio de todos los problemas sociales. Estados Unidos encabeza hoy una política de endurecimiento migratorio caracterizada por redadas, detenciones y deportaciones masivas. 

Diversos organismos nacionales e internacionales de derechos humanos han cuestionado estas medidas por sus consecuencias sobre los derechos fundamentales de las personas migrantes. A ello se suma la creciente externalización de las deportaciones y el traslado de personas deportadas hacia terceros países, situación que ha generado fuertes críticas y denuncias de organizaciones humanitarias y de derechos humanos. Especial preocupación genera el caso de El Salvador, donde personas deportadas desde Estados Unidos han sido enviadas a centros de detención de máxima seguridad en el marco de acuerdos bilaterales.

 Organizaciones internacionales han advertido sobre posibles violaciones al debido proceso, a las garantías judiciales y a los derechos humanos fundamentales de las personas afectadas. 

 En Argentina, el gobierno de Javier Milei profundizó esta orientación mediante el DNU 366/2025, que endurece la legislación migratoria, amplía causales de expulsión y restringe derechos de las personas migrantes. Diversas organizaciones sociales, sindicales, de derechos humanos y de migrantes consideran que estas medidas contribuyen a instalar un clima de estigmatización y discriminación. Resulta especialmente grave el creciente hostigamiento y persecución que denuncian integrantes de la colectividad boliviana en Argentina. 

Discursos oficiales, controles selectivos, declaraciones públicas y medidas administrativas han sido interpretados por numerosos referentes sociales como parte de un proceso de criminalización que afecta principalmente a una comunidad que durante décadas ha contribuido con su trabajo, su cultura y su esfuerzo al desarrollo económico y social de la Argentina.

 La colectividad boliviana no es un problema: es parte del pueblo trabajador que construye diariamente este país. 

 Al mismo tiempo, en Uruguay se abrió una fuerte polémica ante la posibilidad de que el gobierno de Yamandú Orsi acepte recibir personas deportadas desde Estados Unidos. Esa eventualidad ha provocado importantes diferencias dentro del propio Frente Amplio. La mayoría de los sectores, dirigentes y legisladores de la fuerza política han manifestado reparos o rechazo a esa posibilidad, sosteniendo que Uruguay no debe transformarse en receptor de políticas migratorias impuestas desde Washington y que ello sería incompatible con la histórica tradición uruguaya de defensa de los derechos humanos, del derecho de asilo y de la solidaridad internacional. Hasta el momento, el gobierno uruguayo ha señalado que no existe un acuerdo definitivo con Estados Unidos.

 La xenofobia no nace espontáneamente. Se construye desde el poder político, desde determinados medios de comunicación y desde discursos que buscan enfrentar a pobres contra pobres, trabajadores contra trabajadores, nacionales contra migrantes.

 Se intenta instalar la idea de que el extranjero es responsable de la inseguridad, de la falta de empleo o de las crisis económicas, cuando en realidad las verdaderas causas se encuentran en modelos económicos excluyentes, en la concentración de la riqueza y en políticas que favorecen a los sectores más poderosos.

 Desde RedContactoSur expresamos nuestro más enérgico rechazo, repudio y denuncia frente a todas las políticas que promuevan la xenofobia, el racismo, la discriminación y la persecución de las personas migrantes, en Argentina, en Estados Unidos, en El Salvador, en Uruguay y en cualquier lugar del mundo. 

 Denunciamos la utilización política del fenómeno migratorio para sembrar miedo, dividir a los pueblos y ocultar las verdaderas causas de las desigualdades sociales. Rechazamos la criminalización de la pobreza y de la migración. Rechazamos los discursos de odio. Rechazamos que se persiga a la colectividad boliviana o a cualquier comunidad migrante. 

 Reafirmamos que ningún decreto, ningún muro, ninguna cárcel y ninguna campaña de odio podrá borrar una verdad histórica: el mundo es migrante

 Los pueblos de América Latina fueron construidos por migrantes. Nuestros abuelos y abuelas cruzaron fronteras buscando trabajo, libertad, paz y dignidad. Hoy millones de latinoamericanos continúan ese mismo camino. Por eso, defender a los migrantes es defender nuestra propia historia y nuestro propio futuro. Migrar no es un delito. La solidaridad no puede convertirse en delito. 

 Los derechos humanos no reconocen nacionalidades. Porque donde exista un migrante perseguido, allí debe estar presente la solidaridad internacional de los pueblos.

Lic. Rubén Suárez

Director RedContactoSur

Red Internacional de Comunicación Popular y Alternativa

Siempre por la verdad.

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