Desde principios de esta década la empresa de internet satelital Starlink, propiedad del magnate tecnológico Elon Musk, comenzó a tender sus tentáculos en América Latina y el Caribe. Desde el 2021 y progresivamente, casi todos los gobiernos de la región autorizaron a la empresa que opere en su territorio vendiendo conexiones comerciales a empresas y privados.
Además, la empresa tiene políticas “altruistas” como “donar” equipos y brindar conectividad a escuelas rurales o de zonas alejadas. En general la metodología es la misma en todos los países: dona los equipos pero no la instalación y durante algún tiempo, por lo general 2 años, ofrece el servicio sin costo para las Escuelas. De esta manera los Estados, a pesar de ser una donación, tienen que hacerse cargo de instalar los equipos, garantizar la configuración y el mantenimiento y seguir pagando el servicio luego del tiempo acordado.
En principio, estos acuerdos no serían problemáticos si no fuera porque, en un buen número de casos, los gobiernos reemplazan conexiones existentes y en buen funcionamiento en escuelas, que son prestadas por empresas estatales o pequeños y medianos prestadores locales, bajo la excusa de mejorar la conectividad o las velocidades de conexión.
Para ejemplificar la situación, analizaremos algunos ejemplos en la región y finalizaremos con un cuadro resumen que amplía la información en el resto de países.
Argentina: el primero te lo regalo …
El acuerdo con Starlink en este país se resolvió de forma directa y sin licitación aprovechando un Decreto de Necesidad y Urgencia ante el presentó ante el Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM) a través de una Carta de Intención donde Starlink “expresó su voluntad de cooperar en el cierre de la brecha digital del sistema educativo argentino”.
Martín Becerra, profesor e investigador universitario y especializado en políticas de medios, telecomunicaciones y TIC, en diálogo con el Colectivo de Medios Comunitarios de Cuyo señaló que “fue un contrato a dedo, donde le adjudican a la empresa de Starlink la conectividad satelital de 6000 escuelas rurales que no están identificadas aún, no sabemos cuáles son”.
El académico sostuvo que “siempre conectar escuelas es virtuoso, pero acá se puso el carro delante del caballo, porque hay que saber cuáles son las escuelas que no tienen conectividad, cuáles tienen una conectividad deficiente, hay algunas que la tienen a través de ARSAT (empresa argentina de satélites) o de cooperativas o empresas privadas, para saber eso, el Enacom debió haber consultado con las jurisdicciones provinciales, porque las escuelas dependen de las provincias”.
Según los anuncios presidenciales en la inauguración de la exposición anual de la Sociedad Rural Argentina y el propio decreto de Enacom, Starlink aportará unos US$ 10 millones en kits, accesorios y los primeros dos años de servicio en formato de “donación con cargo”. En Argentina, los licenciatarios de Servicios de TIC deben aportar un impuesto al Fondo del Servicio Universal (FSU) que tiene como objetivo la conectividad plena del país.
Ese dinero que Musk tendría que pagar lo sustituye por los equipos y la conexión, sin la posibilidad de que el Estado lo use para, por ejemplo, financiar ARSAT. Además, el Estado se compromete a destinar cerca de US$ 12 millones para la instalación, soporte técnico, monitoreo y un tercer año de conectividad. Luego de esto, deberán hacerse cargo las provincias y municipios que adhieran al programa y ya no el Estado Nación.
Un dato no menor para el caso Argentino, es que ese país tiene, desde el 2006, una empresa estatal de satélites (ARSAT) que brinda internet desde el 2014 a miles de escuelas rurales. La delegada gremial de ARSAT Daiana García asegura que la intención con este acuerdo es desplazar a la estatal para beneficiar a la empresa del aliado trumpista amigo del presidente Javier Milei. Actualmente, el gobierno argentino le debe más de US$ 60 millones a ARSAT en el marco de su política de “motosierra” para desfinanciar todas las entidades públicas:
En el país hay 18.000 escuelas rurales en total, sin embargo, el Gobierno, en vez de intentar darle conectividad a las 12.000 que faltan, apunta a eliminar lo que ya hizo (bien) ARSAT y le da el negocio a su amigo personal Elon Musk”.
Daiana García, en su columna del diario Tiempo Argentino.
Este acuerdo, además, choca con la legislación vigente en la país, por el uso irregular de recursos del FSU. La ley 27.078 Argentina Digital estable que esos fondos servirán para financiar proyectos de conectividad de proveedores de Internet nacionales, “menos las grandes operadoras de telecomunicaciones”. Principalmente, porque esas grandes empresas ya tienen la obligación expresa de desplegar infraestructura en zonas alejadas y, por lo tanto, no pueden descontarse este compromiso del aporte obligatorio del 1% que hacen al FSU.
Paraguay: más dudas que certezas
El Gobierno presidido por Santiago Peña anunció la incorporación de 1.600 kits de conectividad de Starlink, “iniciativa que ampliará el acceso a internet en escuelas rurales, centros de salud y comunidades aisladas de todo el país” según comunicaron por medios oficiales.
Si bien no se conoce la letra chica del acuerdo con la empresa de Elon Musk, trascendió que la implementación sería similar a la de Argentina. La medida es ejecutada por la Compañía Paraguaya de Comunicaciones (Copaco), en coordinación con el Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicación (Mitic), el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) y la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel).
La gran diferencia con Argentina es que, si bien la Copaco brinda servicios de internet en Paraguay, el país no cuenta con satélites propios para los servicios rurales o inaccesibles. A pesar de que casi 4000 escuelas (la mitad del total) ya tiene servicio por fibra óptica o satelital brindado por prestadores locales.
La gran similitud entre ambos países es que el acuerdo con Starlink tampoco fue licitado en búsqueda de la mejor oferta. Desde el gobierno paraguayo anunciaron que personas privadas de la libertad, en el marco de un programa de reinserción social, estarán a cargo de fabricar las estructuras metálicas que sostendrán los equipos Starlink a ser instalados en las escuelas,
Uruguay: soberanía en las escuelas
Starlink opera desde el 2024, y si bien en las últimas semanas el estado uruguayo avanzó con nuevos acuerdos con la empresa de Musk para la conexión satelital directa a dispositivos móviles compatibles, no ha permitido aún su entrada al ámbito escolar.
Uruguay no tiene actualmente satélites de comunicaciones operativos, pero por su escasa extensión territorial comparada con otros países, logró llegar a las casi 3000 escuelas rurales del país a través de la fibra óptica de la Administración Nacional de Telecomunicaciones (Antel), la empresa estatal de comunicaciones.
En el ámbito educativo cuenta con el Plan Ceibal creado en 2007 y sostenido desde entonces por gobiernos de distinta ideología. La iniciativa promueve la inclusión social y la innovación pedagógica mediante la entrega masiva de dispositivos tecnológicos, el uso de plataformas virtuales y la conexión a internet de manera gratuita a todos los establecimientos educativos a través de la red de fibra óptica mencionada.
El caso uruguayo, además de asegurar la soberanía tecnológica del país, protege los datos de cada uno de los establecimientos educativos en los cuales presta el servicio, que queda a merced de quien lo presta. Becerra lo describe así: “la concesión de datos a una corporación extranjera con los que alimenta su modelo de negocios, suele ser muy nocivo, justamente para niñas, niños y adolescentes, para toda la población, pero para la población vulnerable más aún”.
Estos tres ejemplos muestras cómo los países pueden adoptar políticas diferenciales para mantener su soberanía, en este caso tecnológica. El caso argentino, que prefiere desfinanciar su infraestructura satelital pública y apostar por un proveedor extranjero que se beneficiará del dinero del Estado, en vez de favorecer a empresas nacionales que ya estaban dando un servicio similar. El caso paraguayo que optó por unas políticas similares a las argentinas aunque, por su extensión, fácilmente podría decantarse por un plan como el uruguayo y conectar el territorio con fibra óptica a través de proveedores nacionales.
Estos acuerdos son un caballo de Troya a través del cual, los gobernantes actuales desplazan las políticas soberanas otorgando datos y recursos a sus amigos para seguir fortaleciendo sus Imperios al tiempo que nuestros países dependen cada día más de ellos.
Tabla resumen de la región (elaboración propia)
País Empresa estatal de internet Satélites estatales telecomunicaciones Internet en escuelas rurales Vínculo estatal con Starlink
Argentina Empresa Argentina de Soluciones Satélites S.A.( ARSAT) ARSAT 1 y 2, lanzados en el 2014 y 2015 Hay 6000 escuelas conectadas con ARSAT por satélite o fibra óptica. En 2026 rl gobierno anunció la “donación” de equipos de Starlink para 6000 escuelas. Opera desde 2024
Bolivia Empresa Nacional de Telecomunicaciones S.A. (ENTEL) Tiene uno, el Túpac Katari (TKSAT-1), lanzado en diciembre de 2013 con el apoyo de China “Programa Aula Conectada” de 4500 antenas de Starlink “donadas” Opera desde diciembre del 2025
Brasil Telecomunicações Brasileiras S.A.(TELEBRAS) Tiene varios propios y otros tantos en convenio con China Estatal y tercerizadas con Starlink Opera desde el 2022
Chile No tiene No tiene La primera de la región con Starlink (2021). Escuela “John F. Kennedy”, (Estuario de Reloncaví). Opera desde el 2021
Colombia No tiene No tiene Operadores locales en el marco de convenios con el estado, en elgunos casos con Claro. No hay referencias a Starlink Opera desde el 2022
Ecuador Corporación Nacional de Telecomunicaciones (CNT) No tiene Las primera en Galápagos vía convenio directo con el gobierno. Tienen con Starlink algunas, vía ONGs o StarUp Opera desde el 2023
México Comisión Federal de Electricidad (CFE) Programa Telecomunicaciones e Internet para Todos Satélites Bicentenario y Morelos 3 bajo el Sistema Satelital Mexicano (MEXSAT) El estatal, en algunos casos con redes comunitarias Opera desde el 2023
Paraguay Compañía Paraguaya de Comunicaciones (COPACO S.A.) No tiene En 2026 convenio sin licitación con Starlink para 1600 escuelas. Parte del equipamiento lo acondicionan personas privadas de la libertad. Opera desde el 2023
Perú No tiene empresa, sólo algunos programas: PRONATEL Programa Internet para todos No tiene Algunas escuelas tienen servicio de Starlink, vía ONGs o StartUp. También a través de empresas privadas nacionales
Opera desde 2022. No hay convenios directos de ningún área gubernamental.
Uruguay Administración Nacional de Telecomunicaciones (ANTEL) Tuvo (ANTELSAT) pero hoy no está operativo Plan Ceibal (estatal) 100% escuelas (casi 3 mil) con fibra óptica de ANTEL Starlink opera desde 2024 Y Amazon desde el 2025
Venezuela Compañía Anónima Nacional Teléfonos de Venezuela (CANTV) Tuvo uno lanzado en 2008. Quedó no operativo en el 2020. El estatal y con pequeños y medianos prestadores No tiene licencia

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